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Agencia Uno
Encuesta UDP: 73% de los chilenos se ha sentido discriminado y 54% cree que Gobierno genera tensión
La encuesta ICSOH-UDP revela que el 69% percibe menos respeto hacia la autoridad y el 61% hacia quienes piensan distinto. Además, el 72% cree que Chile terminará el Gobierno de Kast igual o más desunido, mientras el 66% acepta que militares patrullen las calles.
La percepción de un deterioro en el respeto, las experiencias de discriminación y la desconfianza hacia la convivencia política marcan los resultados de la tercera entrega de la Encuesta ICSOH-UDP, serie Clima Social 2026, titulada “Convivir sin manual: respeto, trato y regulación de la convivencia en Chile”. El estudio revela que el 73% de los consultados declara haberse sentido discriminado al menos una vez durante el último año, mientras que un 54% considera que el Gobierno del Presidente José Antonio Kast genera más tensión que tranquilidad.
El sondeo, elaborado por el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades (ICSOH) y el Observatorio de Desigualdades (OBDE) de la Universidad Diego Portales, muestra que el 69% cree que actualmente existe menos respeto hacia la autoridad que hace diez años. Asimismo, un 61% percibe menos respeto hacia quienes piensan distinto y un 56% considera que existe mayor agresividad en las relaciones cotidianas.
La investigación se aplicó en línea a 1.500 personas mayores de 18 años de todo el país, entre el 9 y el 14 de octubre de 2026, mediante un diseño no probabilístico por cuotas. Los resultados fueron ponderados por macrozona, sexo, edad, nivel educativo y quintil de ingresos, con trabajo de campo a cargo de Ipsos.
En materia de discriminación, el 73% de los encuestados afirmó haberse sentido discriminado al menos alguna vez durante los últimos doce meses, mientras que un 10% declaró haber experimentado estas situaciones con frecuencia o mucha frecuencia.
Entre quienes reportaron discriminación, el principal motivo fue la condición socioeconómica, con un 39%, seguida por la apariencia física (34%) y la edad (24%). El estudio también identifica diferencias generacionales: entre los menores de 30 años, el 43% menciona la apariencia física, mientras que entre los mayores de 50 años el 46% señala la edad.
Las experiencias de trato desigual también presentan diferencias según los ingresos. Un 55% de los participantes señaló que durante el último año fue ignorado o no atendido cuando le correspondía, cifra que alcanza el 65% entre las personas de menores ingresos y disminuye al 41% en el grupo de mayores recursos.
A su vez, el 47% declaró haber sido mirado con desconfianza o seguido en una tienda, mientras que el 46% manifestó haber recibido un trato que subestimaba sus capacidades.
Otro de los hallazgos relevantes se relaciona con la incertidumbre respecto de las normas de convivencia. El 63% afirmó que durante el último año no supo si una broma o comentario podía resultar ofensivo, el 59% reconoció haber callado una opinión por temor a ser malinterpretado y el 49% evitó expresarse por miedo a ser expuesto o “funado”.
Entre los menores de 30 años, el 73% manifestó dudas sobre el carácter ofensivo de una broma y el 56% señaló haber evitado decir algo por temor a una funa.
Respecto de las alternativas para mejorar la convivencia, el 38% priorizó que las personas se traten con mayor respeto en la vida cotidiana y el 37% apuntó a fortalecer la educación cívica en las familias y los colegios. En contraste, solo un 10% eligió como prioridad establecer reglas claras que siempre se cumplan.
Pese a esa preferencia por el respeto y la formación, la encuesta también evidencia un amplio respaldo a determinadas medidas de control y seguridad.
El 81% aceptaría la instalación de cámaras con reconocimiento facial en espacios públicos, mientras que el 73% respaldaría impedir que menores de 16 años permanezcan en las calles sin un adulto después de medianoche.
Asimismo, el 66% considera aceptable que militares patrullen las calles, aunque existen importantes diferencias políticas: la medida alcanza un respaldo del 82% entre quienes se identifican con la derecha y del 29% entre quienes se identifican con la izquierda.
En contraste, el 61% rechaza prohibir las manifestaciones en la vía pública y el 75% se opone a facilitar el porte y uso de armas.
Las diferencias ideológicas también aparecen frente al uso de la fuerza policial. Ante la posibilidad de que Carabineros disperse con gases lacrimógenos a todos los asistentes de una marcha pacífica porque un grupo reducido comenzó a lanzar piedras, el 45% de las personas de derecha considera correcta esa actuación, frente al 3% de las personas de izquierda.
En el ámbito político, la evaluación de la convivencia es particularmente negativa. Un 65% califica como irrespetuoso o muy irrespetuoso el trato entre representantes de distintos sectores, mientras que apenas un 8% lo considera respetuoso.
La mayoría también percibe escasa disposición a alcanzar acuerdos. El 54% cree que el Presidente de la República está poco o nada dispuesto a ceder, percepción que alcanza el 56% respecto de los ministros, el 58% para los parlamentarios oficialistas y el 60% para los de oposición.
Sobre la forma de gobernar de la actual administración, el 54% de los encuestados la ubica más cerca de la expresión “genera tensión” que de “genera tranquilidad”, alternativa seleccionada por el 27%.
Además, el 42% considera que el Ejecutivo es más confrontacional que dialogante, frente al 33% que lo percibe de manera inversa.
Estas apreciaciones varían según la identificación política. Entre las personas de derecha, el 48% cree que el Gobierno genera tranquilidad, mientras que esa evaluación alcanza apenas el 8% entre quienes se identifican con la izquierda.
El estudio también revela que el 72% considera que Chile estará igual o más desunido al término del actual mandato presidencial: un 40% cree que la división se mantendrá y un 32% estima que aumentará.
A siete años del estallido social de octubre de 2019, la encuesta identifica interpretaciones divergentes sobre aquellos acontecimientos. Un 36% los recuerda exclusivamente como un movimiento por demandas sociales, un 31% como una crisis de violencia y desorden y un 9% como un intento de derrocar al Gobierno.
Respecto de las demandas que motivaron las movilizaciones, el 58% considera que no han sido resueltas, un 27% cree que se han solucionado parcialmente y apenas un 2% sostiene que fueron resueltas. Otro 13% estima que no correspondían a demandas reales.
La investigación se complementó con un estudio cualitativo de la consultora Subjetiva, basado en dos paneles de la Región Metropolitana, que también identificó preocupación por la convivencia y la aplicación desigual de las normas.
Según ese análisis, tanto hombres como mujeres manifiestan inquietud por los cambios en las formas de relacionarse, aunque con distintos énfasis. Mientras las mujeres valoran algunos avances en el trato y priorizan la formación familiar y escolar, los hombres expresan mayor preocupación por la desconfianza y plantean la necesidad de un Estado más activo en educación cívica y organización comunitaria.
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