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Kast prepara “speech” republicano en Foro Madrid pero no calma ansiedad oficialista por su presencia
Kast busca blindar su paso por Foro Madrid con un discurso de tono presidencial y republicano, pero la maniobra no desactiva el flanco: en Chile Vamos persisten las dudas por el costo de que el Mandatario se exponga en una tribuna ideológicamente marcada.
José Antonio Kast no pretende llegar este jueves al Foro Madrid con el mismo traje político con que participó antes de instalarse en La Moneda. No cambiaría necesariamente el contenido, pero sí el registro.
En el entorno más cercano al Mandatario señalan a El Mostrador que su intervención buscará un tono sobrio, presidencial y republicano, con una defensa de las libertades, la democracia y el Estado de derecho como ejes principales. Kast abordará, explican, “el avance de las ideas de libertad en el mundo”, pero “cuidará el modo”: esta vez no habla como dirigente del Partido Republicano ni como candidato, sino como Presidente de la República.
La distinción es relevante. Según explican fuentes de la coalición gobernante, Kast no pretende renunciar a su identidad ideológica ni esconder su vínculo histórico con Foro Madrid. La apuesta es otra: expresar esas mismas convicciones desde una investidura que obliga a modular el lenguaje de combate político que utilizó en intervenciones anteriores.
En otras palabras, menos trinchera y más Presidencia.
Cercanos al Mandatario anticipan que podría hacer una lectura internacional del actual ciclo político favorable a distintas expresiones de la derecha y abordar el rechazo ciudadano a fenómenos como la inseguridad y el deterioro económico, junto con relevar principios como la iniciativa privada, la propiedad, el orden y la libertad económica.
El propio Kast dio algunas pistas el lunes en Radio Cooperativa, donde adelantó que su intervención contemplará tanto “el momento actual de Chile” como “el momento actual de los distintos países”. En la misma entrevista, enfrentó directamente las acusaciones de una deriva “iliberal” de su gobierno: definió una democracia liberal a partir del respeto al Estado de derecho y reivindicó expresamente las libertades de prensa, expresión, enseñanza y religión.
En sectores de la derecha prevén, por lo mismo, que el Presidente aprovechará la tribuna para reforzar precisamente ese punto y alejarse de la caricatura de una “batalla cultural” polarizante. El objetivo sería presentar una lectura política del momento que atraviesan Chile y otras democracias, pero con un lenguaje más propio de un jefe de Estado que de un dirigente movilizando a los propios.
El problema para La Moneda es que la moderación del speech no ha moderado la controversia.
Kast será quien abra oficialmente el V Encuentro Regional de Foro Madrid, con un discurso programado entre las 8:45 y las 9:15 horas en el Centro de Eventos San Carlos de Apoquindo. Cinco minutos después será el turno del Presidente argentino Javier Milei. Durante la jornada también participarán representantes de Vox, Fidesz, Heritage Foundation y otras organizaciones y partidos de la derecha internacional.
Y es justamente la investidura presidencial la que mantiene abierta una discusión que Republicanos y La Moneda no han conseguido clausurar.
A estas alturas, el debate en la derecha ya no pasa únicamente por si Kast tiene derecho a asistir. Su relación con la instancia es conocida: fue uno de los primeros firmantes de la Carta de Madrid y el propio Mandatario se ha identificado como uno de los fundadores de la iniciativa. El lunes volvió a defender ese vínculo y descartó que su participación revele la existencia de “dos almas” dentro del Gobierno.
La pregunta que incomoda a parte de Chile Vamos es distinta: qué costo tiene que lo haga ahora como Presidente de Chile y no como José Antonio Kast, dirigente político.
Evópoli mantiene la línea más dura.
El jefe de bancada de la colectividad, Jorge Guzmán, sostuvo en una declaración enviada a El Mostrador que el partido no busca “pautear al Presidente”, sino advertir sobre los costos que podría tener para el Gobierno su participación en una instancia de marcado carácter ideológico.
“Desde Evópoli fuimos súper consistentes en recomendarle al Presidente no participar del Foro de Madrid por tratarse de una instancia ideológica que puede generar tensiones con las posiciones de Chile”, afirmó.
La decisión ya está tomada y Guzmán desplaza ahora la advertencia hacia aquello que Kast diga una vez arriba del escenario.
“Nuestra recomendación es que mantenga un tono conciliador, actúe con sentido de Estado y no comprometa la posición de Chile en temas sensibles”, agregó.
El senador Matías Walker (Demócratas), integrante de la bancada de Evópoli, lleva el reparo un paso más allá y pone el foco en las corrientes políticas con representación dentro del universo del Foro.
“El riesgo es avalar un foro que tiene dentro de sus bases doctrinales la de Orbán, con su desprecio por las democracias occidentales, que sitúa a Rusia como ejemplo de organización estatal ‘exitosa’”, señaló a El Mostrador.
Por eso espera que Kast “reivindique los principios de la democracia liberal occidental, especialmente el valor universal de los derechos humanos y el valor intrínseco de la democracia”.
Preocupación por “la fotografía” del Presidente en Foro Madrid
La referencia a Viktor Orbán forma parte de la evaluación política de Walker. El primer ministro húngaro no aparece entre los expositores de Santiago, pero Fidesz sí estará representado en el encuentro por la eurodiputada Kinga Gál, quien integrará el panel denominado “La defensa de Occidente: una alianza civilizacional”.
Los propios documentos de Foro Madrid, por otra parte, presentan a la organización como una alianza contra el socialismo y su encuentro en Chile reivindica explícitamente el avance de las denominadas “fuerzas patriotas” en Iberoamérica. Su programación incluye paneles sobre “libertad y soberanía”, “socialismo empobrecedor y globalismo regulatorio” y la “defensa de Occidente”.
Ese componente es precisamente el que —según reconocen dirigentes de Chile Vamos críticos de la participación presidencial— alimenta la discusión sobre el efecto de la fotografía: Kast puede controlar su discurso, pero no necesariamente las declaraciones, trayectorias o controversias asociadas a algunos de los dirigentes extranjeros que compartirán la instancia.
Pero el reparo está lejos de ser transversal.
En RN, colectividad que no concurrirá institucionalmente aunque el diputado Francisco Orrego figura como panelista, la senadora María José Gatica defiende sin complejos la participación del Mandatario.
“No veo como un riesgo la participación del Presidente en el Foro de Madrid”, afirmó a El Mostrador.
A su juicio, las posiciones de Kast eran conocidas bastante antes de su llegada a La Moneda y resulta legítimo que participe de encuentros con personas que comparten parte de sus ideas.
Gatica anticipa que el Presidente probablemente reafirmará principios “como la libertad, la democracia y la defensa de nuestras convicciones” y reivindica las diferencias internas del sector: “En la derecha existen distintas miradas y eso es sano; lo importante es respetarlas y no pretender que el Presidente tenga que pedir permiso para pensar como piensa”.
Desde el Partido Nacional Libertario, el diputado Hans Marowski va más lejos y acusa un doble estándar en la polémica.
“A mí me hubiera gustado escuchar a los parlamentarios de Evópoli con la misma intensidad criticar al Foro de São Paulo, al Grupo de Puebla, a organizaciones políticas internacionales que le hicieron la vida imposible al gobierno del presidente Sebastián Piñera”, señaló.
Para Marowski, Kast tiene “todo el derecho a asistir” y la controversia es “artificial”: “Lo único que hace es agregar ruido”.
Es, precisamente, el mismo contrapunto utilizado por Kast. En Cooperativa, el Presidente comparó los cuestionamientos a su participación con pretender impedir reuniones de integrantes del Foro de São Paulo o el Grupo de Puebla y pidió que su intervención sea juzgada una vez que ocurra.
“Júzguenme por lo que ocurra en ese acto, por lo que yo diga en ese acto”, desafió.
La UDI tampoco exhibe una sola sensibilidad frente al encuentro, aunque el senador Iván Moreira se instala entre quienes respaldan al Mandatario.
“El foro es en Chile y el Presidente tiene el derecho de asistir”, dijo a El Mostrador, cuestionando que sectores tanto de izquierda como de derecha hayan convertido distintas decisiones gubernamentales en nuevos frentes contra La Moneda.
Moreira, sin embargo, concede un punto que atraviesa incluso a quienes respaldan la presencia presidencial: esta vez cada palabra importa.
“No tengo dudas de que el Presidente Kast va a ser cuidadoso de lo que diga, precisamente para que no sea foco de más crítica”, sostuvo, vinculando ese resguardo con la instalación del concepto de “iliberal” en la discusión política de las últimas semanas.
Tal como señalan en la interna, ahí está el equilibrio que Kast intentará administrar este jueves.
El Mandatario ha optado por una defensa categórica de su derecho a participar y descarta que hacerlo vaya a quebrar al oficialismo. Pero en su entorno reconocen implícitamente el cambio producido por su llegada a La Moneda: una cosa era reivindicar el avance internacional de sus ideas desde una candidatura y otra hacerlo representando al Estado de Chile.
La controversia, además, encuentra al Gobierno defendiéndose de acusaciones particularmente sensibles por su reforma constitucional de seguridad, cuestionada desde sectores de la propia derecha por la extensión de las facultades presidenciales que plantea. En ese escenario, la discusión sobre el “iliberalismo” pasó a acompañar inevitablemente la antesala del Foro.
Por eso —según recalcan en el entorno presidencial— el libreto será republicano, pero no desideologizado.
Kast, reiteran, pretende hablar de libertad, propiedad, iniciativa privada, orden y un Estado más acotado, pero al mismo tiempo subrayar democracia, Estado de derecho y libertades públicas. Es la fórmula con que su círculo espera demostrar que pertenecer a una corriente ideológica internacional no implica trasladar sus posiciones más controvertidas al ejercicio de la Presidencia.
La incógnita es si alcanza.
Porque mientras La Moneda se concentra en cómo hablará Kast, sus críticos dentro de la propia derecha siguen discutiendo algo anterior: si un cambio de tono basta para resolver el costo de que sea el Presidente de la República quien haya decidido subir a una tribuna inequívocamente ideológica.
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