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La paradoja ambiental y desafío energético: salvar el planeta sin poner en riesgo el fondo del mar Juego Limpio El Mostrador

La paradoja ambiental y desafío energético: salvar el planeta sin poner en riesgo el fondo del mar

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Héctor Cossio López
Por : Héctor Cossio López Editor General de El Mostrador
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La transición energética abre un nuevo dilema: obtener minerales críticos sin dañar ecosistemas marinos casi intactos. Un estudio de la Universidad de Chile advierte que la minería submarina aún presenta demasiadas incertidumbres ambientales y sociales.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Un estudio de la Universidad de Chile concluye que la minería submarina todavía no puede considerarse una alternativa sostenible para abastecer de minerales críticos a la transición energética. La investigación advierte sobre los riesgos para ecosistemas de aguas profundas, la falta de evidencia sobre sus impactos de largo plazo y la necesidad de fortalecer la investigación, la regulación y un enfoque precautorio antes de avanzar en su explotación.
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Mientras el mundo acelera la transición hacia energías limpias para enfrentar la crisis climática, una nueva amenaza comienza a tomar forma en uno de los últimos territorios prácticamente intactos del planeta.

A miles de metros de profundidad, frente al litoral chileno y en otras zonas del océano, se extienden ecosistemas que han permanecido estables durante millones de años. Allí, donde la oscuridad es permanente y la vida avanza a un ritmo extremadamente lento, también descansan cobre, níquel, cobalto, manganeso y tierras raras: los mismos minerales que hoy demanda la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y turbinas eólicas.

La pregunta que inquieta, ya no es solo cómo abandonar los combustibles fósiles, sino cuál será el costo ambiental de obtener los minerales necesarios para hacerlo.

Esa es la paradoja que analiza un estudio publicado en la revista Minerals por investigadores de la Universidad de Chile. La revisión, liderada por Fernanda Espínola, candidata a doctora en Ingeniería de Minas, concluye que la minería submarina todavía presenta demasiadas incertidumbres para ser considerada una alternativa sostenible de abastecimiento.

  • Aunque el interés internacional por estos depósitos crece al ritmo de la electromovilidad y las tecnologías limpias, la evidencia científica disponible sigue siendo insuficiente para comprender las consecuencias de intervenir ecosistemas que apenas comenzamos a conocer.

Los riesgos descritos por la investigación son múltiples. Veamos:

  • La extracción de minerales desde el fondo marino podría destruir hábitats que tardaron millones de años en formarse, generar contaminación acústica y lumínica, remover enormes volúmenes de sedimentos y alterar procesos físicos y geoquímicos esenciales para el funcionamiento de estos ecosistemas.
  • El estudio advierte que el problema trasciende la pérdida de especies visibles: también podría modificarse el soporte biológico y químico que mantiene el equilibrio de ambientes cuya capacidad de recuperación sigue siendo una incógnita. En palabras de Espínola, el verdadero desafío es comprender los efectos acumulativos y de largo plazo antes de intervenir territorios que la ciencia conoce de manera limitada.

El trabajo también pone el foco sobre un aspecto que suele quedar relegado en el debate. Mientras el desarrollo tecnológico para explotar estos minerales avanza rápidamente, el conocimiento sobre sus impactos sociales, económicos y ambientales lo hace con mucha menor velocidad.

Una revisión bibliométrica realizada previamente por el mismo equipo muestra que la mayor parte de la investigación internacional se ha concentrado en resolver desafíos de ingeniería, dejando rezagadas las preguntas sobre gobernanza, regulación y consecuencias para las comunidades y los ecosistemas. Para los autores, avanzar hacia una explotación comercial en esas condiciones supone tomar decisiones con información todavía incompleta.

Para Chile, uno de los principales países mineros del mundo, la discusión adquiere un significado especial. Existen antecedentes que indican potencial geológico de minerales en áreas de la Zona Económica Exclusiva nacional, pero el estudio insiste en separar el potencial de la posibilidad real de explotación.

La recomendación es clara: fortalecer la investigación científica, construir regulaciones robustas y aplicar un enfoque precautorio antes de abrir una nueva frontera extractiva. Porque la transición energética enfrenta hoy un desafío tan complejo como inevitable: reducir la dependencia de los combustibles fósiles sin trasladar la presión ambiental hacia el último gran ecosistema que permanece casi intacto en la Tierra.

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