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Del bullying al beat: metodología chilena lleva música a las aulas para enfrentar violencia escolar Tendencias

Del bullying al beat: metodología chilena lleva música a las aulas para enfrentar violencia escolar

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Fabián Corbalán
Por : Fabián Corbalán Periodista con más de dos décadas de experiencia en medios de comunicación, especializado en cultura, música y espectáculos.
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Tras intervenir en más de 500 establecimientos educacionales, CREO de Creer y Crear llevará a España una experiencia que utiliza rap, freestyle, beatbox y participación artística para abordar bullying, convivencia y salud mental.


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Hay agresiones que no comienzan con un golpe. A veces parten con una burla que se repite hasta dejar de parecer una broma. Con un apodo que incomoda. Con un estudiante que queda fuera del grupo. O con el silencio de quienes observan una situación injusta, pero no saben cómo intervenir. El problema aparece cuando esas conductas comienzan a normalizarse.

Durante 2025, la Superintendencia de Educación recibió 22.680 denuncias a nivel nacional. De ellas, 17.076 estuvieron relacionadas con convivencia educativa, equivalentes al 75,3% del total. Las denuncias, además, aumentaron 22,2% respecto del año anterior.

Las cifras dibujan un escenario que obliga a mirar más allá de la sanción y preguntarse qué ocurre antes de que el conflicto escale.

¿Cómo se previene el bullying antes de que se transforme en violencia?

La respuesta no parece estar solamente en una charla, un protocolo o una intervención cuando el problema ya explotó. También pasa por enseñar a reconocer emociones, desarrollar empatía, cuestionar aquellas bromas que terminan provocando daño y entregar herramientas a quienes son víctimas, pero también a quienes observan.

Es precisamente en ese espacio donde trabaja CREO de Creer y Crear, organización de innovación educativa nacida en la Región de Valparaíso y dirigida por el psicólogo Sebastián Mendoza y el periodista y coach Alejandro Gutiérrez.

Ambos son académicos y artistas educadores y han desarrollado durante los últimos años una metodología que busca abordar problemas de convivencia utilizando herramientas que, a primera vista, podrían parecer alejadas de una sala de clases tradicional: rap, freestyle, beatbox, música, humor, movimiento y dinámicas grupales.

Pero la apuesta no consiste simplemente en llevar música al colegio. Consiste en utilizarla como un lenguaje para hablar de aquello que muchas veces cuesta decir.

Cuando el rap entra a la sala de clases

Bullying, violencia, exclusión, discriminación, salud mental, manejo emocional, inclusión, buen trato y resolución pacífica de conflictos forman parte de las temáticas que CREO aborda mediante conferencias educativo-artísticas, talleres, capacitaciones, jornadas de autocuidado y experiencias participativas.

La organización señala que ya ha trabajado en más de 500 establecimientos educacionales de distintas regiones del país, involucrando no solo a estudiantes, sino también a docentes, asistentes de la educación, equipos directivos y familias.

La lógica es sencilla, pero no necesariamente fácil de implementar: la prevención de la violencia escolar no puede quedar únicamente en manos de quien está siendo agredido ni del profesor que debe intervenir después del conflicto. Tiene que involucrar a toda la comunidad.

En ese proceso, la música funciona como un punto de entrada.

Una canción puede abrir una conversación. Una improvisación puede permitir expresar una emoción. Una dinámica colectiva puede generar participación en estudiantes que normalmente no intervienen.

“La música no sustituye los protocolos de convivencia ni la atención especializada cuando es necesaria. Lo que hace es abrir una puerta: permite que el mensaje llegue, que las emociones puedan expresarse y que los estudiantes se reconozcan como parte activa de la solución”, explican Mendoza y Gutiérrez.

La propuesta, por lo mismo, no pretende reemplazar las herramientas institucionales destinadas a enfrentar el bullying. Su objetivo es generar condiciones para que determinadas conversaciones ocurran antes de que el conflicto llegue a una situación crítica.

El otro lado de la convivencia: quienes educan

Hay otra dimensión del problema que suele quedar fuera de la conversación: la salud mental de los adultos que trabajan en las comunidades educativas.

Porque pedirle a un estudiante que desarrolle herramientas para manejar sus emociones resulta insuficiente si los equipos que deben acompañarlo están sometidos a altos niveles de estrés, agotamiento emocional o carecen de redes de apoyo.

CREO incorpora también a docentes y asistentes de la educación dentro de sus intervenciones, bajo la premisa de que cuidar a quienes educan forma parte de la construcción de ambientes protectores.

La convivencia escolar, en ese sentido, deja de ser solamente una discusión sobre disciplina.

También es una discusión sobre bienestar, vínculos, pertenencia y capacidad de pedir ayuda.

De las aulas chilenas a España

La experiencia desarrollada en establecimientos educacionales chilenos tendrá ahora una vitrina internacional.

Los días 23 y 24 de octubre de 2026, Alejandro Gutiérrez y Sebastián Mendoza representarán a Chile en el IX Congreso Mundial de Educación EDUCA 2026, que se realizará en el Auditorio Fontán de la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, en Galicia, España.

Allí presentarán la conferencia “La música como metodología innovadora para fortalecer el bienestar y la convivencia en los centros educativos”, donde compartirán aprendizajes y herramientas recogidos durante su trabajo con comunidades educativas chilenas.

El desafío será mostrar que las metodologías artísticas pueden tener un papel concreto en la prevención de la violencia, siempre que formen parte de una estrategia institucional y no sean utilizadas como acciones aisladas.

“Queremos llevar a España una experiencia construida directamente en las salas, patios y comunidades educativas de Chile. Nos interesa demostrar que desde nuestros territorios también surgen propuestas innovadoras capaces de dialogar con los grandes desafíos mundiales de la educación”, señalan los directores de CREO.

La participación en el congreso también representa una oportunidad para establecer redes con experiencias de otros países y recoger nuevos aprendizajes para las comunidades educativas chilenas.

La pregunta que queda abierta

En un escenario donde la violencia escolar no desaparece simplemente porque se redacte un protocolo y donde las redes sociales pueden amplificar el hostigamiento mucho más allá de los patios del colegio, la prevención adquiere una dimensión distinta.

Prevenir el bullying significa intervenir antes de que la agresión se vuelva cotidiana.

Significa enseñar que quien observa también tiene responsabilidad. Que pedir ayuda no es una debilidad. Que una comunidad educativa segura no se construye solamente castigando a quien agrede, sino generando condiciones para que la violencia sea identificada, cuestionada y detenida.

Y en ese desafío, la música puede ser mucho más que música.

Puede convertirse en un lenguaje para hablar de lo que duele, una herramienta para participar y, eventualmente, una forma distinta de enseñar algo que ninguna asignatura debería dar por aprendido: **cómo convivir con otros sin convertir sus diferencias en motivo de violencia.

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