PAÍS
La transmisión: la pieza que falta para convertir la energía renovable en transición energética
Seminario Internacional “Experiencias Globales para las Redes de Chile” reunió a autoridades e industria para abordar uno de los principales desafíos del sistema eléctrico: mientras el país acelera la generación renovable, la infraestructura para transportar esa energía avanza más lento.
Chile enfrenta una paradoja energética: tiene una de las matrices renovables más dinámicas del mundo, pero parte de esa energía no logra llegar a los lugares donde se necesita. Esa fue la idea central que cruzó el Seminario Internacional “Experiencias Globales para las Redes de Chile”, organizado por la Asociación de Transmisoras de Chile, donde autoridades y representantes de la industria coincidieron en que la transmisión dejó de ser un componente técnico del sistema eléctrico para convertirse en una condición habilitante de la transición energética.
La ministra de Energía, Ximena Rincón, abrió el debate con una definición que marcó el tono del encuentro: “Chile hoy genera más energía limpia de la que es capaz de transportar”. Según explicó, durante el último año dos de cada tres kilowatt hora consumidos provinieron de fuentes renovables y cerca del 70% de la capacidad instalada del país corresponde a energías renovables. Sin embargo, esa expansión no ha sido acompañada al mismo ritmo por las redes necesarias para transportar esa electricidad.
La brecha tiene un efecto concreto: energía renovable que se produce, pero que no puede utilizarse. La ministra señaló que durante el último año se vertieron cerca de 6.200 GWh de energía renovable, equivalente aproximadamente al consumo anual de tres millones de hogares, debido a limitaciones del sistema para trasladarla desde las zonas de generación hacia los centros de consumo. “Guardar energía no es lo mismo que producirla o moverla”, planteó, enfatizando que el almacenamiento es un complemento, pero no un reemplazo de la transmisión.
Desde la Asociación de Transmisoras de Chile, su presidente Arturo Le Blanc sostuvo que el diagnóstico ya está instalado: “Las redes son necesarias y necesitamos avanzar más rápido”. A su juicio, el desafío actual es reducir los tiempos de construcción de infraestructura, que pueden extenderse cerca de una década, mediante un esfuerzo conjunto entre el Estado y las empresas privadas. “Esto es un desafío público-privado”, afirmó, señalando que la transmisión debe entenderse como una infraestructura estratégica para transformar la energía renovable en beneficios concretos para las personas.
El director ejecutivo de la Asociación de Transmisoras de Chile, Javier Tapia, profundizó en la urgencia del problema y sostuvo que Chile está enfrentando un costo por haber llegado tarde con el desarrollo de redes. “La electrificación está ocurriendo”, afirmó, destacando que el debate ya no es si el país avanzará hacia una mayor electrificación, sino si contará con la infraestructura necesaria para acompañarla.
Tapia expuso que la presión sobre el sistema seguirá aumentando por nuevos consumos asociados a la minería, la electrificación industrial y otros procesos productivos. Señaló que existen 10,4 GW de nuevas solicitudes de conexión pendientes, cerca de 450 requerimientos, mientras la demanda proyectada continúa creciendo hacia las próximas décadas. “La idea es que la red nos alcance”, resumió.
Uno de los puntos centrales de su presentación fue que las baterías, aunque representan un avance relevante, no solucionan por sí solas el problema estructural. Explicó que el almacenamiento permite administrar energía en el tiempo, mientras la transmisión permite transportarla en el espacio. Por ello, afirmó que ambos desarrollos deben avanzar de manera complementaria y que el país necesita invertir en la totalidad de la infraestructura requerida.
La discusión también abordó el cambio de paradigma que requiere la planificación energética. Para Tapia, Chile debe pasar desde una lógica reactiva hacia una planificación anticipada: “Esperar que la demanda esté consolidada para poder planificar una red es aritméticamente incompatible con lo que necesitamos”. La velocidad de construcción de líneas debe acercarse al ritmo de transformación que está experimentando el sistema energético.
En esa misma línea, la ministra Rincón planteó que la ruta energética 2026-2030 pondrá las redes en el centro, con énfasis en modernizar la planificación, aprovechar mejor la infraestructura existente, agilizar permisos y consolidar el almacenamiento como complemento de la expansión de transmisión. “La transmisión no es un tema técnico de nicho, es la condición habilitante de la electrificación, de la transición energética y del crecimiento de nuestro país”, afirmó.
El mensaje transversal del seminario fue que la transición energética chilena no depende únicamente de cuánta energía renovable sea capaz de generar el país, sino de su capacidad para conectar esa energía con hogares, industrias y nuevos proyectos productivos. La red, en definitiva, dejó de ser el último eslabón de la cadena: se convirtió en la infraestructura que permitirá que la promesa renovable de Chile pueda transformarse en realidad.