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Fronteras invisibles

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¡Buenas tardes, estimados y estimadas tripulantes de este Universo Paralelo! 

El año pasado celebramos el centenario de la mecánica cuántica, esa teoría que describe el mundo de lo pequeño, lo atómico y lo subatómico. La primera formulación la presentaron Werner HeisenbergMax Born y Pascual Jordan, y se conoce como mecánica matricial: una descripción del átomo basada en colecciones de números organizados en tablas, sin ninguna imagen física detrás, pura álgebra abstracta.

Luego, a comienzos de 1926, apareció la mecánica ondulatoria propuesta por Erwin Schrödinger: una descripción basada en ondas, objetos suaves y continuos, que, al menos aparentemente, parecían más amables con la imaginación.

A pesar de dar lugar a las mismas predicciones, ambas teorías parecían vivir en universos matemáticos y conceptuales absolutamente distintos. ¿Cómo saber cuál era la correcta?

Las pasiones no ayudaban a aclarar el panorama. Heisenberg le escribió a su amigo, el físico Wolfgang Pauli:

Cuanto más pienso en la parte física de la teoría de Schrödinger, más repugnante me parece. Lo que Schrödinger escribe sobre la imagen intuitiva de su teoría… lo considero un disparate”.

Lo disímil de las teorías y la pasión con que sus autores lo subrayaban contrastaba enormemente con la precisión y el consenso con la que ambas describían los átomos.

Fue el mismo Schrödinger el primero en demostrar su equivalencia matemática. Ocurrió hace exactamente 100 años, el 4 de mayo de 1926, cuando publicó el artículo “Sobre la relación de la mecánica cuántica de Heisenberg, Born y Jordan con la mía”. Adjetivos posesivos en un título, licencia de gigantes.

Es extraño que, a pesar de que el artículo pretendía ser conciliador, en un pie de página Schrödinger no se resiste a emitir su juicio sobre la teoría de Heisenberg:

“Me sentí desalentado, por no decir repelido, por los métodos de álgebra trascendente que me parecían muy difíciles, y por la falta de una imagen intuitiva”.

Repugnante, por un lado. Repelido, por el otro. Pero, al final, las teorías tenían el mismo contenido.

En todo esto hay algo esperanzador. La ciencia es el esfuerzo más objetivo del intelecto humano, pero incluso cuando allí existen dos maneras aparentemente irreconciliables de mirar el mundo, la naturaleza puede imponer su veredicto y declarar empate. Las teorías son complementarias, ángulos distintos del mismo objeto.

En otros frentes, claro, los científicos son más duros. Cuando se trata del financiamiento de la ciencia, la naturaleza no interviene a reconciliar nada. Eso lo muestra una de las columnas de hoy, recordándonos que, detrás de cada experimento, hasta los más bellos e inesperados, como el de la arquea chilena que hoy viaja a bordo de la ISS en la misión del laboratorio SPEL de la Universidad de Chile, hay un sistema de fondos, evaluaciones y planillas que puede tanto sostener como aplastar una carrera científica.

La pregunta que deja este número no es solo cómo funciona el mundo de lo pequeño, átomos o arqueas, sino quién decide qué preguntas vale la pena hacerse sobre él y cómo financiamos a quienes pueden responderlas.

En esta edición de Universo Paralelo contamos con la participación de Marcos Díaz, doctor en Ingeniería Eléctrica; Sofía Vargas, doctora en Ciencias; Cristóbal Galbán-Malagón, doctor en Biogeoquímica e investigador del Centro de Genómica, Ecología y Medio Ambiente (GEMA) de la Universidad Mayor; Camilo Sánchez, geólogo y académico de la Escuela de Geología de la Universidad Mayor; Francisco Crespo, antropólogo social; Ignacio Retamal, doctor en Ciencias; y la periodista Francisca Munita.

Gracias por acompañarnos nuevamente. En esta ocasión, recorremos fronteras invisibles: esos límites que no se ven, pero que aparecen cuando intentamos llevar la vida fuera de la Tierra, cuando la ciencia se cruza con instituciones y personas, o cuando una ficción termina convertida en creencia. Son líneas difusas, pero muy reales, que marcan hasta dónde llega lo que entendemos y cómo lo interpretamos.

Comenta y comparte este link. Y si este número te llegó gracias a alguien que también se sorprende con la forma en que la ciencia y la cultura se cruzan y se transforman mutuamente, inscríbete aquí y no te quedes fuera de lo que aún no hemos alcanzado a ver.

1

¿QUÉ MANDARÍAS AL ESPACIO?

Crédito: NASA.

Por Sofía Vargas
Doctora en Ciencias
Por Marcos Díaz
Doctor en Ingeniería Eléctrica

Piensa en lo más pequeño que conoces. Ahora imagina algo unas mil veces más pequeño. Tan pequeño que, aunque lo tuvieras frente a tus ojos, no podrías verlo sin la ayuda de un microscopio. Más o menos de ese tamaño es una arquea: un microorganismo que puede vivir en lugares donde la mayoría de los seres vivos no podría, como en ambientes con mucha sal y altas temperaturas. Es una de las formas de vida más primitivas de la Tierra.

El viaje comenzó en abril de 2026, cuando un conjunto de experimentos desarrollado por el equipo SPEL y sus colaboradores fue enviado en una cápsula Cygnus, lanzada a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Días después, hace casi dos semanas, la cápsula llegó a la ISS y la tripulación conectó el contenedor chileno. Desde entonces, comenzó a funcionar de forma autónoma y a enviar información a la Tierra.

  • Adentro viajan microorganismos como nuestra arquea. Pero no viaja sola. También la acompañan otras muestras biológicas, así como muestras de grafeno, procesadores, cámaras y láseres diseñados para ser puestos a prueba en microgravedad y radiación espacial. La misión también incluye una demostración artística.

En sencillo: se busca observar cómo se comportan la vida y la tecnología cuando dejan de estar bajo las condiciones normales de la Tierra y cómo este conocimiento nos abre diferentes posibilidades. Durante seis meses, los experimentos que orbitan la Tierra serán monitoreados y comparados con muestras que permanecen en laboratorios terrestres, hasta que el contenedor vuelva a manos del equipo SPEL.

  • Pero esta historia no comenzó solo en los laboratorios de SPEL. Hace algunos años, en 2024, cuando la misión recién empezaba a tomar forma, durante el Día del Patrimonio, hicimos una pregunta sencilla a personas de distintas edades, la mayoría niños y niñas: ¿qué mandarías al espacio? No contamos muchos detalles de la misión. Solo abrimos la pregunta y la posibilidad de imaginar.

Las respuestas fueron variadas. Algunas personas dijeron que enviarían una semilla, una planta, algas o un cactus. Otras imaginaron animales: una abeja, peces, un axolote. También aparecieron bacterias y hasta ADN de todas las especies. Hubo también poemas, computadores, peluches, sushi y completos. Pero entre las 93 respuestas que recopilamos, una idea se repitió: si vamos a mandar algo al espacio, en lo primero que muchas personas pensaron fue en enviar vida.

  • Eso es interesante porque, sin conocer los detalles científicos, personas no expertas en investigación planetaria, en su mayoría niños, llegaron a una pregunta muy parecida a la que guía esta investigación: ¿qué pasa con lo vivo cuando sale de la Tierra?

Quizás por eso esta misión emociona. Porque no se trata solo de poner tecnología chilena en órbita. Se trata también de mirar la vida desde otro ángulo: sacar una arquea de la Tierra y preguntarle, de alguna manera, qué puede contarnos sobre otros extremos. Y, al mismo tiempo, recordar que la ciencia también empieza cuando alguien se atreve a hacer una pregunta y a imaginar una respuesta.

2

EXCEL NO HACE CIENCIA

Crédito: Foto de RDNE Stock project.

Por Cristóbal Galbán-Malagón
Doctor en Biogeoquímica

Cada año, la apertura del concurso Fondecyt de proyectos de investigación inaugura una temporada de alta tensión para la comunidad científica. No se trata solo de postular a un fondo. Se trata de condensar años de formación, experiencia e ideas en unas pocas páginas, sabiendo que de ese ejercicio puede depender buena parte del futuro de una carrera académica.

  • Hay una verdad que rara vez se dice con claridad: el sistema está hecho para que muchas buenas propuestas queden fuera. Los recursos son limitados, los postulantes aumentan y la competencia se intensifica. Esa es la regla del juego. El problema no es la competencia, sino fingir que no existe o actuar como si los resultados fueran directamente atribuibles al mérito individual.

Esto se vuelve especialmente evidente en Fondecyt de Iniciación. Aquí compiten investigadores jóvenes que están dando el paso hacia la independencia académica. No solo se evalúa una idea, sino también una trayectoria en construcción. El margen es estrecho, porque no basta con tener una buena propuesta: hay que tener una mejor que muchas otras que también pueden ser excelentes.

  • Por eso resulta miope reducir todo a una planilla. Desde algunas instituciones, el proceso se interpreta en términos de indicadores: cuántos proyectos se ganaron, cuál fue la tasa de adjudicación, cómo quedó posicionada la unidad. Esos números importan, pero cuando dominan la conversación, el análisis se empobrece.

Un proyecto no se evalúa en el vacío, sino frente a otros proyectos igualmente sólidos. La adjudicación depende de la calidad, pero también del posicionamiento relativo en un sistema altamente competitivo.

Cuando esa complejidad se reduce a números, se pierde perspectiva. Y cuando se pierde perspectiva, aparece la reacción de corto plazo: corregir resultados en lugar de entender procesos. El problema es que esa lógica no fortalece a nadie. Ni a los investigadores ni a las instituciones.

  • Si de verdad se quiere construir un sistema más sólido, el camino tiene que ser compartido. Las instituciones no pueden limitarse a observar resultados ni convertir la postulación en una prueba individual de rendimiento. Tienen que apostar por sus investigadores y apoyarlos de manera efectiva. No para definir qué investigar, sino para mejorar cómo se presentan las propuestas.

Existe todavía un reflejo bastante instalado: “¿Quién es la universidad para decirme algo sobre mi proyecto?”. Esa reacción suele presentarse como defensa de la autonomía, pero muchas veces revela inseguridad. Un investigador seguro de su idea no debería sentirse amenazado por una revisión que mejora la forma sin intervenir en el fondo. Confundir acompañamiento con intromisión no protege la ciencia. La debilita.

  • Aquí hay un punto de fondo que suele olvidarse: no hay investigadores fuertes en instituciones débiles. La fortaleza institucional no se mide solo en infraestructura o indicadores, sino también en la capacidad de acompañar, sostener y proyectar a sus investigadores en el tiempo.

Fondecyt seguirá siendo competitivo. Eso no va a cambiar. Lo que sí puede cambiar es la forma en que se enfrenta. Menos obsesión por el indicador, más comprensión del proceso. Menos distancia entre gestión e investigación, más trabajo conjunto. Menos lectura simplista del resultado, más construcción de capacidades en el tiempo.

Porque al final la pregunta no es cuántos proyectos se ganan. La pregunta es qué sistema científico se quiere construir. Y, en esa tarea, competir mejor ya no basta. Hay que hacerlo juntos.

3

NOTICIAS: LA SEMANA EN CIENCIA

El deshielo en Groenlandia se ha multiplicado y enciende las alarmas de los científicos. Crédito: Foto de Christian Pfeifer.

Por Francisca Munita
Periodista

Nuevas noticias, nuevas sorpresas. Esta semana la ciencia trae descubrimientos y anuncios que van desde amenazas globales hasta intentos por traer de vuelta especies extintas, en una escena que recuerda a Jurassic Park. Y para los amantes de la física cuántica: logran crear materia que no existe en condiciones normales.

  •  Groenlandia se derrite seis veces más rápido

Un estudio mostró que el hielo de Groenlandia ya no se derrite como antes: los episodios son más extensos y potentes que hace décadas. Si todo ese hielo se derritiera, el nivel del mar subiría unos 7 metros. Gran parte de Países Bajos quedaría bajo el agua y ciudades como Nueva York, Miami, Londres o Buenos Aires tendrían inundaciones permanentes. Valparaíso, Viña del Mar, Talcahuano y Puerto Montt sufrirían un fuerte impacto en su borde costero.
Dato curioso: desde 1990, la cantidad de agua liberada se ha sextuplicado y varios eventos recientes han batido récord.
Publicado el 4 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Crean formas exóticas de materia que no deberían existir

Científicos lograron que materiales conocidos se comporten de formas completamente nuevas aplicando campos magnéticos que cambian muy rápido. Al modificar ese entorno, las partículas responden distinto y aparecen propiedades que normalmente no se ven, como conducir electricidad sin resistencia o volverse más estables frente a perturbaciones. Este control permite diseñar materiales más resistentes a errores, algo clave para tecnologías como la computación cuántica.
Dato curioso: en el mundo cuántico, una partícula puede estar en varios estados a la vez, algo llamado superposición.
Publicado el 4 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Un aminoácido común da esperanza contra el alzhéimer

Una molécula simple y accesible podría marcar diferencia. Investigadores encontraron que la arginina, un aminoácido común, reduce la acumulación de proteínas tóxicas en el cerebro, asociadas al alzhéimer. En modelos animales, no solo disminuyó estos depósitos, sino que también mejoró el comportamiento y redujo la inflamación cerebral. Esto abre la puerta a tratamientos más seguros y económicos.
Dato curioso: muchos tratamientos prometedores contra el alzhéimer han mostrado buenos resultados en animales, pero no siempre logran el mismo efecto en humanos.
Publicado el 4 de mayo de 2026.  Conoce MÁS.

  •  Transforman plástico en hidrógeno usando luz solar

Lo que antes era basura ahora puede ser energía limpia. Científicos desarrollaron un sistema que usa luz solar para convertir residuos plásticos en hidrógeno, un combustible sin emisiones. El proceso funciona a bajas temperaturas y permite generar energía mientras reduce la contaminación. Una solución que ataca dos problemas a la vez: exceso de plástico y necesidad de energías limpias.
Dato curioso: cada año se producen más de 400 millones de toneladas de plástico en el mundo y menos del 10% se recicla.
Publicado el 30 de abril de 2026.  Conoce MÁS.

ÓRBITAS PARALELAS

 Quieren traer de vuelta al antílope azul extinguido
Una empresa estadounidense quiere traer de vuelta al bluebuck, un antílope africano que se extinguió hace más de 200 años por la caza humana. El plan consiste en editar el ADN de su pariente vivo más cercano para recrear características del animal original y luego gestarlo en una especie actual. Es parte de una nueva línea de proyectos que busca recuperar especies desaparecidas usando ingeniería genética.
Más información.

 Logran “revivir” actividad en cerebros congelados
Científicos lograron restaurar parte de la actividad en el tejido cerebral de ratones tras haber sido congelado. Usaron una técnica llamada vitrificación, que evita la formación de cristales de hielo y conserva las células en buen estado. Aunque no se recupera completamente la función cerebral, el avance permitiría preservar órganos por más tiempo y estudiar mejor el cerebro tras lesiones o enfermedades.
Más información.

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LA IMAGEN DE LA SEMANA

Crédito: VICE.

Por Camilo Sánchez
Geólogo

Vino color de día, vino color de noche”. Así comienza la oda al vino de Pablo Neruda, quien dedicó versos a uno de los brebajes más emblemáticos en el mundo. Entre sus múltiples propiedades, el color es quizá la más evidente. Sin embargo, esa tonalidad no es trivial: depende de una compleja interacción entre compuestos químicos, condiciones ambientales y prácticas enológicas.

  • La Imagen de la Semana en Universo Paralelo muestra una gota de vino blanco observada al microscopio. A primera vista, podría confundirse con una pieza de arte psicodélico: patrones caleidoscópicos, colores intensos y formas repetitivas. Sin embargo, se trata del resultado de procesos físicos y químicos en acción.

Pero ¿qué estamos viendo realmente? Según el académico de la Universidad de Aysén y director de Micromundo, Dr. Jorge Toledo, el protagonista químico es el etanol. Este compuesto no cristaliza a temperatura ambiente, su punto de fusión está cerca de los -114 °C, por lo que en una gota de vino lo que ocurre es un proceso de evaporación progresiva del solvente (agua y alcohol).

  • A medida que el líquido desaparece, la concentración de solutos aumenta hasta superar su límite de solubilidad. En ese punto comienza la cristalización. Compuestos como azúcares, ácidos orgánicos (cítrico, tartárico) y pigmentos naturales forman núcleos cristalinos, estructuras iniciales sobre las cuales otras moléculas se organizan.

Este proceso, conocido como nucleación, es seguido por el crecimiento cristalino, una reorganización espontánea de la materia en patrones regulares que minimizan la energía del sistema. Es el mismo principio que opera en escalas mucho mayores: desde la cristalización en una cámara magmática hasta la formación de minerales en la corteza terrestre.

  • La coloración, sin embargo, no proviene únicamente de la composición química, sino también de la forma en que la luz interactúa con estos cristales. Según el Dr. Toledo, en microscopía de luz polarizada, la muestra se ubica entre filtros cruzados.
  • Los cristales anisótropos presentan birrefringencia: dividen la luz en dos rayos que viajan a distintas velocidades. Al recombinarse, generan un desfase que se traduce en color. Así, cada sustancia produce una firma visual única. Cada vino, en consecuencia, podría revelar un patrón distinto.

Estas imágenes nos recuerdan algo fundamental: el orden no es necesariamente impuesto. La naturaleza tiende a organizarse por sí misma. Una gota de vino evaporándose sobre un vidrio se reconfigura siguiendo leyes físicas constantes. La microscopía, en ese sentido, no crea el fenómeno, lo revela. Y quizás ahí radica su mayor valor.

  • En un país como Chile, donde el vino no solo es una bebida sino también territorio, identidad y economía, estas imágenes abren una nueva forma de mirar lo que ya conocemos. Los valles vitivinícolas no solo producen aromas y sabores, sino también patrones microscópicos únicos, huellas químicas que podrían leerse como una firma invisible del lugar.

Tal vez, en el futuro, no solo hablaremos de cepas o denominaciones de origen, sino también de estructuras, de geometrías y de paisajes que existen a escalas microscópicas.

5

BREVES PARALELAS

Crédito: Imagen generada por IA.

Por Francisco Crespo
Antropólogo social

QUE MAYO SEA CONTIGO

Como muchos sabrán, el 4 de mayo fue el “Día de Star Wars” o “Día de la Fuerza”.

  • La razón es muy simple. En inglés “4 de mayo” se dice “May the Fourth”, una frase que en inglés suena similar a “May the Force… be with you” o “Que la fuerza esté contigo”.

Este alcance fonético ha sido una herramienta de marketing gigantesca para una de las franquicias más grandes de ciencia ficción, pero también un recordatorio de cómo los seres humanos construimos comunidad, inventamos ritos, y que, en última instancia, la cultura es simplemente un invento, un invento hecho para vivir todos en conjunto.

Y CON TU MIDICLORIA

Según datos del censo de Reino Unido y Gales de 2001, unas 390.127 personas, algo así como el 0.8% de la población censada, se declaró “jediista”, una corriente religiosa basada en las enseñanzas de la Orden Jedi del universo de Star Wars.

  • Su doctrina se basa en tres principios. Estos son el Foco: cortar con lo irrelevante; el Conocimiento, adquirido mediante el Foco; y la Sabiduría, que es la aplicación criteriosa del conocimiento.

Los “jediistas” han intentado conformarse como religión ante la ley, aunque han sido rechazados y se ha generado un pequeño debate académico al respecto, que incluye una discusión honesta sobre qué debería ser reconocido como religión en un Estado laico y cómo definimos una religión como “seria” o “no seria”.

Para algunos, el “jediismo” es una crítica social, una campaña de protesta vía correo electrónico. Para otros, una forma de humanismo ateo bajo la imagen de un culto. En cualquier caso, nos recuerda nuestra relación problemática con la divinidad.

6

RECOMENDACIÓN: EL PULSO DEL TURNO LARGO

Crédito: HBO Max.

Por Ignacio Retamal
Dentista y doctor en Ciencias

Son las diez de la noche, los niños duermen y mi esposa está de turno en la UCI pediátrica. Estoy frente a la pantalla viendo una sala de urgencias en Pittsburgh. Hay algo levemente obsceno en esto.

  • The Pittde HBO Max, llega con una sola premisa: quince horas en el turno de un servicio de urgencias, en tiempo real. Una hora de episodio equivale a una hora de turno. Sin saltos temporales, sin flashbacks; bueno, algunos pequeños, pero que no le dan redención a nadie. La serie roza algunos lugares comunes del género, pero no te da tiempo de reclamárselos: te obliga a seguir el ritmo del turno como si tu cuerpo tuviera que hacer algo con esa adrenalina y no hubiera dónde depositarla.

En algún momento me veo retratado y no es en el médico que corre. Es en los que estorban, en los que preguntan algo obvio en el peor momento. Eso también lo reconozco.

Pauso el episodio. En casa no hablamos de lo que pasa en la UCI. Yo pregunto si comió y cómo estuvo el café del turno. El cansancio de ese trabajo no es solo físico: es saber exactamente qué se necesita y calcular en silencio qué hay disponible. Eso no se cuenta fácil.

  • La medicina de ficción estadounidense tiene sus propias limitaciones, pero opera dentro de ciertos márgenes. En la salud pública chilena de regiones, hay decisiones que se toman con lo que llegó antes del miércoles, con el especialista disponible y con la lista de espera como contexto permanente.
  • Cuando los personajes de The Pitt se enfrentan al sistema, lo hacen con la rabia de quienes creen que pueden cambiarlo, sabiendo que, en el fondo, la llamada al seguro de salud es tan clave como conocer el procedimiento clínico. Eso se siente lejano y, a la vez, completamente familiar.

No sé bien por qué elegimos ver dramas médicos cuando la medicina real ya nos rodea. Creo que tiene que ver con el reconocimiento: ver a otros cargando ese peso confirma que ese peso existe y tiene un nombre. Véanla mientras tanto.

A mi esposa no le deseo buena suerte en el turno. Aprendí hace años que eso siempre termina peor. Mañana preguntaré por el café. Y estará bien así.


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 Y esto es todo en esta edición de Universo Paralelo. Ya sabes, si tienes comentarios, recomendaciones, fotos, temas que aportar, puedes escribirme a universoparalelo@elmostrador.cl. Gracias por ser parte de este Universo Paralelo.

  • Mis agradecimientos al equipo editorial que me apoya en este proyecto: Fabiola ArévaloFrancisco Crespo, Francisca Munita, Ignacio Retamal, Camilo Sánchez y Sofía Vargas, y a todo el equipo de El Mostrador.

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