Gastronomía
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Ferran Adrià llega a Chile: la oportunidad de mostrar al mundo una nueva gastronomía chilena
El creador de elBulli llega este mes con Ferran Centelles, quien estuvo a cargo de la carta de vinos del restaurante durante 13 años. Más allá de su participación en un congreso de innovación, la visita busca abrir una conversación sobre el presente y el futuro de la gastronomía chilena.
Hay visitas que van mucho más allá de una agenda de actividades y pueden transformare en una gran oportunidad. La llegada de Ferran Adrià a Chile, acompañado por el sommelier Ferran Centelles, es una de ellas.
El cocinero catalán, creador de la revolución gastronómica de elBulli —el restaurante de Cala Montjoi que fue elegido cinco veces como el mejor del mundo por The World’s 50 Best Restaurants antes de cerrar en 2011— regresará al país entre el 20 y el 24 de octubre para hablar de innovación, conocimiento y alimentación.
Pero también llegará para conocer lo nuestro: una gastronomía que durante los últimos años ha comenzado a buscar una identidad más allá de sus preparaciones tradicionales y que pone cada vez mayor atención en el territorio, el mar, la biodiversidad y los productos locales.
La visita es fruto del trabajo conjunto de la Universidad San Sebastián y el Grupo Liderazgo, de los hermanos Raide, que se han propuesto contribuir a posicionar a Chile como un destino gastronómico y vitivinícola de relevancia internacional.
Del mejor restaurante del mundo a una metodología de innovación
Ferran Adrià no llegará solamente como uno de los chefs más influyentes de las últimas décadas. Su actual trabajo está estrechamente ligado a una pregunta que trasciende la cocina: ¿cómo se crea conocimiento y cómo se transforma ese conocimiento en innovación?
En elBulli, la creatividad no dependía exclusivamente de la inspiración. El restaurante desarrolló un sistema de investigación y experimentación que terminó convirtiéndose en una de sus grandes aportaciones a la gastronomía contemporánea.
De esa experiencia surgió Sapiens, una metodología que plantea que para innovar primero es necesario comprender. Su aproximación busca ordenar el conocimiento, establecer relaciones y entender los fenómenos desde una perspectiva sistémica.
Ese será uno de los temas centrales de su participación en el Congreso Internacional de Innovación “Desafiando las Fronteras en Salud y Rehabilitación” de la Universidad San Sebastián.
“Quisimos traer a Ferran Adrià, referente mundial de innovación, porque innovar en salud exige ampliar las fronteras del conocimiento, la disciplina y, sobre todo, entender los problemas desde nuevas perspectivas”, explica Tania Gutiérrez, decana de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación y Calidad de Vida de la USS.
La elección de un chef para hablar de innovación en un congreso vinculado a la salud puede parecer, a primera vista, inesperada. Pero precisamente allí está parte del interés de Sapiens: la metodología que nació en una cocina pretende ser aplicable a cualquier ámbito donde sea necesario comprender, ordenar y generar nuevo conocimiento.
En la actividad también participará Rodolfo Guzmán, chef de Boragó, quien abordará su concepto de cocina endémica y la utilización de recursos naturales locales, mientras Max Raide expondrá sobre Chile como destino gastronómico y de enoturismo.
Una agenda para mostrar el Chile que se está cocinando
La visita tendrá además un componente mucho más concreto: poner a Adrià y Centelles frente a algunos de los sabores, productos, restaurantes y territorios que hoy están construyendo la nueva escena gastronómica chilena.
El recorrido comenzará con un almuerzo-conversatorio en Casa Las Cujas, donde alrededor de 50 invitados compartirán una experiencia centrada en la cocina de playa chilena, el mar y el vino.
Luego habrá un encuentro en el Teatro Regional del Biobío, diseñado por el arquitecto Smiljan Radic, ante unos 1.500 estudiantes y distintos actores de la gastronomía regional. La jornada terminará con un almuerzo en Fuente Penquista, uno de los espacios representativos de la cocina marina de Concepción.
En Santiago, la agenda contempla una cena en Demo Magnolia, el restaurante de Pedro Chavarría, donde podrán acercarse a los sabores y productos provenientes de mercados como La Vega y el Mercado Central.
También visitarán el Mercado Urbano Tobalaba y el bar de vinos The Loft, además de Boragó, el restaurante de Rodolfo Guzmán que ha construido una de las propuestas más singulares de la gastronomía chilena contemporánea.
El recorrido terminará con visitas a viñas chilenas y un almuerzo en Viña Don Melchor.
No es una agenda diseñada simplemente para mostrar restaurantes premiados. Hay una intención detrás: mostrar una despensa y una cultura gastronómica.

Crédito: El Mostrador.
De los porotos y el pastel de choclo al territorio
“Lo que también nos interesa es que puedan conocer la nueva gastronomía chilena, este cambio de platos característicos como el pastel de choclo, los porotos, a lo que hoy día son los sabores de nuestra costa, nuestras islas, nuestros productos: los mariscos, los crustáceos, el pescado”, explica Max Raide.
La afirmación no implica abandonar la cocina tradicional. Más bien plantea una pregunta sobre cómo una gastronomía construye una identidad contemporánea.
Chile tiene una ventaja evidente: una geografía extremadamente diversa, que va desde el desierto hasta los bosques australes y que incluye una de las costas más extensas del planeta. A eso se suman ecosistemas marinos, productos endémicos, agricultura, ganadería, una larga tradición vitivinícola y culturas locales que durante años no necesariamente estuvieron integradas a un relato gastronómico común.
El desafío está en convertir esa diversidad en un lenguaje reconocible.
Y allí la visita de Adrià adquiere un significado especial. El cocinero que transformó elBulli no lo hizo simplemente incorporando técnicas nuevas. Su verdadera revolución consistió en preguntarse constantemente cómo podía construirse algo nuevo a partir del conocimiento existente.
La pregunta para Chile, entonces, podría ser otra: ¿qué puede construirse a partir de todo lo que ya tenemos?
La oportunidad de la gastronomía como destino
La discusión no es solamente culinaria.
Para un país que busca diversificar su oferta turística, la gastronomía puede funcionar como una puerta de entrada al territorio. Un plato puede llevar al viajero a una caleta; un vino puede conducirlo a un valle; un producto puede contar la historia de una comunidad.
Eso es especialmente relevante cuando se piensa en el turismo gastronómico y enológico como una experiencia completa y no únicamente como consumo.
Chile ya posee reconocimiento internacional por sus vinos y cuenta con restaurantes que han comenzado a aparecer con fuerza en los principales rankings gastronómicos. El desafío consiste ahora en conectar esos reconocimientos con un relato capaz de atraer viajeros y generar interés antes incluso de que lleguen al país.
La próxima realización en Chile de The World’s 50 Best Vineyards 2026, en noviembre, forma parte de esa misma estrategia de posicionamiento internacional.
La visita de Adrià y Centelles ocurre, por tanto, en un momento particularmente oportuno: Chile intenta pasar de ser reconocido por sus productos a ser reconocido también por las experiencias que construye alrededor de ellos.
La presencia de Ferran Centelles agrega una segunda dimensión.
Durante 13 años estuvo a cargo de la carta de vinos de elBulli y fue parte de la transformación de la relación entre comida y vino que experimentó el restaurante. Su trayectoria posterior lo convirtió en uno de los referentes internacionales de la sumillería.
Su mirada sobre Chile puede ser especialmente relevante porque el país enfrenta un desafío similar al de su gastronomía: no basta con tener buenos productos. Hay que saber contar por qué son diferentes.
Chile tiene una enorme diversidad de valles, climas, suelos y variedades. Sin embargo, para un consumidor internacional, esa complejidad no siempre resulta evidente.
La pregunta ya no es solamente cómo vender más vino chileno, sino cómo conseguir que alguien que está a miles de kilómetros quiera viajar hasta aquí para entenderlo en su propio territorio.
Ese es precisamente el punto donde gastronomía, vino y turismo comienzan a encontrarse.
Una oportunidad para las nuevas generaciones
Quizás uno de los aspectos más importantes de la visita sea el contacto con estudiantes y jóvenes profesionales.
Adrià representa una generación que demostró que un cocinero podía convertirse en investigador, creador, empresario y generador de conocimiento. Centelles, por su parte, representa una evolución similar dentro del mundo del vino y la hospitalidad.
Para las nuevas generaciones chilenas, el mensaje puede ser más importante que cualquier plato que prueben durante estos días: la gastronomía puede ser una profesión creativa, pero también una plataforma para investigar, emprender, comunicar, desarrollar territorios y crear identidad.
“Traer al mejor cocinero del mundo y uno de los mejores de la historia, junto a un referente de los vinos, tiene un gran significado: el de la motivación para las nuevas generaciones y eso es lo que queremos lograr”, resume Max Raide.
Pero quizás la oportunidad sea todavía mayor.
Porque si Chile consigue que Adrià no solamente venga a hablar, sino que se vaya con preguntas sobre lo que probó, los productos que conoció y las historias que encontró, la visita habrá cumplido una función mucho más profunda.
La gastronomía chilena no necesita convertirse en elBulli. Tampoco necesita imitar a ninguna de las cocinas que hoy dominan el escenario internacional.
La verdadera oportunidad está en hacer lo que el propio Adrià ha defendido durante décadas: comprender lo que se tiene antes de intentar crear algo nuevo.
Y Chile tiene, en ese sentido, mucho que comprender.