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Cinco claves para preparar en casa una taza como de cafetería Gastronomía Crédito: El Mostrador.

Cinco claves para preparar en casa una taza como de cafetería

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Este 1 de octubre se celebra el Día Internacional del Café y tres de cada cuatro adultos en Chile lo consumen al menos una vez por semana. Expertos entregan cinco claves para mejorar su preparación en casa.


El Mostrador Fuente Preferida

Una misma taza de café puede tener resultados muy distintos dependiendo de cómo se prepare. El tipo de grano, su nivel de tueste, la molienda, la temperatura del agua y el tiempo de extracción son algunas de las variables que pueden marcar la diferencia entre una bebida más aromática y otra excesivamente ácida o amarga.

En el marco del pasado Día Internacional del Café, que se celebró este 1 de octubre, Miguel Coa, de Café Llanquihue, entrega cinco recomendaciones para quienes buscan conseguir en casa un resultado más cercano al de una cafetería.

Tres de cada cuatro adultos en Chile consumen café semanalmente

El café forma parte de la rutina de buena parte de los chilenos. Según el estudio Category Atlas Café Chile 2025, realizado por Corpa, tres de cada cuatro adultos lo consumen al menos una vez por semana.

La frecuencia de consumo convive con distintas preferencias respecto del origen, el sabor y las formas de preparación. Sin embargo, conseguir una buena taza en casa no depende únicamente del café escogido: también requiere controlar algunas variables durante el proceso.

1. Elegir el grano según el sabor que buscas

El origen del café entrega información sobre su perfil, aunque este también está determinado por factores como la variedad, el procesamiento y el nivel de tueste.

Los granos de Brasil, el mayor productor mundial, suelen presentar notas achocolatadas y de frutos secos, mayor cuerpo y menor acidez. Los de Colombia, en tanto, tienden a perfiles más florales y cítricos y representan buena parte de lo que se consume en Chile.

El tueste también modifica las características de la bebida. Uno oscuro suele potenciar los sabores tostados y amargos, aunque un tostado excesivo también puede utilizarse para ocultar defectos del grano. Los tostados claros, por su parte, conservan mejor sus características, aceites y azúcares naturales.

Por eso, la elección del grano y su nivel de tueste constituye el primer paso para definir qué perfil de sabor se busca en la taza.

Crédito: El Mostrador.

2. La molienda cambia el resultado de la preparación

No todos los métodos de preparación requieren el mismo tipo de molienda. Para espresso se utiliza una molienda fina; en métodos filtrados, generalmente una molienda media; y para prensa francesa, una molienda más gruesa.

El tiempo que demora el agua en atravesar el café también puede servir como referencia. En un espresso, si el agua sale demasiado rápido, por ejemplo, en menos de 20 segundos, el resultado puede ser una bebida con poco cuerpo y una acidez más marcada. En ese caso, se puede probar con una molienda más fina.

Si, por el contrario, la extracción demora demasiado, puede producirse una sobreextracción y obtener una bebida excesivamente amarga. En ese escenario, conviene probar una molienda más gruesa.

3. La temperatura del agua también importa

Otro factor que puede modificar el resultado es la temperatura del agua. Utilizarla inmediatamente después de hervirla no siempre entrega la mejor preparación.

Para un espresso, la referencia está entre aproximadamente 90 °C y 96 °C. En el caso del americano, primero se prepara el espresso bajo esos mismos parámetros y posteriormente se agrega agua caliente.

Cuando se utilizan métodos manuales, un termómetro de cocina puede ayudar a controlar la temperatura y evitar utilizar el agua mientras todavía está en ebullición.

Como regla práctica, los cafés de tueste más oscuro pueden prepararse a una temperatura más baja, mientras que los de tueste más claro admiten temperaturas más altas.

4. ¿Por qué el café puede quedar demasiado ácido?

La acidez es una característica natural del café y puede asociarse a sensaciones frutales o cítricas. Sin embargo, quienes prefieren una taza menos ácida pueden considerar tanto el tipo de grano como el nivel de tueste.

Una alternativa es optar por granos de perfiles más achocolatados y por un tostado un poco más alto, aunque sin llegar a un sobretostado. También puede ser necesario ajustar la molienda si el resultado continúa siendo demasiado ácido.

La extracción es otro elemento a considerar. Una preparación demasiado rápida puede acentuar esta sensación, por lo que el problema no necesariamente está en el grano elegido.

“Entre los errores más frecuentes al preparar café en casa están elegir un grano que no se ajusta al resultado que buscamos y almacenarlo de manera incorrecta. Un café excesivamente tostado puede entregar sabores poco agradables, mientras que uno de tueste muy claro puede requerir una calibración más precisa para evitar una taza demasiado ácida. A eso se suma la conservación: una vez abierto, el contacto con el oxígeno acelera la pérdida de aromas y sabores”, explica Miguel Coa, de Café Llanquihue.

5. Cómo conservar el café para mantener sus aromas

La preparación comienza antes de moler el grano. Una vez tostado, el café pierde progresivamente sus aromas, por lo que la forma de almacenamiento también puede afectar el resultado final.

El oxígeno acelera este proceso. Si el envase no queda correctamente cerrado, el café comienza a oxidarse y pierde progresivamente aroma y sabor. Por ello, se recomienda conservarlo en un recipiente hermético, protegido de la luz, el calor y la humedad. Tampoco se aconseja almacenarlo en el refrigerador, ya que puede absorber humedad y olores de otros alimentos.

Otra recomendación es moler únicamente la cantidad que se utilizará inmediatamente. Las cafeteras automáticas con molinillo integrado permiten realizar este proceso justo antes de la extracción.

Tecnología y preparación de café en casa

El acceso a distintos granos, orígenes y métodos de preparación también ha aumentado la curiosidad por conocer qué factores influyen en una taza de café.

“Hoy las personas tienen mayor acceso a distintos granos, orígenes y formas de preparar café, y eso también ha despertado curiosidad por entender qué hay detrás de una buena taza. La tecnología permite controlar y personalizar varias de estas variables de manera más simple, pero el punto de partida sigue siendo conocer qué café nos gusta y aprender a reconocer sus características”, explica Karin Stoiber, Marketing Manager de Philips Hogar.

La tecnología puede facilitar el control de algunas variables, pero la elección y conservación del grano siguen siendo parte fundamental del proceso.

Así, conseguir una taza de café con características similares a las que se encuentran en una cafetería no depende de un único elemento. Grano, tueste, molienda, temperatura, extracción y almacenamiento pueden modificar el resultado y permiten ajustar la preparación de acuerdo con las preferencias de cada persona.

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