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Soko Demo: una cocina sin etiquetas que encontró su refugio en Franklin  Gastronomía

Soko Demo: una cocina sin etiquetas que encontró su refugio en Franklin 

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Paula Peñaloza
Por : Paula Peñaloza Periodista @bitacoradeunasibarita
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Con una carta breve, ramen que ya se han convertido en un éxito y una cocina creativa, Soko Demo se consolida como una de las aperturas más interesantes de Franklin, reinterpretando sabores asiáticos desde una mirada propia y contemporánea.


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Ubicado en el Persa Víctor Manuel, en pleno barrio Franklin, Soko Demo abraza el concepto Fake Asian: una declaración honesta que, lejos de restarle valor a su cocina, define con claridad su identidad. Desde sus fuegos salen versiones propias de clásicos como el tteokbokki, los sando, el ramen y distintos postres inspirados en Asia, que pasan por la barra y llegan a las mesas al ritmo del inconfundible “¡Oído, mi chef!”.

La carta, acotada y bien pensada, ofrece seis entradas que reflejan la fuerte influencia de la comida callejera asiática. Entre ellas destaca el Yakitori ($7.000), una brocheta de muslo de pollo a la parrilla con emulsión de alga nori y piel de pollo crocante. También sobresalen las Gyosas ($7.000), en su versión vegetariana, con dumplings fritos de base crocante rellenos de espinaca y hongos, acompañados por una emulsión de kimchi. El siempre solicitado Karaage ($7.500) rompe con la receta tradicional: en lugar de pollo utiliza cerdo frito al estilo japonés, servido con emulsión de yemas, puré de limón y mirin, además de nabos encurtidos que aportan frescura y acidez.

Créditos: @seba.cerpa

Los ramen, todos a $13.500, son uno de los grandes protagonistas. La carta contempla tres versiones, incluida una alternativa vegana preparada con fideos alcalinos, pak choy a la parrilla, huevo ajitama, seitán y cebollín.

El Tonkotsu, siempre uno de los favoritos de la casa, ofrece un caldo intenso, espeso y lleno de sabor, elaborado a base de cerdo, acompañado de huevo ajitama, fideos alcalinos, chashu de panceta, hongo ostra y dientes de dragón. Es un plato profundamente reconfortante, de esos que invitan a volver. Completa la sección el Shio Ramen, de caldo más limpio y delicado, preparado con cerdo y pollo, aceite aromático, nori tostado, cebolla morada, ciboulette y cebollín.

Los postres también sorprenden, tanto por su presentación como por el equilibrio de sabores y texturas. El Helado de Mandarina y Cremoso de Sésamo combina bizcocho de maní, gel y polvo de mandarina con un cremoso de sésamo y chocolate blanco. En tanto, la Tapioca en sirope de manzana verde e hibisco destaca por su llamativo color natural y se acompaña de un cremoso de coco y frutas de estación. Ambos tienen un precio de $6.500 y cierran la experiencia con la misma creatividad que caracteriza al resto de la carta.

Créditos: @seba.cerpa

Para su chef y propietario, Pedro Chavarría, la libertad creativa es el punto de partida de cada preparación. La cocina toma elementos de distintas tradiciones asiáticas, pero sin la obligación de replicarlas de manera literal. El resultado es una propuesta que privilegia la personalidad por sobre la ortodoxia, explorando sabores, texturas y técnicas desde una mirada propia y contemporánea.

En apenas unos meses de funcionamiento, Soko Demo ha despertado el interés de un público diverso que llega dispuesto a probar algo distinto. La respuesta ha sido contundente: el restaurante vende cerca de 150 ramen al día, una cifra que da cuenta de la rápida consolidación del proyecto.

Chavarría explica que esta primera etapa ha estado marcada por la observación permanente de sus clientes. Escuchar, ajustar y perfeccionar cada preparación ha sido parte del proceso. Más que construir una carta inamovible, la apuesta es mantener una evolución constante, incorporando nuevas ideas sin perder la identidad que ha convertido a Soko Demo en una de las aperturas más comentadas del barrio.

Créditos: @seba.cerpa

Su ubicación tampoco es casual. Franklin aporta historia, diversidad y un carácter profundamente auténtico que dialoga de manera natural con la propuesta del restaurante. En uno de los polos gastronómicos y culturales más interesantes de Santiago, Soko Demo encuentra el escenario ideal para desarrollar una cocina que se mueve con comodidad entre la tradición y la experimentación.

La intención es seguir creciendo sin renunciar a esa esencia. Nuevas preparaciones, colaboraciones con otros cocineros y experiencias especiales forman parte de una hoja de ruta que busca mantener la carta en permanente movimiento. Porque en Soko Demo la cocina no se entiende como una colección de recetas, sino como un ejercicio continuo de exploración, donde siempre existe una nueva razón para regresar.

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