Investigación
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Pinochet vs. Pinochet: la disputa por las propiedades que dejó el dictador
Marco Antonio Pinochet acaba de ser sobreseído de una acusación de maltrato habitual que interpuso su hermana Jacqueline en su contra. Pese a ello, continúa en pie una investigación penal respecto del usufructo de ocho propiedades.
A petición de la Fiscalía Oriente, el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago decretó el sobreseimiento definitivo de la imputación por el delito de maltrato habitual formulada por Jacqueline Marie Pinochet Hiriart en contra de su hermano Marco Antonio Pinochet Hiriart.
Ante ello, la hija menor de Augusto Pinochet presentó un recurso de apelación, que debe ser resuelto en la Corte de Santiago, mientras en la Fiscalía de Las Condes prosigue la investigación relacionada con los delitos de administración desleal y apropiación indebida de parte del patrimonio del dictador.
La resolución que dispuso el sobreseimiento definitivo por la imputación de maltrato habitual fue dictada el 7 de septiembre, luego de una solicitud presentada por la fiscal Alexandra Maldonado Carvajal, quien estimó que los hechos denunciados por Jacqueline Pinochet en una querella interpuesta en 2025, y que incluyen la imposibilidad de acceder al lugar donde descansan los restos mortales de su padre, “no revisten carácter de delito”.
Ante ello, el 11 de septiembre pasado, el abogado de Jacqueline Pinochet, Jorge García, interpuso el recurso respectivo, buscando revertir la decisión de primera instancia.
Ocho propiedades
De fondo, está la disputa respecto de ocho inmuebles que, pese a que algunos de ellos fueron comprados por sociedades constituidas en un paraíso fiscal, no entraron dentro del comiso que decretó la Corte Suprema respecto de los bienes de Augusto Pinochet, que fijó, en el proceso por las cuentas del caso Riggs, el monto a incautar en 1.6 millones de dólares, dejando fuera las propiedades.
Así, los bienes que están en disputa en este momento son propiedades ubicadas en Vitacura, Viña del Mar, Valparaíso, Iquique y Puente Alto. Se trata de departamentos, una oficina (la de Valparaíso) y un parcela ubicada en San José de Maipo, en el sector de El Melocotón Alto.
Según consigna el fallo del caso Riggs, todas estas propiedades fueron adquiridas entre 1995 y 2003 por Augusto Pinochet Ugarte, en algunos casos, y en otros por algunas de las sociedades que creó.
Así, el departamento de Iquique lo compró en 1995 a nombre suyo y cuatro años después se lo vendió a la sociedad de inversiones Belview Internacional SA, domiciliada en Chile, cuyo dueño final era el mismo Pinochet.
El inmueble ubicado en Viña del Mar fue comprado en 1997 y vendido dos años después a Abanda Finance Ltd., sociedad creada en las Islas Vírgenes Británicas por un estudio jurídico panameño y que tenía como dueña a Belview Internacional Ltd, también radicada en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas y cuyo dueño era Pinochet.
Belview Internacional SA, en tanto, compró dos departamentos en Iquique y otros dos en Vitacura. El valor de mercado de todas esas propiedades, al día de hoy, varía entre 4 mil a 5 mil 200 millones de pesos, es decir, entre unos 4 y 5 millones de dólares.
La acusación
Según dice la querella de Jacqueline Pinochet, luego del fallecimiento de su padre, su madre entregó “un mandato de administración de bienes al querellado Marco Antonio Pinochet Hiriart, con fecha 10 de octubre de 2014”.
Lo anterior habría obedecido a que, indica el mismo documento, “aprovechando su particular cercanía con su madre, (Marco Antonio) ejercía una gran influencia en la toma de decisiones que, en la práctica, tomaba sin consultar ni rendir cuentas de su actuar con nadie de la familia”.
El abogado de Jacqueline Pinochet, Jorge García, indica en el libelo que luego del vencimiento del mandato, el que expiró el 16 de diciembre de 2021, debido al fallecimiento de Lucía Hiriart, su representada supo que “la totalidad de los bienes inmuebles siguieron siendo arrendados a nombre del querellado, sin título ni autorización que lo habilitara para ello, siendo esta una situación permanente en el tiempo y hasta la fecha”.
Gracias a una acción iniciada en el Noveno Juzgado Civil de Santiago, Jacqueline Pinochet pudo saber que en 2023 hubo una modificación al contrato de arriendo de la propiedad de El Melocotón, un predio de 13 hectáreas que estuvo arrendado desde 2009 a la Universidad San Sebastián, la cual mantuvo en ese lugar su carrera de Ingeniería en Gestión de Expediciones y Ecoturismo.
Entre esa modificación de contrato (en mayo de 2023) y el fin del arriendo, en diciembre de 2024, la hija menor del dictador estima que a su hermano le pagaron más de 160 millones de pesos, dado el canon mensual, que era de 250 UF.
Del mismo modo, el libelo calcula depósitos por más de 220 millones de pesos vinculados a los arriendos de otras seis propiedades situadas en Vitacura, Valparaíso, Viña del Mar e Iquique, durante los últimos cinco años, de los cuales la querellante dice no haber percibido ingreso alguno.
En suma, dice que su hermano percibió al menos 380 millones de pesos en los últimos años en función de los arriendos, de los cuales ella no ha percibido dinero alguno. La defensa de su hermano, sin embargo, sostiene que ella ya percibió dineros en forma previa a la muerte de su madre y que ella renunció a la herencia materna, por lo cual no le correspondería percibir parte de las rentas que generan los inmuebles.
Sin embargo, en su círculo cercano descartan ambas situaciones, argumentando que lo que buscan es que se paguen las platas generadas después de la muerte de Lucía Hiriat
En ese contexto, García pidió al Ministerio Público que solicitara el alzamiento del secreto bancario de las cuentas corrientes de Marco Antonio Pinochet, que se pidiera información al Servicio de Impuestos Internos sobre las declaraciones de renta y carpetas tributarias de su hermano, así como la realización de una pericia contable a cargo de la Brigada de Delitos Económicos (Bridec) de la Policía de Investigaciones, para rastrear el flujo de los dineros.
A la sombra de su padre
En 2024 Jacqueline Pinochet publicó el libro A la sombra del general (Ediciones Zuramérica), en el cual relata su vida, marcada por la presencia de su padre, un hombre a quien admira y defiende fervientemente, a diferencia de lo que sucedía con su madre y sus hermanos (a quienes no se refiere con sus nombres de pila). Sobre Lucía Pinochet asevera que “ella no estaba ni ahí conmigo”, que “se embelesó con el poder y siempre hubo un tema complicado entre las lucas y mi mamá” y que “cuando ella ya no estuvo, me di cuenta por un chat familiar que yo no tenía nada que ver con el resto. Podía ver cómo mis hermanos se hacían trampas entre ellos. Las trampas se las conocían, pero igual las ocultaban. Uno decía una cosa delante de mí y el otro decía otra, pero en el fondo estaban todos coludidos y a mí me mantenían apartada”.