Viajes
Crédito: Melinda Sue Gordon/Universal Pic.
El viaje de Odiseo: los paisajes reales donde Christopher Nolan filmó “La Odisea”
Desde Grecia e Italia hasta Islandia y Marruecos, Christopher Nolan eligió escenarios reales para filmar La Odisea. Un recorrido por los paisajes que dieron vida al poema de Homero y que hoy también invitan a viajar tras las huellas del cine.
“Háblame, Musa, del hombre de múltiples tretas que por muy largo tiempo anduvo errante, tras haber arrasado la sagrada ciudad de Troya”.
Así comienza La Odisea, el poema atribuido a Homero hace casi tres mil años. La historia de un hombre condenado a vagar durante una década antes de regresar a casa ha atravesado siglos, idiomas y generaciones. Ahora también encontró un nuevo lenguaje: el cine.
Christopher Nolan, el director de cine, llevó ese viaje a la pantalla grande en una de las producciones más ambiciosas de su carrera. Pero, fiel a una decisión que se ha convertido en parte de su sello como director, evitó construir ese universo con pantallas verdes y efectos digitales. En lugar de eso, salió a buscarlo.
Durante 2025, un equipo cercano a las 500 personas recorrió seis países —Grecia, Italia, Malta, Marruecos, Escocia e Islandia— para filmar los paisajes que darían forma a la travesía de Odiseo. El resultado no solo reconstruye uno de los relatos fundacionales de la literatura occidental: también dibuja un mapa para quienes disfrutan del turismo cinematográfico y buscan conocer los escenarios donde las historias cobran vida en la pantalla grande.

Crédito: Melinda Sue Gordon/Universal Pic
Italia: entre volcanes, fortalezas y el Mediterráneo de Homero
Italia fue una de las primeras escalas del universo homérico imaginado por Nolan. En Sicilia y sus islas se filmaron algunas de las escenas centrales del recorrido de Odiseo.
En Favignana, específicamente en Cala Rotonda, se rodó el desembarco del héroe griego. Allí también se levantó un pueblo completo en el islote de Preveto y se utilizó el Castillo de Santa Caterina para las escenas de vigilancia desde el acantilado. Según la tradición, Favignana corresponde al lugar donde Odiseo repuso provisiones antes de enfrentarse al cíclope.
El viaje continuó hacia las Islas Eolias, donde Lipari, Vulcano y el islote de Basiluzzo recrearon el reino de Eolo, dios de los vientos. Con el volcán Stromboli en actividad como telón de fondo, el archipiélago —declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO— aporta un paisaje marcado por volcanes, aguas termales y escenarios que evocan el Mediterráneo descrito por Homero.

Crédito: El Mostrador.
Grecia: donde el mito y la historia vuelven a encontrarse
Si existe un país donde el poema parece respirar con mayor fuerza, ese es Grecia.
En la región de Mesenia, en el Peloponeso, Nolan filmó varios de los momentos más emblemáticos de la película. La playa de Voidokilia, una reserva natural protegida, fue el escenario de desembarcos y encuentros con Atenea.
Muy cerca, en la Cueva de Néstor, se rodó el enfrentamiento entre Odiseo y el cíclope Polifemo. Para esa secuencia se utilizó una estructura mecánica de 18 metros, mientras el actor Bill Irwin dio vida física al monstruo.
A pocos kilómetros, el Castillo de Methoni —una fortaleza veneciana del siglo XIII parcialmente rodeada por el mar— representó el palacio de Ítaca. En tanto, Acrocorinto, la antigua acrópolis de Corinto, fue utilizada para las escenas del reino y del palacio.
Ambos sitios reúnen siglos de historia, con vestigios de dominios micénicos, venecianos y otomanos, lo que convierte la visita en un recorrido tanto por la arqueología como por el cine.

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Malta: la isla donde Calipso detuvo el tiempo
En la isla de Gozo, Malta volvió a demostrar por qué es uno de los grandes escenarios naturales del cine histórico.
Nolan eligió la Cueva de Calipso, ubicada cerca de Xagħra, para representar el lugar donde la ninfa —interpretada por Charlize Theron— retiene a Odiseo durante años, retrasando su esperado regreso a Ítaca.
La tradición local identifica esta cueva con el episodio narrado por Homero, aunque no existe evidencia histórica que permita confirmar que el poeta pensara precisamente en este lugar al escribir el relato.
Malta posee una extensa trayectoria como escenario cinematográfico del mundo antiguo. Producciones como Troya, Gladiator y Alejandro Magno también encontraron allí algunos de sus paisajes más reconocibles.

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Marruecos: la caída de Troya comienza en el desierto
El inicio del viaje de Odiseo obligó a mirar hacia el norte de África.
Para recrear la caída de Troya, Nolan filmó en Aït Benhaddou, un antiguo ksar de adobe cercano a Ouarzazate, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.
No es la primera vez que este lugar presta su arquitectura al cine y la televisión. Antes fue escenario de Juego de Tronos, Jesús de Nazaret, La última tentación de Cristo y Las Cruzadas.
El rodaje también incluyó escenas en Marrakech y Essaouira, combinando paisajes desérticos y costeros para construir el inicio de la travesía.

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Escocia: el regreso a casa entre acantilados
Representar Ítaca significó viajar hasta el norte de Escocia.
En la costa del Moray Firth, Nolan rodó entre las ruinas del Castillo de Findlater y el cercano bosque de Culbin, dos escenarios donde el viento, el mar y los acantilados dominan el paisaje.
La zona es conocida por sus rutas de senderismo, sus formaciones rocosas —como Bow Fiddle Rock— y por ser uno de los lugares más populares para la observación de delfines.

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Islandia: el paisaje del inframundo
Para uno de los episodios más oscuros del poema, el descenso de Odiseo al inframundo, Nolan volvió a un territorio que ya conocía.
El director filmó en Hjörleifshöfði, la península de Snæfellsnes y el río Markarfljót, aprovechando la combinación de campos de lava, glaciares y paisajes volcánicos que han convertido a Islandia en un destino habitual para producciones que buscan escenarios de apariencia casi sobrenatural.
No era la primera vez que Nolan recurría al país: anteriormente había utilizado el glaciar Svínafellsjökull durante los rodajes de Batman Begins e Interstellar.

Crédito: El Mostrador.
Un mapa para viajar siguiendo las huellas del cine
Mucho antes de que existieran las cámaras, Homero imaginó un hombre condenado a cruzar mares desconocidos para encontrar el camino de regreso.
Miles de años después, Christopher Nolan volvió a recorrer ese itinerario, pero reemplazó los decorados digitales por costas, fortalezas, volcanes y cuevas que existen fuera de la ficción.
Tal vez por eso los escenarios elegidos por Nolan funcionan mucho más que como simples locaciones. Son lugares que invitan a mirar el mundo con los ojos de un viajero. Porque, como escribió Homero sobre Odiseo, “conoció las ciudades y el carácter de muchos hombres”. Miles de años después, ese mismo recorrido vuelve a extenderse entre el cine y el mapa, invitando a descubrir destinos donde la ficción parece haberse instalado para siempre.
Así, el resultado es una película que no solo revive uno de los grandes clásicos de la literatura, sino que también convierte a Grecia, Italia, Malta, Marruecos, Escocia e Islandia en destinos capaces de prolongar el viaje más allá de la pantalla.