Publicidad
Bufok Mostra: “El rap chileno dejó de mojarse el culo cuando más lo necesitaba el país” Tendencias Cedida

Bufok Mostra: “El rap chileno dejó de mojarse el culo cuando más lo necesitaba el país”

Publicidad
Fabián Corbalán
Por : Fabián Corbalán Periodista con más de dos décadas de experiencia en medios de comunicación, especializado en cultura, música y espectáculos.
Ver Más

Melina Rodríguez, la pionera del hardcore femenino chileno, habla sobre el silencio de los artistas frente al nuevo ciclo político, el gobierno de José Antonio Kast, la crisis de la salud mental, la neurodivergencia y el verdadero rol del hip hop cuando el poder cambia de manos.


El Mostrador Fuente Preferida

Durante años, Melina Rodríguez construyó una reputación que incomodó incluso dentro del propio hip hop.

No buscó ser la rapera más popular. Tampoco la más amable.

Buscó ser la más incómoda.

Desde que irrumpió en 2008 con Cerebros con Agujeros, la viñamarina se convirtió en una de las primeras mujeres en llevar el hardcore a un terreno donde hasta entonces predominaban voces masculinas. Mientras buena parte de la escena hablaba de técnica, competencias o sobrevivencia callejera, Bufok Mostra escribía sobre violencia estructural, salud mental, feminismo, desigualdad y política.

Diecisiete años después, la artista de 38 años atraviesa una etapa distinta. Divide su tiempo entre los escenarios y su trabajo como psicóloga en uno de los liceos con mayor matrícula de la Región Metropolitana, donde atiende principalmente a estudiantes con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad (TDAH). Esa experiencia, dice, cambió para siempre su manera de entender el rap, el poder y la responsabilidad de comunicar.

Pero si hay algo que no cambió es su disposición a incomodar.

En tiempos donde Chile vive un nuevo ciclo político bajo el gobierno del Presidente José Antonio Kast, Bufok cree que el problema no está únicamente en La Moneda.

El problema, sostiene, es el silencio.

“El rap chileno dejó de mojarse el culo cuando más lo necesitaba el país”

—Durante años el hip hop chileno construyó parte de su identidad enfrentando al poder. Hoy Chile vive un escenario político completamente distinto. ¿Qué sensación te produce observar la escena desde este momento histórico?

—Creo que el problema empezó antes del cambio de gobierno. El rap comenzó a preocuparse más por la estética que por la conciencia. Se empezó a valorar más cómo sonaba una instrumental, cómo se veía un videoclip o cuántas reproducciones tenía un tema que el contenido mismo. Ahí empezamos a perder algo importante. El espíritu crítico fue siendo reemplazado por la imagen.

—¿Y esa pérdida hoy se nota más?

—Muchísimo más. Porque cuando cambian los tiempos políticos es cuando uno descubre realmente quiénes estaban comprometidos con una idea y quiénes simplemente estaban cómodos en una época determinada.

“El silencio también es una postura política”

—¿Crees que el rap chileno está siendo todo lo incómodo que debería ser frente al actual momento político?

—No. Los artistas no se están mojando el culo. Y eso vale para todos los gobiernos. Cuando uno tiene un micrófono delante de miles de personas y decide no decir nada importante, igual está tomando una posición. El silencio también comunica.

—¿Qué esperabas de la escena con un gobierno encabezado por José Antonio Kast?

—Esperaba una discusión mucho más profunda. No necesariamente consignas. Tampoco panfletos. Esperaba reflexión. Esperaba artistas preguntándose qué significa hoy defender la cultura, los derechos humanos, la educación pública o la salud mental. El problema no es quién gobierna. El problema es cuando el arte deja de cumplir su función.

“El rap nació para denunciar injusticias”

Melina hace una pausa.

Su discurso cambia de velocidad.

Ya no habla como rapera.

Habla como alguien que estudió el origen de la cultura que representa.

—Hay quienes dicen que el rap puede ser completamente apolítico.

—No comparto esa mirada. El rap tiene una historia. Nació denunciando desigualdades. No puedes separar completamente esa herramienta de su origen. Es como querer usar una bandera sin reconocer la historia que representa.

—Entonces, ¿el rap tiene una responsabilidad histórica?

—Absolutamente. No significa militar por un partido. Significa entender de dónde vienes y por qué existe esta cultura.

La crítica al ambiente artístico chileno

Para Bufok, el problema trasciende al rap.

Cree que buena parte del ecosistema artístico renunció a ocupar el espacio público.

—¿Qué está fallando?

—Falta formación. Ojalá más artistas estudiaran. No para ser académicos, sino porque cuando tienes una tarima importante deberías comprender el peso de tus palabras. Hay gente que llega a escenarios enormes sin entender la responsabilidad que implica comunicar.

—¿Los artistas chilenos están comunicando mal?

—Sí. Creo que muchos están desaprovechando la oportunidad más grande que tienen.

“Pablo Chill-E entendió algo que muchos raperos olvidaron”

Entre los pocos nombres que rescata aparece Pablo Chill-E.

No por la música.

Por el impacto.

—¿Qué viste en él?

“fue el primer artista urbano que habló de infancia”

—Entendió que un artista puede mover comunidades completas. Más allá de que uno comparta todas sus letras o no, comprendió que un cantante puede generar liderazgo, puede hablar de infancia, de barrio y de problemas reales. Eso tiene mucho valor.

La psicóloga que terminó atendiendo a todo un liceo

Hay un momento donde la conversación deja completamente el rap.

Melina habla de salud mental.

Y cambia el tono.

—Entraste al sistema educacional pensando que ibas a trabajar con estudiantes neurodivergentes.

—Y terminé entendiendo que la crisis era mucho más grande. Muchas veces primero tenía que contener a profesores, directivos y apoderados antes de poder ayudar a un niño. Ahí comprendí que el problema de salud mental es completamente transversal.

“Los colegios deben adaptarse a los neurodivergentes, no al revés”

Es probablemente una de las afirmaciones más categóricas de toda la conversación.

—¿Qué aprendiste trabajando con niños TEA y TDAH?

—Que los establecimientos todavía funcionan esperando que el niño se adapte al sistema. Yo creo exactamente lo contrario. Los liceos deben adaptarse a los neurodivergentes. No los neurodivergentes al liceo.

Explica que muchas conductas que los adultos interpretan como desobediencia corresponden, en realidad, a formas distintas de autorregulación.

“Muchas veces tuve que enseñarles primero a los adultos antes de intervenir con los niños”, recuerda.

¿Qué responsabilidad tiene hoy el Estado con la cultura?

La respuesta vuelve inevitablemente a la política.

—¿Qué ocurre cuando un país reduce el presupuesto destinado al arte?

—Pierde memoria. Y cuando una sociedad pierde memoria empieza a repetir errores. La cultura no es un lujo. Es una herramienta democrática. Si no cuidas la cultura, terminas debilitando también la identidad de un país.

“Ya no tengo sólo responsabilidad; ahora tengo herramientas”

A diferencia de la Bufok de hace quince años, hoy reconoce que la psicología modificó incluso su forma de polemizar.

—¿Te sientes menos impulsiva?

—Más que menos impulsiva, tengo más herramientas. Entendí que comunicar también requiere responsabilidad. Hoy sé que una palabra puede ayudar, pero también puede destruir.

El cierre

Cuando se le pregunta dónde se ubica hoy dentro de la cultura chilena, sonríe.

No habla de discos.

No habla de reproducciones.

Ni siquiera de escenarios.

Habla de sobrevivir.

“Soy una sobreviviente de todos los gobiernos y de todos los credos”, responde entre risas.

Quizás esa frase explique mejor que cualquier biografía quién es Bufok Mostra.

Una artista que nunca buscó caer bien.

Y que, incluso hoy, cuando Chile vuelve a discutir sobre el rol del arte frente al poder, insiste en que el verdadero problema no es quién ocupa La Moneda.

El verdadero problema comienza cuando quienes tienen un micrófono dejan de hacer las preguntas incómodas.

Porque, como sentencia antes de despedirse, el rap nació para denunciar injusticias.

Y cuando deja de hacerlo, puede seguir siendo música.

Pero deja de ser rap.

Agradecimientos a Fuente de Soda “Donde Zacarías” por facilitar sus instalaciones para la realización de la entrevista.

Publicidad