Gastronomía
Escogen la mejor torta de milhojas de Chile
Más de 90 preparaciones de distintas regiones participaron en un concurso que puso en valor uno de los clásicos de la pastelería chilena: una torta de capas delicadas, manjar abundante y una receta que, en muchas familias, se transmite de generación en generación.
Hay tortas que son mucho más que un postre. La milhojas es una de ellas. Está presente en cumpleaños, matrimonios, celebraciones familiares y domingos en torno a la mesa. Su preparación exige paciencia, precisión y una buena dosis de oficio: conseguir hojas delgadas y crujientes, preparar un manjar de sabor profundo y encontrar el equilibrio entre las capas para que cada bocado reúna textura, humedad y dulzor sin resultar empalagoso.
Con esa tradición como punto de partida, diez tortas llegaron a la final de la búsqueda de la “Mejor Torta de Milhojas de Chile”, una convocatoria impulsada por Walmart Chile que recibió más de 90 postulaciones de emprendimientos, pymes y pastelerías de 14 regiones del país.
La final se realizó este miércoles en Quilicura, en una cata a ciegas en la que las preparaciones fueron identificadas únicamente por números. Sin conocer sus marcas ni su procedencia, el jurado tuvo que concentrarse en lo esencial: el sabor, la textura y la calidad de una receta que forma parte del repertorio dulce de los chilenos.
El primer lugar fue para Casa León, seguida por Mellow, en segundo puesto, y La Place, que obtuvo el tercero.
El secreto está en las capas
Preparar una buena torta de milhojas es un trabajo de paciencia. Aunque sus ingredientes puedan parecer sencillos, el resultado depende de una serie de decisiones que marcan la diferencia: el grosor de cada hoja, su cocción, la consistencia del manjar, la proporción del relleno y el tiempo necesario para que la torta alcance la textura adecuada.
Las capas deben conservar su identidad, pero también encontrarse con el relleno. El manjar aporta dulzor y cremosidad; la masa, cuando está bien trabajada, entrega un contrapunto delicado. El desafío consiste en lograr que ninguno de los elementos opaque al otro.
Es una preparación que admite variaciones y secretos propios. Hay recetas familiares que se han perfeccionado durante décadas y otras que nacen de la experimentación de nuevos emprendimientos. En todas, sin embargo, existe un conocimiento práctico que difícilmente se reduce a una lista de ingredientes: se aprende haciendo, probando y corrigiendo.
Ese fue el espíritu de la cata final. El jurado evaluó las diez preparaciones según su presentación, sabor, textura de las capas, calidad y equilibrio del manjar, humedad, frescura y dulzor. Solo después de la degustación y de la deliberación se revelaron los nombres de sus autores.
De experimentar en casa a ganar con una receta propia
La historia de Casa León comenzó durante la pandemia, lejos de una cocina profesional. Josefina Sota, ingeniera comercial, y Álbara Correa, diseñadora y profesora, empezaron a experimentar con harina desde sus casas, sin experiencia previa en gastronomía. Lo que inicialmente surgió como una iniciativa casi casual terminó convirtiéndose en un proyecto propio, con una receta desarrollada por ellas y un manjar que forma parte de su identidad.
En 2023 decidieron profesionalizar el emprendimiento. Dejaron atrás la cocina doméstica, formaron un equipo y comenzaron a distribuir sus tortas a través de distintos canales, entre ellos cafeterías y banqueterías.
El reconocimiento en el concurso representa un nuevo paso para ambas, pero también pone de relieve una dimensión importante de la pastelería chilena contemporánea: detrás de productos que parecen familiares y cotidianos hay personas que dedican tiempo a perfeccionar sus recetas, sostener sus negocios y encontrar su propia manera de interpretar un clásico.
“Se valora que Walmart pueda dar la oportunidad a emprendedores como nosotros, pequeñas empresas, para poder dar a conocer los productos que uno tiene. Para nosotras, que estamos partiendo, se viene un desafío enorme de poder entrar y llegar a más paladares en todo Chile y en distintas regiones. Creo que Casa León está muy preparada para este tipo de desafíos”, señaló Josefina Sota, cofundadora de la marca.
Recetas que también cuentan historias de región
Entre las diez finalistas hubo propuestas de distintas procedencias, trayectorias y escalas. Una de ellas fue Moa Pastelería, de Talca, emprendimiento con más de 13 años de historia que se ha especializado exclusivamente en tortas de hoja.
Su participación da cuenta de cómo una preparación tradicional puede convertirse en el centro de un oficio y de un negocio. Para quienes han dedicado años a trabajar con masas y rellenos, la milhojas no es simplemente una alternativa dentro de un catálogo: es una especialidad que exige conocimiento, regularidad y atención a los detalles.
“Cuando vimos que el concurso era de milhojas, como es nuestra especialidad, postulamos el último día. Cuando salieron los 10 convocados, la alegría fue enorme. Siempre estamos pensando que podemos seguir creciendo y representar a nuestra región”, contó Ramiro Ríos, de Moa Pastelería.
En total, las diez preparaciones seleccionadas fueron DeFrambuesa Pastelería, La Punta, La Place, Mellow, Casa León, 24 Capas, Trini Schmidt, Torta Paulina, Muaa Pastelería y Productos El Ingenio.
La diversidad de participantes refleja que la tradición no permanece inmóvil. Las recetas cambian, se ajustan y encuentran nuevas formas de llegar a la mesa, pero conservan ese vínculo con una pastelería que acompaña momentos importantes de la vida cotidiana.
La elección de Casa León como ganadora de esta convocatoria deja, además, una fotografía de la pastelería chilena actual: emprendimientos que nacen en espacios domésticos, negocios familiares que desarrollan una especialidad durante años y recetas que encuentran nuevas oportunidades sin perder su raíz.