Turismo
María Paz Lagos: “Queremos avanzar hacia un turismo con empleos más estables y formales”
La subsecretaria de Turismo aborda el proyecto de Estatuto Laboral para el sector y asegura que el crecimiento de la industria requiere avanzar en inversión, calidad de los servicios y capital humano, con una propuesta que no aumenta la jornada, sino que busca distribuirla según la estacionalidad.
El turismo es una actividad que se ha consolidado como uno de los principales motores de empleo del país. Durante el trimestre mayo-julio de 2026, las actividades características del turismo alcanzaron 662.390 personas ocupadas, equivalentes al 7,1% del empleo nacional, con un aumento interanual de 2,2%. Solo alojamiento y servicios de comidas concentran más de 424 mil puestos de trabajo.
Sin embargo, detrás del crecimiento del sector, aparece el desafío de cómo compatibilizar una actividad marcada por temporadas altas y bajas con una legislación laboral diseñada para sectores más estables.
“El turismo tiene una realidad laboral distinta a la de otros sectores. Tenemos periodos de alta demanda, como la temporada de verano, vacaciones de invierno o los fines de semana largos, y otros momentos del año donde la actividad disminuye considerablemente”, detalla la subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, a Revista Jengibre de El Mostrador.
“Hoy nuestra normativa entrega poco espacio para organizar las jornadas de acuerdo con la realidad propia de nuestro sector”, sostiene la autoridad. “Hoy esa rigidez muchas veces se traduce en contratos de corta duración, alta rotación de los equipos e incertidumbre para los trabajadores, dificultando una mayor continuidad y estabilidad del empleo”, afirma.
Ese diagnóstico es el que dio origen al denominado Estatuto Laboral para el Turismo, proyecto impulsado por el Ejecutivo que actualmente se encuentra en su primer trámite constitucional en la Cámara de Diputadas y Diputados.
“Queremos avanzar hacia un sector con empleos más estables y formales, donde los trabajadores tengan mayor certeza sobre sus jornadas y sus ingresos; y donde, al mismo tiempo, las empresas puedan planificar de mejor manera sus operaciones durante las diversas temporadas”, asegura Lagos.
Adaptar la legislación a la realidad del turismo
La principal innovación de la iniciativa es permitir que la jornada laboral pueda organizarse considerando los ciclos reales de actividad del sector.
Actualmente existen mecanismos para promediar jornadas en períodos de hasta cuatro semanas. El proyecto propone que, en turismo, ese ciclo pueda extenderse hasta 52 semanas, permitiendo planificar con anticipación períodos de mayor y menor demanda sin alterar el promedio legal de horas trabajadas.
“El principal cambio es que estamos proponiendo una forma distinta de distribuir la jornada. Esto no significa un aumento de las horas de trabajo, sino una distribución distinta de la jornada para adaptarla a la realidad del turismo”, explica Lagos.
La subsecretaria enfatiza que la propuesta busca reconocer formalmente la estacionalidad que caracteriza a gran parte de la industria turística chilena.
“La estacionalidad es parte de nuestra realidad como sector turismo. No tenemos la misma demanda durante todo el año y, aunque estamos trabajando para reducirla y avanzar hacia una actividad turística más permanente, también debemos reconocer que las realidades son distintas dependiendo de cada destino y del tipo de experiencias que ofrece”, sostiene.
Bajo este esquema, durante los períodos de mayor actividad podrían existir semanas con jornadas más extensas, las que posteriormente deberían compensarse con semanas de menor carga laboral, manteniendo siempre el promedio legal establecido por la legislación vigente.
“Buscamos organizar de mejor manera los ciclos reales de la actividad turística, dentro de la formalidad y siempre resguardando los derechos laborales”, agrega.
Más estabilidad para trabajadores y empresas
Desde el Gobierno sostienen que el objetivo de fondo no es aumentar la flexibilidad laboral, sino generar mejores condiciones para la estabilidad del empleo.
“Para nosotros, uno de los principales objetivos es avanzar hacia más empleo formal, mayor estabilidad y más certezas para quienes trabajan en turismo”, señala la subsecretaria.
Según explica, una programación anual permitiría que los trabajadores conozcan con mayor anticipación sus turnos, descansos y períodos de mayor actividad, reduciendo la incertidumbre asociada a los ciclos de temporada.
“Esa continuidad también significa mayor protección para quien trabaja, ya que se mantiene un empleo formal con cotizaciones, protección social y estabilidad del vínculo laboral”, afirma.
La apuesta también apunta a fortalecer la capacidad de planificación de las empresas turísticas.
“Para las empresas, significa poder organizar mejor sus operaciones, mantener una misma dotación durante períodos más extensos y reducir la necesidad de fragmentar contratos o realizar contrataciones por períodos muy breves”, explica.
Una industria que busca seguir creciendo
La discusión laboral ocurre en un momento en que el turismo busca consolidarse como un sector estratégico para la economía nacional.
Actualmente más de 662 mil personas trabajan en actividades vinculadas al turismo, cifra que representa el 7,1% del empleo del país. Las proyecciones oficiales apuntan a alcanzar cerca de 770 mil ocupados hacia 2030.
“El turismo está demostrando con hechos que es un motor real de empleo y desarrollo para Chile. Hoy más de 662 mil personas trabajan en el sector y proyectamos llegar a 770 mil ocupados al año 2030, sumando más de 100 mil nuevos empleos en esta década”, destaca Lagos.
La autoridad subraya además que se trata de una actividad particularmente relevante para mujeres, jóvenes y regiones.
“El turismo emplea proporcionalmente a más mujeres y al doble de jóvenes menores de 30 años que el resto de la economía, consolidándose como una puerta de entrada al mundo laboral”, afirma.
A ello se suma una característica clave: el 98,9% de las empresas turísticas del país corresponde a micro, pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas ubicadas fuera de los grandes centros urbanos.
“Cuando hablamos de turismo, hablamos de más oportunidades, más emprendimiento local y más desarrollo para las regiones del país”, sostiene.
Competitividad, inversión y calidad de servicio
Desde la perspectiva del Ejecutivo, el estatuto también forma parte de una agenda más amplia orientada a fortalecer la competitividad del país como destino turístico.
“Un sector turístico más competitivo también necesita reglas que sean capaces de reconocer cómo funciona realmente la actividad”, señala Lagos.
La subsecretaria estima que contar con equipos más estables y una mejor planificación de las operaciones puede traducirse en mejoras de productividad y calidad de servicio, elementos cada vez más relevantes en una industria donde la experiencia del visitante resulta determinante.
“El crecimiento del turismo requiere una mirada integral: promoción, conectividad, inversión, calidad de los servicios y capital humano. Este Estatuto es una pieza más dentro de esa agenda que busca fortalecer la competitividad de Chile como destino”, afirma.
Protección para los trabajadores
Pese al respaldo que ha recibido la iniciativa en su tramitación inicial, el proyecto también ha abierto un debate respecto de los mecanismos de protección para los trabajadores.
Uno de los principales puntos de discusión se concentra en cómo garantizar que la distribución de jornadas sea efectivamente acordada y no termine transformándose en una herramienta de flexibilidad unilateral.
Lagos insiste en que la propuesta contempla límites claros. “Lo que propone es que trabajador y empleador puedan acordar por escrito un ciclo de hasta 52 semanas, con un calendario previamente establecido y acordado que permita organizar las semanas de mayor y menor actividad”, explica.
Además, en el caso de trabajadores sindicalizados, el acuerdo deberá contar también con la participación de la organización sindical correspondiente.
Por su parte, representantes de trabajadores han planteado observaciones orientadas a fortalecer los resguardos, incluyendo mayores compensaciones por la concentración de jornadas en períodos de alta demanda, más participación sindical y una programación laboral conocida con mayor anticipación.
Es precisamente en ese equilibrio donde se concentrará buena parte de la discusión legislativa durante los próximos meses.
“Estamos hablando de adaptabilidad con derechos. No estamos proponiendo disminuir derechos ni aumentar la jornada laboral. Estamos proponiendo modernizar la manera en que organizamos el trabajo para reconocer una característica que es propia del turismo: su estacionalidad”, concluye la subsecretaria.