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Fernando Sánchez y la amenaza de la IA: “Hay que dejar de competir con las máquinas”

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Iván Weissman Senno
Por : Iván Weissman Senno Editor El Mostrador Semanal
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En su paso por La Mesa, el gerente general de Fundación País Digital aborda los desafíos para el empleo juvenil, la transformación de la educación y las oportunidades que abre esta revolución tecnológica. Su mensaje: Chile tiene las condiciones para avanzar y no puede seguir esperando.


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La inteligencia artificial está cambiando las reglas del juego y Chile tiene que apurarse. Ese es uno de los principales mensajes de Fernando Sánchez, gerente general de Fundación País Digital, en su paso por La Mesa de El Mostrador. 

Tras una nueva edición del Summit País Digital, Sánchez plantea que el país ya cuenta con las condiciones para aprovechar esta revolución tecnológica. 

  • “Podemos seguir discutiendo lo que eventualmente falta por un escenario ideal, pero ya con lo que hay es más que suficiente para que pasemos a la siguiente fase”.

Pero hay una cifra que revela dónde está el verdadero desafío. Según un estudio que la fundación realizó junto a la Subsecretaría de Telecomunicaciones, el 70% de los chilenos ya utiliza herramientas de inteligencia artificial, pero solo un 20% lo hace de manera avanzada. 

Para Sánchez, las grandes brechas digitales ya no están principalmente en la conectividad, sino en el uso productivo de estas tecnologías. Y advierte que la IA también puede ser una herramienta para reducir desigualdades: conocimientos y capacidades que antes requerían especialistas y grandes presupuestos, hoy están al alcance de una pyme o de un estudiante.

El empleo es quizás el desafío más urgente. Sánchez reconoce que hay evidencia de que la IA está desplazando ciertas tareas y que los jóvenes que recién ingresan al mercado laboral están particularmente expuestos. Su receta no es resistir el cambio, sino anticiparse: 

  • “Hay que entender cómo rediseñamos esas tareas, esos roles, para que, en este caso, por ejemplo, los jóvenes no entren a competirle a una máquina”. Pone como ejemplo al abogado junior que antes dedicaba horas a revisar contratos, una tarea que hoy la IA puede ejecutar en segundos.

Y aquí aparece una paradoja: mientras las máquinas se vuelven más inteligentes, las habilidades humanas ganan valor. Sánchez sostiene que la educación debe comenzar a desarrollar la curiosidad, la creatividad y el pensamiento crítico. 

  • “Hoy día eso lo hace muy bien la máquina”, señala sobre la capacidad de recordar información y aplicar fórmulas. En cambio, identificar oportunidades y problemas que un algoritmo no detecta sigue siendo una ventaja humana.

De hecho, una de las conclusiones más provocadoras del Summit fue la reivindicación de las humanidades y las artes. Sánchez destacó el concepto de Art Thinking, una aproximación que pone el foco en la capacidad de formular preguntas, más que en encontrar respuestas. 

  • “Hoy día las respuestas […] tenemos demasiado conocimiento, pero lo difícil es encontrar esas preguntas”, explica. Una reflexión que apunta directamente al futuro de la educación y a las habilidades que demandará el mercado laboral.

¿Y qué pasa con la regulación? Sánchez defiende un “optimismo consciente” y advierte que intentar bloquear la inteligencia artificial no impedirá su avance. 

  • “Creemos que no por bloquear algo vamos a impedirlo. Yo creo que, al revés, hay que acelerar las conversaciones, las discusiones”, señala. Su mensaje final es que Chile tiene una oportunidad que no debería desperdiciar, pero que exige repensar el trabajo, la educación y las políticas públicas. 

Una conversación sobre quiénes ganan, quiénes quedan expuestos y cómo aprovechar una revolución que ya está entre nosotros. 

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