Investigación
De los mismos autores del falso cuartel de la PDI: el manual del extorsionador profesional
El teléfono de Luis Moraga Parisi, imputado por secuestro extorsivo, reveló un manual para extorsionar a un abogado, con instrucciones para simular una investigación por lavado de dinero y amenazas de levantar el secreto bancario. El documento fue enviado por un funcionario activo de la PDI.
La última trama judicial sobre secuestros extorsivos a miembros del clan Chen tiene un elenco digno de una película de cine negro: policías reales, falsos detectives, narcotraficantes y un abogado que alguna vez ejerció como persecutor. En medio de este engranaje, una pieza importante era Luis Moraga Parisi, primo del excandidato presidencial Franco Parisi, con quien estuvo involucrado en un caso judicial vinculado a la administración del denominado “Edificio sin ley”, en La Cisterna, investigación donde ambos terminaron finalmente sobreseídos, debido a que la justicia determinó que no había hechos constitutivos de delito.
Esta vez, sin embargo, Moraga Parisi figura como parte central de la red de extorsionadores compuesta por Ángelo Stevens Aguilera, José Pinto Insunza y Exequiel Calderón Flores, además del exfiscal Vinko Fodich. La Fiscalía Supraterritorial lo acusa de hacerse pasar por un detective durante el secuestro de Mingkai Fu, cuñado de Yongjie Chen, líder del clan Chen, que se encuentra en prisión preventiva.
Pero este caso no es el único donde estaría involucrado el primo de Franco Parisi y que demostraría la existencia de un modus operandi reiterado en el tiempo.
La Unidad de Investigación de El Mostrador accedió a un informe pericial efectuado al teléfono del ahora imputado por asociación criminal y secuestro extorsivo, desde donde se recuperó un archivo borrado, que contenía indicaciones precisas para “apretar” a un nuevo blanco extorsivo: un abogado que acaba de querellarse en contra de todos aquellos que resulten responsables.
“Cosas peligrosas”
Los antecedentes estaban al interior del teléfono móvil perteneciente a Luis Moraga Parisi, un aparato marca Apple, modelo iPhone color gris, que reveló una serie de WhatsApp donde aparece mencionada la famosa “oficina” ubicada en José Miguel Carrera Nº 269, en la comuna de Santiago, lugar utilizado para realizar las extorsiones simulando un cuartel de la PDI.
Los chats muestran que el 02 de agosto de 2026, por ejemplo, una mujer le representaba a Moraga que “te metes en muchas cosas y peligrosas, y no piensas en todas las personas que hay detrás, ojalá y ruégale a Dios que nunca pase nada”.
Cinco días más tarde, el 07 de agosto pasado, Moraga aseguraba a la misma mujer que debía salir en dirección a la comuna de La Pintana (donde se ubicaba la unidad de la PDI a la que pertenecían varios de los policías implicados). Más tarde le envió una selfie de él mismo, la cual evidencia que se encontraba en el cuartel de la PDI de La Pintana.
Sin embargo, no andaba en actividades sociales, sino que estampando una denuncia falsa ante la Brigada de Investigación Criminal de La Pintana, tras recibir un pago inicial de $30 millones de parte de dos hermanos vinculados al clan Chen. La denuncia aseguraba que en un departamento que estaba contiguo al domicilio de una de las víctimas, Mingkai Fu –cuñado del líder del Clan Chen–, Moraga había sufrido una apropiación indebida.
Sin embargo, se trató de un ardid destinado a permitir que dos de los ahora exoficiales de la PDI implicados en el caso, Rodrigo Navarrete Umaña y Pablo Gajardo Romo, tuvieran un justificación para ir al departamento de Fu y seguir presionándolo, dado que cuando lo liberaron junto a su hermana le exigieron el pago de otros 270 millones de pesos.
El manual
El celular de Moraga guardaba también otros secretos. Entre los archivos borrados y luego recuperados se encuentra un documento en formato PDF correspondiente titulado “Ficha caso digital”, en el cual se ve la ficha del Registro Civil de un abogado de Santiago, quien también figura entre los blancos extorsivos de la banda criminal.
El documento fue enviado desde el correo electrónico del inspector de la PDI Rodrigo Navarrete Umaña, uno de los siete detectives involucrados en el caso y quien es considerado uno de los cerebros de la operación.
La ficha es una suerte de manual que explica –paso a paso– la forma de abordar al abogado que se encontraba en la mira de la agrupación delictual, explicando que había que decirle que una persona detenida en el norte “lo nombró” por tener “empresas ficticias” y por estar supuestamente involucrado en “lavado de dinero”
“Esta persona nombró a varias personas en su desesperación por salir, pero es solo con usted con quien puede lograr un posible acuerdo por su seriedad, porque lo revisamos y sabemos que no va a hacer las cosas mal. El fiscal está pidiendo el informe para solicitar levantamiento de secreto bancario”, dice el instructivo, como si se tratase de un guion para memorizar.

Pantallazos del celular de Luis Moraga Parisi.
A continuación, el documento sugiere intimidar a la víctima, señalándole que la Fiscalía había comprado un software que “hace la apertura y cruces de las cuentas bancarias, busca patrimonios y posibles testaferros. Entrega las transferencias recurrentes, los destinatarios y los cruces entre sociedades”.
Luego, el manual del extorsionador aporta supuestos datos relativos a la víctima con el objeto de garantizar verosimilitud. “Recuerde que ya tiene una pasada por delito tributario y si nosotros le establecemos esto, ya no va a poder ejercer como abogado. Entonces la alternativa para salir de esto la tiene con nosotros”, advierte el documento.
Lo que sigue es derechamente un libreto de la mafia. “Mi jefe está a punto de jubilarse y un bono no le viene mal en este momento. Acá, hasta el fiscal toca una parte. Así que bueno, pa que seguir estirando el tema. Pongámosle un número. Si llegamos a un acuerdo vamos a desestimar lo que se le imputa para que la fiscalía no pida el levantamiento del secreto bancario”, rezaba el texto.
Antes de finalizar, la benevolencia se apoderaba de los chantajistas: “Eso lo hacemos solo con personas serias que sabemos que con ud se puede conversar (sic). Y con esto vamos a quedar de amigos, si tiene algún cliente con problemas ahí vamos a estar, no vamos a desaparecer”, concluye el manual.
Encuentro en un café
El caso que involucra a Moraga Parisi no solo quedó plasmado en un papel, sino que tuvo un corolario en la vida real. Antes de ser detenido, el falso PDI visitó la casa del abogado, no pudiendo ingresar debido a que le solicitaron su identidad en conserjería, situación que lo obligó a dejar un número de teléfono para que lo contactaran de vuelta.
El abogado en cuestión se comunicó con Moraga y se reunieron posteriormente en un café. “Fue una conversación que llevaba consigo una extorsión y esta extorsión estaba de alguna forma controlada bajo la posibilidad que tenía esta organización de poder influir en ciertas diligencias o derechamente perjudicarlo en la investigación”, cuenta a El Mostrador el abogado Luis Gálvez, representante de su colega chantajeado, quien interpuso una querella ante el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, dirigida en contra de todos los que resulten responsables del delito de extorsión en contra del abogado que figura como víctima en este caso.