PAÍS
Conversaciones democráticas (parte II): Patricio Aylwin y el significado de recuperar la democracia
Una conversación sobre la salida de la dictadura, los límites de la transición y la experiencia de la Concertación.
En esta conversación, realizada el 10 de agosto de 2011, el expresidente Patricio Aylwin, revisa la estrategia para terminar con la dictadura, recuerda las tensiones provocadas por la permanencia de Pinochet al mando del Ejército y distingue entre recuperar la democracia y resolver las tareas políticas y sociales pendientes.
Esta entrevista a Patricio Aylwin continúa la serie de conversaciones con protagonistas de la transición realizadas en el marco de mi investigación doctoral Orígenes del malestar social en Chile, desarrollada en la Universidad Radboud de los Países Bajos. Recuperar estos testimonios permite examinar cómo sus actores comprendieron las circunstancias en que actuaban y las decisiones que contribuyeron a configurar la democracia chilena.
Aylwin reconstruye el camino que condujo al entendimiento entre fuerzas políticas antes enfrentadas. En ese recorrido ocupa un lugar central su propuesta de prescindir de la disputa sobre la legitimidad de la Constitución de 1980 para buscar una salida jurídico-política a la dictadura. Su argumento permite apreciar cómo interpreta
La incertidumbre militar aparece al recordar la permanencia de Pinochet como comandante en jefe del Ejército. Según Aylwin, sus actuaciones «nos ponía los pelos de punta», pues daban la impresión de que estaba dispuesto a «dar un nuevo golpazo». Su descripción permite advertir las tensiones bajo las cuales debió desenvolverse el primer gobierno democrático.
La conversación adquiere especial interés cuando abordamos el alcance de la democracia recuperada. Mientras mis preguntas apuntaban a la persistencia de condicionamientos autoritarios y a los cambios en la relación entre partidos y sociedad, Aylwin sostenía que la democracia había quedado restablecida durante su gobierno. Reconocía, al mismo tiempo, que ello no significaba haber resuelto todas las insuficiencias institucionales ni las necesidades económicas y sociales del país.
En esa distinción reside una de las claves del testimonio. Su balance permite volver sobre una pregunta que atraviesa la experiencia de la posdictadura: qué significó recuperar la democracia y cómo se relacionó esa conquista con las expectativas de representación, participación y justicia social de la sociedad chilena.