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Irarrázaval: cómo terminar un Gobierno en 8 meses

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¡Hola! Si hay algo que parecía latente y que hoy casi nadie se atreve a cuestionar, incluso en algunos sectores del oficialismo, es la falta de pericia en la conducción política del Gobierno, una situación que ha quedado en evidencia tras la reducción de condenas a pederastas, narcotraficantes y violadores de derechos humanos.

  • Si uno hiciera un recuento de los errores no forzados, la mayoría de las veces las crisis han sido autoimpuestas, desnudando un escaso análisis de coyuntura y una tozudez que suele confundirse con soberbia. Y la gran mayoría emanan del Segundo Piso.

Así las cosas, lo que antes parecía escrito en tablas, hoy ya no tiene el mismo respaldo, partiendo por adhesiones políticas que lentamente han comenzado a distanciarse, golpeando la línea de flotación de un Gobierno con apenas un 20% de aprobación, según la última encuesta de Black & White. La pregunta que ronda en el ambiente –tal como el caso Caval con Bachelet y la Convención Constitucional con Boric– es si este trance marcará o no el declive definitivo de la actual administración.

  • La crisis de Fernando Rabat terminó convirtiéndose en una prueba de fuego para el diseño político de La Moneda, al punto que hasta en Republicanos admiten que hacen falta figuras con más experiencia. Chile Vamos pide ministros con tonelaje, los secretarios de Estado miran de reojo el Segundo Piso y el Presidente insiste en que no habrá ajustes. La duda que circula es si falta decisión presidencial o, sencillamente, candidatos dispuestos a subirse al barco.

La crisis por las rebajas de condenas volvió a poner bajo la lupa a Alejandro Irarrázaval y al Segundo Piso, cuestionados no solo por no anticipar costos ni ordenar la respuesta política acorde al tamaño de la crisis, sino por cometer varios de los errores que derivaron después en crisis política. Episodios de este tipo no escasean, partiendo por el Mepco, el “Estado en quiebra” la defensa de Rabat. En todos ellos ha estado detrás el Segundo Piso, donde el jefe de asesores parece haberse convertido, como dice una fuente de Palacio, en un bombero que, o bien apaga incendios con bencina, o los genera. Un pirómano.

  • Gonzalo Arenas alertó sobre el riesgo de un “populismo desatado” si Kast fracasa y Pamela Jiles le respondió sin complejos: “Nosotros somos populistas fuera del clóset”. El PDG, mientras tanto, afina motores y asume que sus votos son la llave para Rabat y el Presupuesto 2027. Jiles y Parisi negocian, mientras Valenzuela no descarta libertad de acción. En la derecha miran el tablero con inquietud: entre tanto tropiezo oficialista, Kast podría terminar haciéndole la campaña a Parisi.

La ola de las derechas radicales que parecía avanzar sin freno en América empieza a encontrar resistencia. Lula se impuso a Flávio Bolsonaro, los demócratas recuperaron terreno en Estados Unidos y varios gobiernos de la región enfrentan protestas, crisis económicas y conflictos institucionales. Milei y Kast tampoco escapan al desgaste. No es todavía un cambio de ciclo, pero sí un crujido en el bloque que orbitaba alrededor de Trump: después de meses de expansión, el péndulo comienza a mostrar contrapesos.

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Tensión en el oficialismo por crisis de Rabat y demora en ajuste de gabinete

Fernando Rabat / Agencia Uno.

Cuando el Presidente José Antonio Kast aterrice en China, en 10 días más, para participar de la APEC, en los partidos oficialistas apuestan a que lo haga con un cambio en su elenco ministerial. Si bien en el oficialismo sostienen que por ahora no se han solicitado nombres de postulantes, se están buscando figuras con experiencia política, incluidos actuales parlamentarios. “Debiera estar todo solucionado para ese momento”, detalló una fuente del Comité Político.

  • La continuidad del ministro Fernando Rabat en su cargo ha desencadenado una soterrada tensión en las filas del Gobierno y en las bancadas parlamentarias. Mientras en el Congreso las críticas por el manejo de la crisis se expresan de manera abierta a través de declaraciones públicas, al interior del gabinete la situación opera como un “tema tabú”, donde los secretarios de Estado eluden manifestar disconformidad de forma explícita.

No obstante esto último, varios miembros del gabinete atribuyen a una filtración del Segundo Piso la revelación de un ajuste ministerial. La información sorprendió a varios sin elementos de juicio para dilucidar si podrían estar en la lista de salida frente a un inminente cambio de diseño. Fuentes de Palacio añaden que la resistencia a remover a Rabat responde a que el Presidente estaría evaluando una reestructuración de mayor calado en lugar de una salida aislada.

  • Desde los partidos de Chile Vamos –principalmente a través de planteamientos promovidos por la UDI– se ha exigido una “rectificación” profunda en el equipo gubernamental.  La propuesta contempla incorporar a figuras con mayor tonelaje y trayectoria política, emulando el modelo implementado durante el primer Gobierno de Sebastián Piñera. En aquel ajuste, senadores y diputados en ejercicio, como Andrés Allamand, Pablo Longueira, Hernán Larraín, Andrés Chadwick y Evelyn Matthei, renunciaron a sus escaños parlamentarios para asumir carteras ministeriales.

Pero la discusión supera a la permanencia de Rabat. Diego Schalper planteó que el modelo actual ya cumplió su función; Ximena Ossandón cuestionó la falta de experiencia política de algunos ministros; y Marlene Pérez respaldó modificar la estructura. Y, en un hecho inédito en lo que va del Gobierno, Vicente Bruna, secretario general del Partido Republicano, reconoció que hacen falta modificaciones y planteó que eventuales incorporaciones deberían aportar mayor capacidad política. Es una señal relevante, porque la demanda ya alcanza al partido del Presidente.

  • “Nadie en el Gobierno está pensando en un cambio de gabinete”, la frase que pronunció el miércoles pasado el subsecretario de la Segegob, Gonzalo Arenas, no cayó nada bien en varios secretarios de Estado, que se mantenían en vilo tras la información de prensa sobre un ajuste ministerial en ciernes y un posible cambio en el diseño político del Segundo Piso.

Si bien en el chat de ministros “el caso Rabat es un tema tabú”, entre legisladores se habla de una creciente incomodidad entre los miembros del equipo ministerial ante al manejo de la crisis centrada en el ministro de Justicia y un eventual cambio de gabinete.

  • En el oficialismo también reconocen malestar por la falta de información detallada hacia los partidos sobre el plan de contención, el desgaste que sufre el equipo de ministros en medio de debates legislativos y fricciones entre Chile Vamos y sectores de Republicanos.

Cercanos al Comité Político comentan que algunos ministros recomendaron explorar la salida de Rabat hace una semana; mientras que entre los legisladores del bloque de derecha van un paso más allá: plantean que es una oportunidad para rediseñar el Segundo Piso o ampliarlo. No obstante aquello, el Presidente Kast volvió a descartar un cambio de gabinete durante la tarde del jueves.

  • Si bien en las evaluaciones políticas internas se considera insostenible mantener en el cargo al ministro Fernando Rabat tras los efectos de la crisis, también se advierte que la decisión de sostener al secretario de Estado –determinación que habría sido adoptada de manera conjunta con el Segundo Piso de La Moneda– generará un costo personal y reputacional desproporcionado. Otros –más suspicaces– sostienen que la demora en el ajuste ministerial responde a una razón mucho más pedestre: la falta de figuras políticas que deseen integrar un gabinete de poca trayectoria pública.
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Irarrázaval: apagando el fuego con bencina

Alejandro Irarrázaval / Agencia Uno

Hay una escena que podría resumir la desesperación del Gobierno durante esta última semana: el llamado realizado por el Presidente José Antonio Kast al diputado Hotuiti Teao, en plena gira europea, buscando convencerlo para no respaldar una acusación constitucional contra el ministro de Justicia, Fernando Rabat, luego del escándalo por las rebajas de condenas a pederastas y violadores de derechos humanos.

  • Al margen del intento por contener un descuelgue oficialista, la comunicación entre el Mandatario y el diputado de la bancada UDI representa algo mucho más preocupante y que se ha transformado en la tónica durante estos primeros meses de Gobierno, la incapacidad de anticipar escenarios de crisis que terminan exponiendo al Presidente y desnudando la falta de conducción política del Gobierno.

En este escenario, la controversia por las rebajas de condenas no solo comprometió al ministro Fernando Rabat y al subsecretario Luis Silva, sino que terminó reabriendo un viejo debate sobre quién toma las decisiones políticas en La Moneda, quién anticipa sus costos y quién responde cuando el diseño falla. Y es en este contexto donde el nombre del jefe de asesores del Segundo Piso vuelve a aparecer como un eterno déjà vu.

La señal más elocuente respecto a Alejandro Irarrázaval llegó el 3 de noviembre, cuando fue consultado sobre la continuidad de Rabat y la salida de Silva, su sobrino, prefiriendo tirar la “pelota” a un costado. “Pregúntenle al ministro del Interior”, comentó antes de escabullirse por uno de los pasillos de La Moneda.

  • Si bien no era precisamente Irarrázaval quien debía transparentar la posición del Ejecutivo, la frase terminó alimentando las críticas a partir de un análisis bastante elemental: el encargado de asesorar al Presidente le recomendó no sacar al ministro Rabat.Otra vez el diseño político comenzó a desfondarse, generando críticas en el propio oficialismo, al punto que Diego Schalper (RN) advirtió que el jefe del Segundo Piso era parte importante del problema.

No ha sido el primer round que ha tenido como protagonista a la oficina de asesores políticos del Gobierno. El Mepco fue el primer gran error de cálculo del Segundo Piso, luego vendría una sucesión de hechos controvertidos, entre otros, el almuerzo de Kast con sus compañeros en La Moneda, el oficio de Hacienda que proponía recortes públicos y la comunicación de un “Estado en quiebra” donde tampoco operó un filtro político.

Como jefe del Segundo Piso y principal asesor presidencial –coinciden varios analistas–, Irarrázaval debía ayudar a anticipar riesgos, ordenar la respuesta del Gobierno y evitar que una decisión ministerial escale hasta comprometer al Presidente, quien tuvo que salir a admitir el error, conservar al ministro y asumir la factura total del entuerto político.

  • “Irarrázaval se ha convertido en un bombero que no apaga incendios”, dice una fuente cercana al Gobierno.

La analogía no es antojadiza, pues el jefe del Segundo Piso debía ayudar al Presidente a evaluar si la permanencia de Rabat permitía contener la crisis o si –por el contrario– su permanencia podía incendiar aún más la pradera. Aunque la decisión final fue de Kast, el equipo de asesores debió al menos advertirle el costo de cada alternativa, evaluando la reacción en el Congreso y los partidos políticos, entre otros aspectos.

  • Aunque el Gobierno puede sostener hoy que Rabat aplicó una interpretación jurídica defendible y que corresponde esperar la acusación antes de pronunciarse sobre su responsabilidad constitucional, cuesta entender que nadie en La Moneda previera el impacto en las rebajas de condenas. Una decisión sin conducción estratégica que terminó apagando el incendio con bencina.
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El PDG enchula su auto mientras Kast y la oposición buscan las llaves

Automóvil del PDG en La Moneda / Archivo

El vocero de Gobierno, Gonzalo Arenas, advirtió el domingo que un fracaso de Kast podría abrirle paso a una izquierda más radical o a un “populismo desatado”. Cuatro días después, Pamela Jiles puso las cartas sobre la mesa: “Nosotros somos populistas fuera del clóset”. Y mientras La Moneda intenta salir de sus crisis, el Partido de la Gente (PDG) anda enchulando su propio vehículo político, con votos que tanto el Gobierno como la oposición necesitan.

La llave más codiciada es la de Rabat. La oposición ha demorado la acusación constitucional, entre otras razones, para afinar sus argumentos y convencer a los indecisos del PDG. Pero el partido sigue sin mostrar todas sus cartas: Jiles y los Parisi esperan votar en bloque, mientras el jefe de bancada, Juan Marcelo Valenzuela, reconoce dos posturas internas y no descarta la libertad de acción.

  • Y hay otra llave: el Presupuesto 2027. El PDG ha condicionado apoyos a la reposición de programas sociales y educativos. Entretanto, exhibe proyectos que van desde regular el tuning automotriz –la Cámara aprobó una resolución, no una ley– hasta iniciativas sobre castración química, accesibilidad y nuevas inhabilidades para directores de AFP.

Pero el auto tampoco tiene todos sus papeles al día. El partido acaba de devolver $53 millones al fisco para intentar subsanar observaciones del Servel a sus balances, que lo mantienen sin aportes públicos desde 2023.

  • Y mientras administra sus votos, también le toca la bocina a Kast. Este viernes, el diputado PDG Fabián Ossandón cuestionó la conducción del Ejecutivo: “No están yendo por buen camino”.

La preocupación ya llegó a la propia derecha. El diputado RN Diego Schalper advirtió que los tropiezos del Gobierno podrían entregarle el malestar ciudadano al “populismo individualista que representa Franco Parisi”.

El PDG acumula protagonismo parlamentario mientras mantiene cuentas pendientes en su propio taller. Y la incómoda pregunta que ronda en el oficialismo es: ¿terminarán los errores de Kast echándole combustible al vehículo de Parisi?

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La ultraderecha empieza a crujir en América

Presidentes de Latinoamérica / Archivo

Hasta hace menos de un mes, la expansión de las derechas radicales y de los gobiernos alineados con Donald Trump en América parecía avanzar sin obstáculos. 

  • El triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia reforzó esa percepción, mientras el llamado Escudo de las Américas –impulsado por Washington junto a gobiernos afines– consolidaba una red regional articulada en torno a seguridad, lucha contra el narcotráfico y una agenda de alineamiento con Estados Unidos.
  •  Pero en las últimas semanas comenzaron a aparecer señales que ponen en cuestión la idea de una expansión política sin contrapesos.

El primer giro llegó desde las urnas. En Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva consiguió imponerse finalmente a Flávio Bolsonaro después de haber quedado segundo en la primera vuelta. La elección mostró además la importancia que adquirieron las redes sociales en la disputa política, en medio de acusaciones y decisiones de las autoridades electorales sobre el funcionamiento de las plataformas de Meta.

A ello se sumó el resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos, donde los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y el Senado, mientras los republicanos perdieron terreno incluso en bastiones tradicionalmente conservadores. El nuevo Congreso incorporó, además, representantes de minorías que marcaron hitos históricos.

El crujido electoral comenzó a transformarse en crisis política. Paraguay entró en una situación institucional inédita después de que el presidente Santiago Peña presentara su renuncia en medio de un juicio políticodesencadenado por la crisis de Ueno Bank y las acusaciones sobre sus vínculos previos con el grupo controlador de la entidad.

En Bolivia, las protestas contra el Gobierno de Rodrigo Paz volvieron a las calles, debido al impacto de la eliminación de los subsidios a los combustibles, mientras la inflación y el costo de vida alimentan la presión social. En ambos casos, los problemas económicos terminaron convirtiéndose en conflictos políticos de mayor alcance.

En Argentina el escenario es diferente, pero también existen señales de tensión con el Gobierno de Javier Milei. El deterioro económico y social y la caída de su aprobación muestran los límites que enfrenta la promesa de transformación radical.

  • En Chile, José Antonio Kast atraviesa la mayor crisis política de su Gobierno a raíz de las rebajas de condena otorgadas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores. La controversia derivó en un cuestionamiento directo a la conducción política del Presidente Kast, la que ha sido calificada de inexistente.

Las situaciones son distintas y sus causas también. Pero la simultaneidad de derrotas electorales, crisis institucionales, protestas sociales y problemas de legitimidad introduce un elemento que hasta hace pocas semanas parecía menos visible: el avance de estas corrientes ya no aparece como un proceso lineal. Los gobiernos que llegaron prometiendo orden, seguridad, reducción del Estado y ruptura con el ciclo político anterior, están ahora enfrentando dificultades crecientes que amenazan salirse de las manos.

La próxima prueba estará en Europa. España acudirá a elecciones generales el 29 de noviembre, con el Partido Popular y Vox como actores centrales de una eventual mayoría de derecha. Si no lo consiguen, se agregará otro elemento a una secuencia que comenzó a acumularse en América.

Por ahora, lo más preciso es hablar de un crujido: la estructura sigue en pie, pero por primera vez en meses aparecen señales simultáneas de resistencia, desgaste y contrapeso.


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