Publicidad
Carreteras: conectando naturaleza, turismo y desarrollo Opinión Créditos: Cedida.

Carreteras: conectando naturaleza, turismo y desarrollo

Publicidad
Francisco Montt
Por : Francisco Montt Gerente General de Chilean Rent a Car.
Ver Más


El Mostrador Fuente Preferida

Vivimos en un mundo cada vez más tecnológico e hiperconectado. Paradójicamente, mientras más conectados estamos, más valoramos la posibilidad de desconectarnos. Y ahí Chile tiene una ventaja competitiva extraordinaria: su naturaleza.

Del desierto de Atacama a los bosques del sur y los glaciares de la Patagonia, nuestro patrimonio natural es un activo único que aún no aprovechamos plenamente. Pero para convertir esa riqueza en desarrollo hay una condición esencial: hacerla accesible.

El pasado Día Mundial de la Carretera, recordamos que los caminos no solo conectan ciudades y transportan mercancías. Son la puerta de entrada a nuestros paisajes. Una ruta transitable marca la diferencia entre un destino turístico que prospera y otro cuyo potencial permanece desaprovechado.

El desafío, sin embargo, no termina al construir infraestructura: también debemos mantenerla operativa. El prolongado cierre de la ruta hacia Portillo este invierno mostró lo que está en juego. Las tormentas exigen restricciones por seguridad, pero una vez que las condiciones lo permiten, recuperar oportunamente el acceso debe ser una prioridad.

Algo similar ocurre en los caminos hacia los centros invernales de Santiago. Su infraestructura es insuficiente y necesita mejoras urgentes. Mientras esas inversiones llegan, una mejor gestión puede aliviar el problema: hacer cumplir los sentidos de circulación, impedir que vehículos estacionados en las bermas estrechen la vía y responder rápidamente ante incidentes.

La movilidad tiene un valor económico que solemos subestimar. Un turista extranjero que planifica una semana de vacaciones en Chile necesita confiar en que podrá llegar a su destino. Si esa certeza falta, no solo perdemos reservas: ponemos en riesgo nuestra reputación turística.

El impacto alcanza mucho más que a los grandes operadores. Cada visitante que recorre nuestras rutas activa hoteles, restaurantes, comercios y emprendimientos locales. La conectividad distribuye oportunidades en regiones donde el turismo puede ser un motor de desarrollo.

Cuando Chile busca nuevas fuentes de crecimiento, deberíamos tratar el turismo como una industria estratégica. Nuestra naturaleza es una ventaja que no necesitamos crear desde cero; sí debemos seguir invirtiendo en los caminos que permiten conocerla y gestionarlos con seguridad y sostenibilidad.

Detrás de cada carretera hay paisajes por descubrir, comunidades por conocer y oportunidades por aprovechar. Sigamos construyendo los caminos que nos permitan compartir con el mundo lo mejor de Chile.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
Publicidad