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Ley de Etiquetado: 10 años de avances Opinión

Ley de Etiquetado: 10 años de avances

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Andrea Cortes Larenas
Por : Andrea Cortes Larenas Directora de Carrera Nutrición y Dietética Universidad de Las Américas.
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La Ley 20.606 sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad marcó un hito en la salud pública chilena. Publicada en 2012 e implementada desde junio de 2016, incorporó sellos frontales de advertencia en alimentos envasados con exceso de energía, azúcares, sodio o grasas saturadas; restringió la publicidad dirigida a menores de 14 años, y prohibió la venta de estos productos en establecimientos de educación parvularia, básica y media. 

Con ello, la normativa no solo entregó información más clara al consumidor, sino que también reguló componentes del entorno alimentario de niños, niñas y adolescentes que influyeron en la elección, compra y consumo de alimentos, dimensiones que hoy son reconocidas como determinantes de la alimentación, y dejó atrás las estrategias de prevención de malnutrición centradas en la responsabilidad individual.

A una década de su implementación, la evidencia muestra resultados favorables. Estudios realizados en Chile han reportado una disminución en la compra de bebidas y alimentos “altos en”, reducción en el consumo de energía, azúcares, sodio y grasas saturadas en los hogares y una reducción medible del exceso de peso en niños y niñas de edad escolar temprana. Asimismo, se han descrito cambios en la composición nutricional de productos envasados, lo que sugiere que la regulación generó incentivos para la reformulación de alimentos y bebidas por parte de la industria alimentaria. 

Estos avances no agotan la discusión. Investigaciones recientes han documentado un aumento en el uso de edulcorantes no nutritivos en algunas categorías de productos, lo que evidencia la necesidad de monitorear no solo la reducción de nutrientes críticos, sino también las estrategias de sustitución utilizadas por la industria alimentaria en los procesos de reformulación. En este sentido, un alimento puede disminuir su contenido de azúcar, sodio, grasas saturadas o energía y, aun así, ser de baja calidad nutricional. El desafío para la industria alimentaria ya no es solo reducir sellos, sino proponer alimentos de mejor calidad nutricional, más allá del cumplimiento de la normativa.

A 10 años de la Ley 20.606, el balance es positivo. Chile dio un paso pionero al reconocer que la alimentación adecuada también se construye desde la regulación de los entornos. Este avance dialoga con otros marcos de política pública desarrollados en el país, como la Política Nacional de Alimentación y Nutrición y la Estrategia Nacional de Soberanía para la Seguridad Alimentaria, las que han incorporado enfoques vinculados al derecho a la alimentación, la determinación social y la necesidad de avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles, resilientes e inclusivos.     

Este proceso también demuestra que las transformaciones en salud pública son el resultado del trabajo articulado entre el Estado, sector privado, organismos internacionales, la academia y la sociedad civil. La generación de evidencia científica independiente ha sido fundamental para diseñar, implementar y evaluar la ley, así como para responder a los nuevos desafíos que surgen con su aplicación. 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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