Coctelería
Pisco elaborado en Monte Patria logra oro y plata en competencia internacional en California
Pisco Caur, elaborado artesanalmente en Monte Patria, obtuvo medallas de oro y plata en el San Diego Spirits Festival 2026. Los reconocimientos fueron para sus versiones Reservado de 40° y envejecida seis años en roble francés.
Desde Flor del Valle, en la comuna de Monte Patria, un pisco elaborado de manera artesanal llegó hasta California para competir junto a destilados internacionales. Pisco Caur obtuvo dos distinciones en el San Diego Spirits Festival 2026, con una medalla de oro y otra de plata para dos versiones elaboradas a partir de la misma variedad de uva.
Los reconocimientos fueron para Caur Reservado de 40°, que permanece un año en acero inoxidable, y para su versión envejecida durante seis años en roble francés.
Ambos productos tienen como punto de partida la Moscatel de Austria, aunque el tiempo y el recipiente utilizados durante la guarda marcan diferencias entre las dos elaboraciones.
Un pisco evaluado a doble ciego
Una de las particularidades de la competencia en la que participaron los destilados es su modalidad de evaluación. Con 16 años de trayectoria, el San Diego Spirits Festival utiliza una cata a doble ciego, instancia en la que la identidad de las muestras permanece oculta para el jurado.
De esta manera, los profesionales de la industria evalúan las características sensoriales de cada destilado sin conocer previamente su marca. El resultado, por tanto, se determina a partir del contenido de las muestras y no del reconocimiento previo de las etiquetas.
“Nos gustaría que este reconocimiento invitara a probar el pisco con más curiosidad, a detenerse en sus aromas y a descubrir diferencias entre una elaboración y otra. Es un destilado que sentimos muy nuestro, pero que todavía puede sorprendernos”, señala Claudio Rodríguez, cofundador de Pisco Caur.
De una idea ligada al vino a la elaboración de pisco
El proyecto detrás de Caur no comenzó con una tradición familiar de producción pisquera. La idea inicial de sus fundadores era elaborar vino, pero el vínculo familiar con La Chimba y Canela, localidades donde nacieron sus abuelos, terminó orientando el proyecto hacia el pisco.
A partir de ese vínculo, los productores comenzaron a desarrollar un oficio propio en el Valle del Limarí, con una elaboración que mantiene un carácter artesanal.
El proceso se realiza utilizando un alambique tradicional portugués y sin mecanización, lo que implica tomar decisiones durante las distintas etapas de producción.
El proceso detrás del destilado
Uno de los momentos relevantes del proceso es la selección del llamado “corazón” del destilado. Se trata de la fracción central que se conserva después de separar las porciones inicial y final, conocidas como cabeza y cola.
La destilación se realiza a bajo grado alcohólico, buscando preservar los aromas y las características propias de la fruta.
Después comienza otra etapa: la guarda. En el caso del Caur Reservado de 40°, el destilado reposa durante un año en acero inoxidable. La segunda versión permanece seis años en roble francés.
Son dos recorridos distintos para una misma variedad de uva, en los que el tiempo y el recipiente de guarda intervienen en las características finales de cada versión.
De Flor del Valle a una competencia internacional
Antes de recibir sus reconocimientos en California, ambas versiones recorrieron un proceso que comenzó en Flor del Valle, Monte Patria, donde se desarrolla la elaboración artesanal.
El resultado fue la obtención de medallas de oro y plata en una competencia que utiliza una evaluación a doble ciego y en la que, según sus productores, Caur fue el único pisco chileno en conseguir ambas distinciones en la edición 2026.
Así, dos versiones provenientes de una misma uva y elaboradas en el Valle del Limarí llegaron a compartir un lugar entre los destilados reconocidos en California, después de atravesar procesos de guarda diferentes.