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La cita reservada de Feito en La Moneda que agita la guerra entre Próceres y Sin Filtros
Fuentes aseguran que Gonzalo Feito se reunió reservadamente con el Presidente Kast dos días antes de dejar Sin Filtros. El posterior estreno de Próceres desde TVN, sus vínculos con figuras republicanas y un contrato no transparentado abren dudas sobre el rol del Gobierno.
En el mundo del streaming político la guerra es sin cuartel. Se tiran comunicados, demandas y acusaciones de conspiración. La pelea enfrenta a Sin Filtros, identificado con sectores cercanos al Partido Nacional Libertario, y Próceres, el programa conducido por Gonzalo Feito que debutó bajo el alero de Porcel TV y que es percibido como cercano al Partido Republicano.
La guerra tiene algo de política, bastante de televisión y mucho de negocio. Feito dejó Sin Filtros a comienzos de junio en medio de audios, insultos y una ruptura que rápidamente saltó a la farándula. Después aterrizó en Próceres, espacio que debutó el 30 de junio a las 20:00, exactamente en el horario de su antiguo programa. La productora de Sin Filtros terminó demandándolo por competencia desleal, acusándolo de apropiarse de elementos asociados a la identidad del espacio.
Hasta ahí, una batalla feroz por el público digital. Pero fuentes muy bien informadas entregaron a El Mostrador un antecedente que cambia el volumen del conflicto: Gonzalo Feito aparece el 1 de junio conduciendo por última vez Sin filtros. Dos días antes, sin embargo habría sostenido una reunión reservada con el Presidente José Antonio Kast en La Moneda, el 29 de mayo, a las 10:00 de la mañana. Es decir, dos días antes que rompiera relaciones con su exprograma.
La cita no habría formado parte de una actividad pública ni fue informada en los canales oficiales. El punto no es que un Presidente no pueda recibir a un periodista. El problema es el contexto: Feito estaba a horas de terminar con el proyecto televiso que lo había acompañado por años, tras lo cual se embarcó en un nuevo proyecto de la misma especie, pero ahora vinculado editorialmente al oficialismo y destinado a competir directamente con un programa identificado con un sector derecha crecientemente incómodo para el Gobierno.
No es solo una reunión
Para quienes conocen la interna en el Ejecutivo, el encuentro no solo es inusual por la proximidad con el debut, sino porque instala una duda difícil de despejar: ¿qué interés tenía el Presidente en reunirse reservadamente con el rostro de un programa político con el que aún no rompía públicamente relaciones?
La pregunta se vuelve más compleja al incorporar a TVN. Hace pocos días, el abogado y exdiputado Renato Garín puso el tema sobre la mesa desde el panel de Sin Filtros: Próceres, propiedad de Porcel TV, se transmite desde el estudio 5 de Televisión Nacional. Leonardo “Lalo” Prieto, propietario de Porcel TV, respondió que existe un contrato comercial de arriendo “igual que cualquier productora” y negó que hubiera algún misterio.
TVN arrienda infraestructura y estudios a terceros, por lo que el acuerdo, por sí solo, no constituye una anomalía. Lo que cambia el cuadro es la suma de antecedentes: un programa cercano al oficialismo, una reunión reservada de su conductor con el Presidente a dos días del estreno y un contrato con el canal público cuyas condiciones no han sido transparentadas.
Según antecedentes conocidos dados a conocer por Ciper Chile, TVN se ha negado a revelar el contenido del contrato bajo el argumento de que sus acuerdos comerciales no son públicos. Prieto, en tanto, habría señalado que el arriendo del estudio cuesta cerca de $17 millones. Sin embargo, fuentes que han solicitado cotizaciones al canal aseguran a El Mostrador que un servicio comparable podría ubicarse entre $40 millones y $47 millones, dependiendo de los equipos, personal técnico, horas de uso y prestaciones incluidas.
La diferencia no permite concluir, por sí sola, que exista un trato preferente. Para determinarlo habría que conocer el contrato completo, los servicios comprometidos y compararlos con otros acuerdos similares. Precisamente por eso la negativa a transparentar los términos alimenta las dudas, en lugar de despejarlas.
La trama se vuelve más política al revisar quién está detrás de Porcel TV. Lalo Prieto, exguionista de Stefan Kramer y esposo de la diputada republicana Macarena Santelices, constituyó en 2023 la sociedad Costabal y Prieto SpA junto a Felipe Costabal, actual director de la Secretaría de Comunicaciones de La Moneda. La empresa se convirtió en una proveedora relevante del Partido Republicano: recibió $530 millones por servicios durante las elecciones municipales y regionales de 2024.
El nombre de Costabal apareció recientemente en otro episodio. El Servel y luego el Tricel rechazaron parte de la rendición electoral de Santelices, incluyendo gastos asociados a The 975 SpA, empresa de su propiedad. El tribunal electoral sostuvo que no se acreditó el estándar mínimo de ocurrencia de uno de los gastos y cuestionó una factura anulada ante el Servicio de Impuestos Internos.
Ninguno de esos antecedentes demuestra que Costabal haya intervenido en el contrato entre TVN y Porcel TV o en la supuesta reunión de Feito con Kast. Pero sí revela una red de relaciones que exige más transparencia: el dueño de la productora fue socio del jefe de comunicaciones del Gobierno; su esposa es diputada republicana; y su programa se instala en el canal estatal mientras su conductor habría sido recibido reservadamente por el Presidente.
Dussaillant aparece en escena
A eso se suma Patricio Dussaillant, designado por el Gobierno como presidente del directorio de TVN en abril. El académico fue decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes, casa de estudios donde se formó Costabal.
Pese a ser Dussaillant el dueño de casa, que arrienda un espacio a un particular, el mandamás del canal público estuvo presente durante el debut de Próceres. Un registro del backstage lo lo captó sonriente y conversando con miembros del equipo antes de intentar escabullirse del encuadre al advertir la cámara. Su presencia agrega otro elemento a una escena que ya tiene demasiadas coincidencias como para ser despachada únicamente como una pelea de egos televisivos.
Lo que está en juego no es la libertad de Porcel TV para contratar un estudio ni la posibilidad de que Feito se reúna con el Presidente. El asunto es otro: si desde el Gobierno o desde la conducción de TVN existió alguna gestión, señal o facilidad destinada a beneficiar a un programa políticamente afín, se estaría cruzando una línea delicada.
TVN tiene el deber de actuar con pluralismo y -según apuntan las fuentes- no puede transformarse en una pieza de la estrategia comunicacional de La Moneda. Mucho menos en medio de una batalla por audiencia, auspiciadores e influencia política entre dos programas privados.
La situación adquiere una carga política adicional por la postura histórica de José Antonio Kast y del Partido Republicano frente a TVN. Antes de llegar a La Moneda, el hoy Presidente y dirigentes de su colectividad acusaron reiteradamente al canal estatal de tener un sesgo ideológico de izquierda, funcionar como un instrumento de adoctrinamiento político y carecer del pluralismo que debiera caracterizar a una televisión pública.
El diagnóstico republicano era que TVN se encontraba políticamente capturado. Desde esa premisa, el sector llegó a plantear medidas drásticas, entre ellas su privatización o incluso su cierre definitivo. Por eso, cualquier indicio de intervención o trato favorable hacia un programa afín al oficialismo resulta especialmente contradictorio con las exigencias de neutralidad y pluralismo que el propio sector levantó durante años.
Por ahora, no hay evidencia pública que permita afirmar una intervención directa del Ejecutivo en el contrato. Pero la secuencia —reunión reservada, estreno prime, arriendo no transparentado, vínculos societarios y presencia del presidente de TVN— obliga a hacer preguntas que hasta ahora nadie ha contestado.
Y en esta guerra del streaming político, el problema ya no es quién habla más fuerte frente a las cámaras. Es saber quién está operando detrás de ellas.