Escalona y la conducción del PS: ¿está dicha la última palabra?
Muchos atribuyen el tenor de sus dichos a una falta real de sintonía con los cambios del país, que no ha sabido leer los nuevos tiempos, pero también coinciden en que tras ellos se refleja su enojo, molestia y frustración por el “ninguneo” político del que considera es víctima y la marginación de la primera fila política a la que se le ha sometido en el gobierno de la Nueva Mayoría.
El Comité Central que el sábado 9 realizó el Partido Socialista no alteró el calendario electoral interno y los comicios programados para abril del próximo año, donde se definirá la conducción de la tienda para el 2015 y 2016. Si bien eso fue visto como una victoria para el ex senador Camilo Escalona, que ha afirmado muchas veces que competirá por recuperar la presidencia del PS, lo cierto es que en las filas del partido se asegura que no está dicha la última palabra.
Eso, porque en octubre debe ser convocado un nuevo Comité Central, donde las cosas se podrían revertir o complicar para las aspiraciones de Escalona, sobre todo porque –cuentan en el partido– el clima interno en la colectividad no es muy favorable a un regreso a la primera fila del otrora senador PS.
Así lo percibieron en la cita del sábado. Cuentan que no se puede discutir que fue una victoria interna para Escalona y una demostración de lo intacta que se encuentra su influencia el hecho de que no alterara el cronograma, pero que eso no necesariamente respondió al respeto o liderazgo, sino que –agregan– al temor en las distintas corrientes internas de consecuencias y represalias, dada la poderosa red que tiene el ex senador en el partido y, por tanto, su injerencia en la definición de cargos.
Ese mal clima quedó en evidencia en varias ocasiones el sábado. Dicen que en el debate a puertas cerradas hubo varias escaramuzas bastante tensas sobre el tema Escalona, como también que el infructuoso intento de la bancada de diputados para prolongar el mandato del timonel Osvaldo Andrade es la mejor evidencia que ahí radica uno de los principales focos de malestar y resistencia a Escalona.
El día antes al Comité Central, como informó el diario La Segunda el lunes 11, hubo un encuentro entre Andrade y Escalona, precisamente para sopesar el clima interno y organizarse para la cita del día siguiente, en el marco de la reunión de “lote” de la Nueva Izquierda.
En el PS comentaron que en dicha cita el timonel socialista dejó claro que no está disponible para ser el responsable del quiebre de la Nueva Izquierda, corriente a la que ha pertenecido toda su vida, igual que Escalona.
Ese mal clima también quedó de manifiesto en un pequeño gran detalle: unos quince días antes del Comité Central, Escalona lanzó su nuevo libro Duro de Matar…, actividad a la que asistió lo más granado de la ex Concertación, un remake de la política de finales de los años 90, incluido el DC Gutenberg Martínez. Pero no se vio a ningún PS de la mesa directiva ni de las bancadas parlamentarias, una ausencia que fue notoria y comentada.
Desde finales del año pasado, la figura de Escalona ha sido compleja para el PS. Sus habituales irrupciones opinando de contingencia sólo sacan ronchas en buena parte de los socialistas, por considerar que se ha ubicado en una vereda excesivamente crítica de la Nueva Mayoría y de las reformas centrales que impulsa el gobierno de Michelle Bachelet, con quien tiene las relaciones congeladas.
Muchos atribuyen el tenor de sus dichos a una falta real de sintonía con los cambios del país, que no ha sabido leer los nuevos tiempos, pero también coinciden en que tras ellos se refleja su enojo, molestia y frustración por el “ninguneo” político del que considera es víctima y la marginación de la primera fila política a la que se le ha sometido en el gobierno de la Nueva Mayoría. Por la razón que sea, en las filas del PS molesta sobremanera que el otrora hombre fuerte de la izquierda del partido sea hoy referente reconocido por su ponderación de sectores conversadores, empresarios y de la derecha, incluso de la UDI.
Quedan ocho meses para las internas del PS, en política ese tiempo es una eternidad. Si Escalona sigue alimentando el rechazo interno, no se descarta que se fragüe una arremetida en octubre, una situación que en silencio es monitoreada por La Moneda, donde el tema no deja de preocupar. En ese sentido, la importante evaluación positiva que obtuvo la presidenta del Senado, Isabel Allende, en la última encuesta CEP, la deja en una posición expectante para competir por la presidencia de la colectividad, tesis que levantan algunos militantes de su lote al interior del PS.
Eso sí, en el PS, quienes conocen bien a Escalona recalcan que de volver a la presidencia del partido y que por muchas facturas que vaya a cobrar, bajo ninguna circunstancia se “va a sobregirar”, que su responsabilidad política no está en tela de juicio y, por tanto, hará sentir su poder, pero no va a torpedear al gobierno, a la Mandataria ni al destino de la reformas.