El sobrino de Hugo Bravo que sigue trabajando en Penta Security y las fotocopias de las boletas marcadas por su tío
Juan Pablo Aris Bravo presta servicios desde 2008 y en la actualidad se desempeña como administrativo del área de siniestros. Su parentesco no le ha causado problemas hasta ahora. Las boletas entregadas por los parientes, empleados y terceros relacionados con los candidatos, que su tío Hugo marcó por detrás con las iniciales de los destinatarios, son conocidas por Penta.
Hugo Bravo López es, a estas alturas, persona non grata en el grupo Penta. A raíz de las devoluciones fraudulentas del FUT por $260 millones en sus sociedades Inversiones y Asesorías Challico e Inversiones Santa Sarella, el ex gerente general del holding que dejó el cargo y asumió como director de varias filiales, decidió colaborar eficazmente con la investigación del Fiscal de Delitos de Alta Complejidad de la Fiscalía Oriente, Carlos Gajardo.
Y así fue como declaró que las esposas de sus ex empleadores Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín presentaron boletas de honorarios por $5 millones mensuales cada una desde 2009 a 2014, sin haber prestado servicio alguno a Penta III, filial no operativa del holding en la que él era gerente general, causando un perjuicio al fisco superior a $400 millones. Después agregó información relevante sobre el aporte de Penta a las campañas de candidatos, en su mayoría de la UDI, a través del pago de boletas y facturas a parientes, empleados o terceros relacionados por servicios que tampoco se prestaron, abriendo así la llamada arista política.
También grabó secretamente una conversación personal con Carlos Eugenio Lavín, uno de los controladores de Penta, cuando se reunieron en su departamento para hablar sobre las platas que, según el ex ejecutivo, le adeudaban por sus 27 años de servicios. El audio terminó en manos del Segundo Juzgado Laboral, en el que Bravo presentó una demanda por despido injustificado, exigiendo el pago de una indemnización por $2.300 millones, y fue dado a conocer por La Tercera.
Délano y Lavín renunciaron a los directorios del Banco Penta, Penta Security Seguros Generales, Penta Vida y Banmédica para concentrarse en las defensas del caso originado en la denuncia del Servicio de Impuestos Internos (SII). Lo hicieron el mismo día que pagaron los impuestos correspondientes a las boletas objetadas por el organismo: $532 millones, que al sumar multas, reajustes e intereses, totalizaron los $1.191 millones.
Mientras tanto, uno de los sobrinos de Hugo Bravo, hijo de su fallecida hermana Sarella –el mismo nombre de su madre y con el que bautizó a su sociedad que defraudó al fisco–, trabaja en la compañía de seguros generales Penta Security. Juan Pablo Aris Bravo presta servicios desde 2008 y en la actualidad se desempeña como administrativo del área de siniestros. Su parentesco no le ha causado problemas hasta ahora.
Las boletas entregadas por los parientes, empleados y terceros relacionados con los candidatos, que su tío Hugo marcó por detrás con las iniciales de los destinatarios, son conocidas por Penta. El holding pidió autorización al fiscal Gajardo y, después de una negativa inicial, obtuvo el visto bueno para poder fotocopiarlas por delante y por detrás.