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Gobierno baja un cambio: García Ruminot defiende urgencia simple para negociar reforma de seguridad
El ministro de la Segpres defendió la decisión de bajar a urgencia simple la reforma constitucional que fortalece el sistema de seguridad pública, asegurando que los 30 días permitirán discutir sus aspectos más controvertidos y construir acuerdos con los parlamentarios.
El Gobierno bajó la velocidad, pero no soltó el proyecto. El ministro de la Secretaría General de la Presidencia, José García Ruminot, salió este lunes a justificar la decisión de rebajar de suma a urgencia simple la reforma constitucional que fortalece el Sistema Nacional de Seguridad Pública, una de las iniciativas más controvertidas de la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT).
La fórmula entrega al Ejecutivo 30 días de plazo para la tramitación y, según explicó el ministro, permitirá mantener la reforma en la Comisión de Constitución del Senado mientras se abre una ronda de conversaciones para construir los apoyos que hoy no están asegurados.
“Los 30 días que contempla esta fórmula permite mantener el proyecto (…) y que se esté analizando, que se esté discutiendo”, sostuvo García Ruminot, defendiendo que el plazo permitirá exponer posiciones y “construir los acuerdos necesarios” para que la reforma pueda convertirse en ley.
El cambio ocurre mientras el Gobierno enfrenta reparos parlamentarios al contenido de la iniciativa, particularmente respecto del nuevo estado de excepción constitucional de seguridad pública y las atribuciones que contempla para el Ejecutivo. En ese punto se ha concentrado buena parte de la resistencia política al proyecto.
“Nosotros mantenemos la reforma”
García Ruminot evitó, sin embargo, fijar líneas rojas sobre las normas cuestionadas. El ministro sostuvo que la discusión debe permanecer radicada en la Comisión de Constitución, donde —dijo— corresponde recoger los planteamientos de los distintos sectores y alcanzar los acuerdos necesarios.
La explicación oficial apunta así a una pausa negociadora más que a un retroceso. La Moneda decidió no retirar el proyecto ni reingresarlo posteriormente con modificaciones, alternativa que había circulado en las conversaciones con parlamentarios.
“Nosotros mantenemos la reforma”, recalcó García Ruminot, defendiendo que la iniciativa contiene elementos relevantes para aumentar la protección y seguridad de la población.
El movimiento contrasta con el resto de la ACOT. Mientras la reforma constitucional quedó con la urgencia más baja de las tres categorías utilizadas por el Ejecutivo, 10 proyectos tendrán discusión inmediata y otros 10 suma urgencia. Entre los que avanzarán con máxima celeridad están la legítima defensa privilegiada para funcionarios policiales y militares de franco, la denominada Antibarricadas 2.0 y las modificaciones a los incentivos y la carrera de Carabineros.
La decisión deja, por ahora, dos velocidades para la agenda estrella de seguridad de Kast: máxima presión legislativa sobre las reformas legales y más tiempo para negociar el cambio constitucional que amplía las herramientas del Estado frente al crimen organizado.
En los hechos, los 30 días que invoca García Ruminot entregan al Gobierno una ventana para intentar modificar el proyecto y reunir respaldos antes de exponerlo a una votación que podría poner en evidencia sus dificultades para aprobar el diseño original del nuevo estado de excepción.