Vinos
Créditos: El Mostrador.
Casco Histórico de Santiago reivindica su historia vitivinícola con nueva guía de enoturismo urbano
La Municipalidad de Santiago y TUCHS presentaron una guía que rescata el vínculo histórico del Centro Histórico con el vino chileno y propone un recorrido por 23 restaurantes, bares y hoteles, con experiencias como catas, maridajes y degustaciones.
Hablar de vino en Chile es pensar en valles en diversas regiones a lo largo del territorio Sin embargo, la historia vitivinícola del país comenzó mucho antes y en un lugar inesperado para muchos: las calles del actual centro de Santiago. Allí, entre plazas, iglesias, edificios patrimoniales y barrios históricos, se registraron algunas de las primeras viñas y elaboraciones de vino de la historia nacional.
Con el objetivo de rescatar ese legado y transformarlo en una nueva experiencia turística, la Municipalidad de Santiago y la Asociación Gremial de Turismo y Comercio del Centro Histórico de Santiago (TUCHS) presentaron la guía de enoturismo urbano “Centro Histórico de Santiago, cuna del vino chileno”, una publicación que invita a recorrer 23 restaurantes, bares y hoteles donde el vino se convierte en hilo conductor para descubrir la ciudad.
El lanzamiento se realizó en el restaurante Ocean Pacific’s, en una jornada que combinó degustaciones de vinos, gastronomía y música tradicional chilena, dando el puntapié inicial a una propuesta que busca posicionar al casco histórico no solo como un destino patrimonial y cultural, sino también como uno de los lugares clave para comprender el origen de la vitivinicultura chilena.
La guía busca reconstruir la relación histórica entre el vino y el centro fundacional de la capital. En 1541, Pedro de Valdivia fundó Santiago y trajo las primeras cepas desde España. Trece años después, en 1554, se registró la existencia de la primera viña de Chile, propiedad de Diego García de Cáceres, ubicada en el sector que actualmente corresponde al Barrio Brasil.
Posteriormente, en 1555, en los faldeos orientales del Cerro Santa Lucía —actual Barrio Lastarria—, el cabildo dejó registro del primer vino elaborado en el país. Su producción estuvo a cargo de Rodrigo de Araya, considerado el primer vitivinicultor de Chile.
Un recorrido por la historia vitivinícola del casco histórico
A partir de estos antecedentes, la publicación reúne 23 restaurantes, bares y hoteles que actualmente ofrecen distintas experiencias vinculadas al vino chileno. Entre ellos se encuentran Ocean Pacific’s, Bocanáriz, Palacio del Vino, Marco Polo, Willimapu y Espacio Gárgola.
Los establecimientos están distribuidos por distintos sectores del Centro Histórico, entre ellos Lastarria, Barrio Brasil, Barrio Yungay, Plaza de Armas y el eje cívico de la comuna. La oferta contempla vino por copa, cartas especializadas, maridajes, catas y experiencias diseñadas en torno a la vitivinicultura nacional.
“Estamos haciendo este trabajo junto a TUCHS y la Subdirección de Turismo de la Municipalidad para contarles a todos los turistas nacionales y extranjeros que nos visitan que Santiago es parte fundamental de la historia de nuestros grandes vinos. Queremos invitarlos a conocer nuestros restaurantes, recorrer los atractivos de la comuna y disfrutar de uno de los productos más reconocidos de Chile en el mundo: nuestro vino”, señaló Mario Desbordes, alcalde de Santiago.
Por su parte, Carlos Concha, presidente de TUCHS, afirmó “Con esta guía damos un paso concreto para que el Centro Histórico de Santiago sea reconocido no solo por su valor patrimonial y arquitectónico, sino también por su rol como cuna del vino chileno. Queremos que vecinos, comerciantes y visitantes redescubran esta historia y que el enoturismo se convierta en un motor más de desarrollo y de orgullo para quienes trabajamos día a día en el corazón de la ciudad”.
El creciente interés por las experiencias en torno al vino
La iniciativa cobra relevancia ante el interés que generan el vino y la gastronomía entre los turistas que llegan al país.
Según el Chile Travel Market Report 2025, durante 2024 Brasil se posicionó como el segundo mercado emisor de turistas hacia Chile, con más de 787 mil visitantes. El mercado brasileño se consolidó así como estratégico para productos relacionados con escapadas urbanas, compras, nieve, gastronomía y enoturismo.
A este escenario se suma el interés por las experiencias vinculadas al vino. De acuerdo con el estudio “Perfil de visitantes a las vendimias” 2025, elaborado por la Subsecretaría de Turismo, Enoturismo Chile y la Universidad de Talca, la mayoría de los asistentes declaró gastar entre $10 mil y $40 mil en alimentación.
El mismo estudio señala que un 62,2% de los participantes había asistido a este tipo de experiencias en más de una oportunidad.
Estos datos dan cuenta del potencial del enoturismo para extender la permanencia de los visitantes, fomentar el consumo local y vincular la actividad turística con restaurantes, hoteles, comercios, espacios culturales y otros servicios presentes en el Centro Histórico.
Una guía digital para recorrer Santiago a través del vino
La Guía de Enoturismo Urbano está disponible en formato digital en santiagourbano.cl/enoturismourbano.
El material incorpora un mapa interactivo al que se puede acceder mediante un código QR. Esta herramienta permite localizar cada establecimiento, filtrar las alternativas según el tipo de experiencia —como copa de vino, maridaje, cata, gran carta o compra de botella— y planificar un recorrido a pie por el casco histórico.