Investigación
La sombra del lobby a favor de Estados Unidos en la Cancillería
Entre los funcionarios más cercanos al ministro Francisco Pérez Mackenna destacan el venezolano Santiago Acosta y la estadounidense Corissa Petro, excoordinadora de la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio, a la cual también pertenecieron Pérez y la subsecretaria Paula Estévez.
Estas últimas semanas han sido agitadas en Cancillería. La interpelación al ministro Francisco Pérez Mackenna generó un movimiento inusitado en algunas divisiones del Ministerio de Relaciones Exteriores, sobre todo en la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), la Secretaría General de Política Exterior (Segen) y la Dirección de Planificación Estratégica (Diplane).
Solo en relación con esta última unidad –aseguran fuentes al interior de Cancillería– se emitieron alrededor de 50 minutas buscando “apuntalar” la presentación del ministro en el Congreso, a partir de un arsenal de informes destinados a rebatir cada uno de los 13 puntos anunciados en la interpelación. Los antecedentes fueron recopilados por el asesor de la Diplane, Santiago Acosta Rajbe.
Acosta es un abogado y activista venezolano que trabajó como coordinador internacional de la Fundación IdeaPaís y que se ha transformado en una pieza central en la gestión de Cancillería, particularmente durante el proceso de interpelación del ministro, proveyendo los insumos finales para su defensa.
Todo en la más absoluta reserva, al punto de trabajar el último tiempo en un computador sin conexión a internet. “Estaban paranoicos de que se les filtrara el documento final”, comenta un funcionario de carrera.
Pero Acosta no es el único delfín foráneo que trabaja con el ministro. También figura la ciudadana estadounidense Corissa Petro, actual jefa de asesores de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) y excoordinadora de asuntos públicos de la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio (AmCham), donde trabajó con la actual subsecretaria Paula Estévez y el propio ministro Pérez Mackenna, ambos exdirectivos de la organización encargada de promover los negocios entre ambos países.
En estricto rigor, Petro cambió de trabajo, pero continúa al alero de su antigua jefatura. El arribo de la plana mayor de la AmCham –Estévez era gerente general y Pérez Mackenna director– ha generado comentarios internos acerca de la influencia del organismo gremial en el ministerio y la presencia de la ciudadana norteamericana en el círculo de toma de decisiones que orbita en torno al canciller, sobre todo cuando los alcances del Escudo de las Américas son todavía inciertos en el país.
La propia AmCham, de hecho, describe su relación con el Estado como una agenda de colaboración público-privada. Su página institucional incluye a la Subsecretaría de Relaciones Exteriores entre sus alianzas estratégicas y define entre sus ámbitos de interés asuntos directamente conectados con la política exterior económica. Un dato a considerar: el embajador norteamericano Brandon Judd es director honorario del organismo.
Según varios analistas de la plaza, la presencia de funcionarios extranjeros en un ministerio que precisamente maneja las relaciones con otros países genera cuestionamientos no solo respecto de sus intereses, sino también acerca del acceso a información reservada o secreta, lo que ha sido más criticado en el caso de funcionarios ministeriales de origen argentino.
Santiago Acosta
Santiago Acosta Rajbe estudió Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello en Venezuela, donde comenzó a participar en actividades de oposición al Gobierno de Nicolás Maduro, siendo parte del movimiento estudiantil Ucabista –perteneciente a dicha casa de estudios– y vinculándose con figuras opositoras al régimen chavista como Corina Machado, con quien aparece en varias fotografías en sus redes sociales.
Tras pasos por organizaciones no gubernamentales en España y Venezuela, vinculadas particularmente al activismo en derechos humanos, Acosta asumió en julio de 2023 como Coordinador Internacional de la Fundación IdeaPaís, un centro de estudios chileno de orientación socialcristiana, reconocido hace poco en redes sociales luego que su directora de Estudios, Emilia García, asegurara en televisión que el Partido Comunista estaba proscrito en varios países, entre ellos, Argentina, una frase cuestionada por carecer de veracidad.
Desde IdeaPaís Acosta ha participado del debate público respecto al destino político de Latinoamérica, poniendo énfasis en la situación de Venezuela, Colombia, México y particularmente EE.UU. Sobre este último país, comentó en diciembre del año pasado en El Mercurio que “Estados Unidos ha vuelto a mirar al hemisferio como prioridad estratégica”.
“Eso abre oportunidades para países que quieran alinearse con una agenda de integración económica y de seguridad, pero también los obliga a tomar posición frente a la influencia de China y otros actores extrahemisféricos”, comentó tres meses antes de asumir en Cancillería.
Acosta llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores –según confirmaron a El Mostrador desde el Minrel– como asesor en la Dirección de Planificación Estratégica, “apoyando en la elaboración y revisión de estudios e informes sobre el contexto internacional, proveyendo insumos técnicos que faciliten el diseño de la planificación estratégica del Ministerio”.
Sobre su contratación, añadieron que se “encuentra totalmente tramitada y registrada en la Contraloría General de la República” y que su Declaración de Intereses y Patrimonio (DIP) fue realizada en marzo de este año. Respecto a esto último, El Mostrador buscó la DIP del funcionario de la Diplane, pero todavía el documento no aparece publicado en la plataforma de InfoProbidad.
Aparte de su rol preponderante en la interpelación del ministro Francisco Pérez Mackenna, Acosta se dedica a realizar minutas políticas y revisar presupuestos, según confirma una fuente que trabaja en Teatinos 180, siendo cuestionado internamente por prescindir de los equipos técnicos especializados de Cancillería, quienes alegan que esta situación ha inducido al ministro a cometer gruesos errores.
El alegato de los funcionarios de carrera no es solo contra Acosta, sino respecto a todo el círculo de hierro en torno a Pérez –compuesto, entre otros, por Juan José Lagorio, en comunicaciones, su jefe de gabinete Carlos Bonomo y su estrecha colaboradora Teresa Mira–, a quienes acusan de no considerarlos en la toma de decisiones.
Corissa Petro
Corissa Petro llegó al Minrel con el cartel de asesora histórica de la nueva subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, a quien ha acompañado laboralmente durante alrededor de 12 años; primero en el Ministerio de Energía y luego en la Cámara Chilena Norteamericana de Comercio (AmCham), donde trabajó como coordinadora de Asuntos Públicos.
En octubre de 2024, sin ir más lejos, Petro participó junto a otros representantes de AmCham en una reunión de lobby con la Subrei para plantear prioridades relativas al comercio bilateral, facilitación comercial, inversiones, comercio electrónico, tributación y cadenas globales de valor.
Un aspecto que también toca a la actual jefa de la Subrei, Paula Estévez, que –cabe consignar– es hija de Jaime Estévez, histórico militante socialista, exministro durante el Gobierno de Ricardo Lagos y expresidente de BancoEstado entre 2000 y 2005, periodo en que aprobó un crédito de US$ 120 millones al Grupo Quiñenco, préstamo que le permitió a la familia Luksic obtener el control del Banco de Chile, una operación que generó controversia en la época, cuando Francisco Pérez Mackenna, el actual canciller, era el gerente general de Quiñenco.
Al igual que Paula Estévez, con raíces profundas en el corazón del socialismo, Corissa Petro también tiene vínculos familiares con uno de los partidos fundadores de la antigua Concertación. Su esposo, Javier Fuenzalida Santander, militó varios años en el PS –hace cinco renunció– y es socio del exministro del Interior Álvaro Elizalde en la propiedad de unos inmuebles ubicados en el pasaje Valentín Letelier, a pasos de La Moneda.
Fuenzalida fue gerente de Enap, superintendente de Seguridad Social y en la actualidad se desempeña como presidente de Clínicas de Chile, cargo en el cual participó de una reunión de lobby con Elizalde seis días antes del ingreso formal del proyecto de ley corta de isapres en el Congreso, situación que fue advertida por un reportaje publicado por The Clinic en mayo de 2025, apuntando a un eventual conflicto de intereses.
Desde Cancillería aseguraron a El Mostrador que la Declaración de Intereses y Patrimonio de Petro, quien cuenta con residencia permanente en Chile desde hace 23 años, fue realizada en marzo de este año, pero que todavía no ha sido subida a la plataforma de InfoProbidad, al igual que en el caso del Santiago Acosta.
Según informó Cancillería a la Unidad de Investigación de El Mostrador, Petro apoya al gabinete de la subsecretaria Estévez en “la preparación de sus actividades mediante la elaboración de contenidos, minutas y discursos, así como la organización de antecedentes para reuniones e intervenciones públicas” y en la “gestión y coordinación de la agenda de la subsecretaria, bajo la dependencia del jefe de gabinete, Juan Cristóbal Marín”.
Sobre el acceso a información reservada o secreta de parte de Corissa Petro al interior de la Cancillería, desde el ministerio señalaron que la suya es “una labor de asesoría y apoyo al trabajo de la autoridad, sin participación en instancias de negociación, que son lideradas por la subsecretaria y las direcciones correspondientes”.
Esta última situación es la que genera inquietud, debido a que la Amcham Chile es una filial local de la US Chamber of Commerce de Estados Unidos, una federación empresarial que reúne a cerca de 3 millones de empresas, considerada el grupo de lobby más grande del mundo, que ha presionado para instalar un mecanismo de investment screening que busca regular el ingreso al país de capital extranjero en infraestructura crítica y seguridad nacional. La promotora de la iniciativa, antes de asumir la Subrei, fue Paula Estévez, en AmCham.
“Lo vemos como una oportunidad”, señaló a El Mercurio en mayo de 2025.
Es precisamente este reconocido lobby el que provoca dudas respecto a la real influencia del organismo al interior de Cancillería. Así lo plantea un exdiplomático chileno que pasó por Washington: “Es brutal la intervención en este Gobierno, porque en Cancillería hay tres exmiembros de Amcham: el canciller Francisco Pérez Mackenna, la subsecretaria Paula Estévez y Corissa Petro, todos funcionarios pro Estados Unidos. Lo preocupante de todo esto es que no tenemos ningún tipo de balance que permita equilibrar fuerzas internamente. Y, eso, es tremendo”.