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Aires de Menetúe: el viñedo en  La Araucanía que desafía las heladas con agua termal Vinos

Aires de Menetúe: el viñedo en La Araucanía que desafía las heladas con agua termal

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Loreto Santibáñez
Por : Loreto Santibáñez Editora de Agenda País, Revista Jengibre y Braga.
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Luego de una década de trabajo para adaptar la vid a las condiciones climáticas de la zona, Aires de Menetúe abrió oficialmente su bodega en el Parque Termal Menetúe, transformando a Pucón en un destino enoturístico con vinos de producción limitada elaborados íntegramente en La Araucana.


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Entre volcanes, bosques nativos, lagunas y aguas termales, en un territorio donde durante años se pensó que la viticultura era inviable, nació uno de los proyectos enológicos más singulares de Chile. A pocos kilómetros de Pucón, en el Valle del Cautín, la viña Aires de Menetúe logró transformar las condiciones extremas de La Araucanía en una oportunidad para producir vinos de identidad propia.

El proyecto acaba de sumar un nuevo hito: el pasado 10 de septiembre inauguró oficialmente su bodega, consolidando una iniciativa que comenzó hace 12 años y que busca posicionar a Pucón como un nuevo destino enoturístico. Ubicada al interior del Parque Termal Menetúe, la viña combina producción vitivinícola, aguas termales, naturaleza y gastronomía bajo el concepto de Wine & Wellness.

Aires de Menetúe es la primera viña productiva de Pucón y sus impulsores la presentan como el primer viñedo termal del mundo, debido al uso de agua termal del lugar tanto para el riego como para un sistema de protección frente a las heladas, uno de los principales desafíos para cultivar vides en esta zona.

“Hoy podemos hablar de un viñedo termal. Es el hilo conductor que une este proyecto con el parque termal y nos ha permitido desarrollar vinos en un territorio donde muchos pensaban que era imposible”, explica la enóloga María Francisca Valenzuela, responsable técnica de Aires de Menetue desde 2018.

Sistema de riego con agua termal.

De una apuesta improbable a una bodega propia

La historia comenzó en 2014, cuando el empresario Eugenio Benavente, fundador del proyecto y CEO del Grupo Termal Patagonia Andina, imaginó que era posible desarrollar un viñedo en la precordillera de La Araucanía.

La idea surgió en medio de las conversaciones sobre el desplazamiento de las fronteras vitivinícolas hacia el sur debido al cambio climático. Sin embargo, la zona presentaba un problema mayor: las bajas temperaturas y las heladas primaverales podían afectar gravemente las plantas.

La solución fue desarrollar un sistema que aprovecha el agua termal de Menetúe para generar condiciones de protección para las vides durante los episodios de frío extremo. El camino no fue sencillo. Las primeras plantaciones enfrentaron pérdidas por problemas técnicos y luego una plaga de conejos que prácticamente destruyó el viñedo. La aparición posterior de visones redujo la población de estos animales y permitió recuperar el proyecto.

Con la llegada de Valenzuela y una nueva etapa de recuperación de plantas en 2018, el viñedo comenzó su consolidación hasta alcanzar una hectárea cultivada, con chardonnay, pinot noir y pinot meunier, variedad utilizada tradicionalmente en Champagne y poco habitual en Chile.

“Ha sido un proyecto de mucho aprendizaje y perseverancia para adaptarnos a las condiciones geológicas y climáticas de la zona. Hoy queremos compartir una iniciativa nacida de los recursos naturales del territorio y que posiciona a Pucón como un nuevo destino enoturístico”, señaló Eugenio Benavente durante la inauguración de la bodega.

María Paz Valenzuela y Eugenio Benavente durante la inauguración.

Un terroir marcado por volcanes y bosques nativos

A unos 450 metros sobre el nivel del mar, rodeado de bosque nativo y cercano al lago Trancura, el viñedo crece sobre suelos volcánicos jóvenes del tipo andosol, formados por cenizas volcánicas y con alta presencia de materia orgánica.

“Son suelos profundos, con muchos nutrientes, pero también muy ácidos, por lo que debemos encalarlos cada año para que las plantas puedan aprovechar esos nutrientes”, explica la enóloga.

La combinación entre precipitaciones abundantes, temperaturas frescas, origen volcánico y una temporada de maduración más lenta permite obtener vinos con características distintas a las de los valles tradicionales del centro de Chile: mayor acidez natural, menor graduación alcohólica y una expresión aromática marcada por el entorno.

“Acá escuchamos al lugar. Queremos que cada vino exprese el año que le tocó vivir. Si fue un año frío, el vino será más fresco y ligero. La idea es intervenir lo menos posible”, explica Valenzuela.

Vinos con identidad

La primera cosecha llegó en 2021. Fueron apenas 300 botellas de Ilwen, un Chardonnay cuyo nombre significa “rocío” en mapudungun y que busca representar la conexión del vino con el paisaje y la cultura del territorio.

Elaborado con mínima intervención, sin filtrado y con estabilización natural, presenta notas de manzana verde, pera y minerales, además de una acidez marcada que se ha convertido en uno de los sellos de los vinos de Aires de Menetúe.

Posteriormente, con la cosecha 2022, la viña comenzó la elaboración de dos espumantes mediante método tradicional o champenoise, que considera una segunda fermentación en botella. Uno de ellos es un Chardonnay y el otro de Pinot Meunier,

La elección de esta cepa responde a sus características de adaptación: posee un ciclo vegetativo más corto, una ventaja relevante en una zona donde el verano puede terminar anticipadamente.

La gran apuesta de la viña es Newen, un espumante 100% Petit Meunier elaborado bajo método tradicional. Tras 36 meses sobre lías, busca expresar la frescura y mineralidad del territorio araucano.

“Fue una apuesta. Conocí Champagne en 2023 y vi muchas similitudes climáticas. Es una variedad que se adaptó muy bien y hoy tenemos el primer espumante monovarietal de Petit Meunier elaborado bajo método tradicional en Chile”, destaca la enóloga.

Los trabajos en el viñedo y la bodega se realizan de manera manual y con una intervención limitada. Sus vinos alcanzan entre 12 y 12,5 grados de alcohol y buscan reflejar las condiciones climáticas particulares de la zona.

Turismo entre termas, vino y gastronomía

Con la inauguración de su bodega, Aires de Menetúe suma una nueva experiencia a la oferta turística de Pucón, tradicionalmente asociada a termas, volcanes y actividades de naturaleza.

Los visitantes pueden recorrer el viñedo, conocer el sistema de protección frente a heladas, degustar sus vinos en el lugar donde son producidos y complementar la experiencia con la oferta termal y gastronómica del complejo.

“Probar estos vinos aquí tiene mucho más sentido. Cuando uno conoce el lugar entiende por qué son así”, señala Valenzuela.

Entre aguas termales, bosques nativos y paisajes volcánicos, Aires de Menetúe busca demostrar que la viticultura chilena también puede desarrollarse en nuevos territorios. Un proyecto que convirtió las dificultades climáticas de La Araucanía en el principal elemento de su identidad.

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