Gastronomía
Viña Concha y Toro entra al Top3 del vino y consolida el avance de Chile en la industria global
La compañía chilena alcanzó el tercer lugar mundial en valor dentro de la industria vitivinícola, según la consultora IWSR. El hito refleja una transformación estratégica que ha privilegiado los vinos premium en un escenario marcado por cambios en el consumo global.
En una industria que atraviesa uno de los períodos más desafiantes de las últimas décadas, una empresa chilena acaba de alcanzar un lugar reservado históricamente para los grandes actores vitivinícolas del mundo.
Viña Concha y Toro se ubicó como la tercera compañía vitivinícola global en valor al cierre de 2025, de acuerdo con el ranking elaborado por la consultora especializada IWSR, avanzando dos posiciones respecto al año anterior. En términos de volumen, la firma mantuvo el cuarto lugar mundial.
El resultado no solo representa un nuevo hito para la compañía fundada en 1883, sino que también refleja la creciente capacidad del vino chileno para competir en los segmentos de mayor valor de una industria tradicionalmente dominada por grupos europeos y norteamericanos.
Una noticia que adquiere especial relevancia en un contexto complejo para el sector. Durante los últimos años, el consumo mundial de vino ha mostrado signos de desaceleración en mercados históricos como Europa y Estados Unidos, impulsando un cambio de paradigma en el negocio. Hoy, más que vender más botellas, el desafío consiste en generar mayor valor por cada una de ellas.
En ese escenario, Concha y Toro ha impulsado una estrategia enfocada en la premiumización de su portafolio, apostando por etiquetas de mayor prestigio y rentabilidad.
Actualmente, el 57% de los ingresos provenientes de la venta de vinos corresponde a categorías premium y superiores. Entre 2017 y 2025, la facturación de estos segmentos creció un 47%, consolidando una transformación que la empresa comenzó a implementar hace casi una década.
“Este reconocimiento confirma que la estrategia que hemos impulsado va en la dirección correcta. El avance hacia un portafolio de mayor valor, junto con la fortaleza de nuestras marcas, una red de distribución global única y un modelo de negocio integrado, nos permite seguir creciendo de manera sostenible y consolidar nuestra posición como uno de los actores líderes de la industria a nivel mundial”, señaló Eduardo Guilisasti, gerente general de la compañía.
De Pirque al mundo
La historia de Concha y Toro comenzó hace más de 140 años, cuando Melchor Concha y Toro introdujo cepas francesas en sus viñedos de Pirque, sentando las bases de lo que se convertiría en una de las viñas más influyentes de América Latina.
Desde entonces, la empresa ha evolucionado desde una operación familiar hacia una multinacional con presencia productiva en Chile, Argentina, Estados Unidos, México y Francia, además de una red de distribución que alcanza más de 130 países.
Su crecimiento internacional ha estado acompañado por el desarrollo de marcas que hoy poseen reconocimiento global. Entre ellas destacan Casillero del Diablo, una de las etiquetas chilenas más vendidas en el mundo; Trivento, líder entre las marcas argentinas de exportación; Bonterra, referente del vino orgánico en Estados Unidos; y Don Melchor, considerado uno de los grandes íconos del vino chileno contemporáneo.
Precisamente este último ha jugado un papel relevante en la consolidación de la imagen premium del país. Su reconocimiento como el vino número uno del mundo por la revista especializada Wine Spectator marcó uno de los mayores hitos para la industria nacional en los últimos años, reforzando la percepción internacional sobre la calidad de los vinos chilenos en el segmento de alta gama.
El desafío de crear valor
El ascenso de Concha y Toro en el ranking mundial refleja una tendencia que está redefiniendo el negocio del vino. Los consumidores actuales buscan cada vez más productos asociados a origen, identidad, sostenibilidad y calidad, factores que han llevado a las grandes compañías a privilegiar la construcción de marcas premium por sobre el crecimiento basado exclusivamente en volumen.
La operación multiorigen de la viña, junto con cerca de 13 mil hectáreas de viñedos y un modelo de integración vertical que controla todo el proceso productivo, desde el viñedo hasta la distribución, ha permitido a la compañía responder a estas nuevas exigencias del mercado.
El resultado es un lugar en el podio mundial que trasciende a una sola empresa y que confirma la madurez alcanzada por la industria vitivinícola chilena. Un sector que hace algunas décadas era reconocido principalmente por ofrecer vinos de buena relación precio-calidad y que hoy compite de igual a igual en las categorías más prestigiosas y rentables del mercado global.