Anatomía del cáncer
¡Buenas tardes, estimados y estimadas tripulantes de este Universo Paralelo!
Uno de los grandes problemas de la humanidad es la energía. No su escasez –el Sol nos baña con más energía en una hora de la que consumimos en un año– sino su captura, almacenamiento y distribución. Cada vez que encendemos un motor, calentamos una casa o cargamos un teléfono, una fracción importante de esa energía se pierde en el camino, convertida en calor inútil por la resistencia de los materiales que la transportan. Si pudiéramos eliminar esa resistencia, la ecuación energética del planeta cambiaría por completo.
- Eso es exactamente lo que prometen los superconductores: materiales que conducen electricidad sin pérdida alguna. Existen, y funcionan. El problema es que hasta ahora solo operan a temperaturas cercanas al cero absoluto, lo que hace su uso masivo impracticable y prohibitivamente caro.
Un superconductor que funcionara a temperatura ambiente no resolvería el problema energético de un golpe, pero removería uno de sus obstáculos más fundamentales. La energía solar podría ser transportada sin pérdidas desde las regiones soleadas del planeta a las que están a oscuras. El diseño de reactores de fusión nuclear se simplificaría enormemente. Sería, sin exageración, uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la física.
En julio de 2023, un equipo de investigadores coreanos publicó un artículo anunciando exactamente eso. El material se llamaba LK-99 y, según ellos, era el primer superconductor a temperatura ambiente de la historia. El trabajo se viralizó en horas. Las acciones de empresas relacionadas se dispararon en bolsa. Laboratorios de todo el mundo interrumpieron sus agendas para intentar replicarlo. El mundo quería –necesitaba– que fuera verdad.
- No lo era. En pocas semanas quedó claro que el LK-99 no era superconductor. No hubo fraude: los investigadores creyeron genuinamente en sus resultados. Hubo entusiasmo prematuro. La historia duró tres semanas y dejó una lección sobre cómo viajan las esperanzas científicas antes de que la ciencia termine su trabajo.
Pero, claro, yo soy físico. En las ciencias de la salud, las esperanzas depositadas son aún mayores. Sobre todo si tiene que ver con sanar enfermedades. Más aún cuando se trata de cáncer, el más temido de los males. Allí las primeras pruebas muchas veces son prometedoras, las noticias surcan el planeta con esperanza y, finalmente, las cosas no resultan ser exactamente como se esperaba.
En esta edición invitamos a Fernán Gómez, doctor en Ciencias Médicas y académico de la Universidad Mayor; Ignacio Retamal, doctor en Ciencias; Francisco Crespo, antropólogo social; Liliana Yantén-Fuentes, ingeniera en Biotecnología e investigadora del Laboratorio de Inmunología Celular y Molecular de la Universidad de los Andes; y la periodista Francisca Munita.
- Gracias por acompañarnos en este número de Universo Paralelo. Comenta y comparte este link. Y si este newsletter te llegó gracias a alguien interesado en la ciencia, la salud y los desafíos de la medicina, inscríbete aquí. Entender el cáncer es también mirar de cerca el cuerpo humano, sus límites y las herramientas con que la ciencia intenta cambiarlos.
EL MAPA QUE EL RATÓN NO PUEDE MOSTRARNOS

Crédito: Foto de Nikolett Emmert.
Durante décadas, el ratón de laboratorio (también conocido como modelo murino) ha cumplido un contrato que nadie le negoció: enfermarse de cáncer para que nosotros no lo hagamos. Ha desarrollado melanomas subcutáneos en sectores rasurados de su piel, adenocarcinomas pancreáticos inducidos por oncogenes humanos y linfomas en cámaras de flujo laminar, con una paciencia que la biología no le pidió y la ciencia le exigió. El problema no es el ratón. El problema es lo que le pedimos y, sobre todo, las conclusiones que extraemos cuando nos entrega lo que puede.
- Más del 95% de los fármacos oncológicos que demuestran eficacia en modelos murinos fracasa en ensayos clínicos en humanos. Este dato, citado con regularidad casi ritual en revisiones metodológicas, debería generar más incomodidad de la que genera. No es una estadística de mala suerte; es una señal estructural. Los modelos de xenoinjerto en ratones inmunodeficientes reproducen el crecimiento de una línea celular humana en un huésped sin inmunidad adaptativa.
Los modelos singénicos (del griego syn-, “junto”, y genos, “origen”) son modelos experimentales en los que las células tumorales implantadas y el huésped animal comparten el mismo fondo genético y recuperan la competencia inmune, pero operan con biología tumoral murina en un microambiente murino. Los ratones transgénicos con oncogenes activados, los llamados GEM, ofrecen mayor fidelidad genética, pero siguen siendo sistemas parciales: capturan mecanismos, no pacientes.
- El caso de Mariano Barbacid y su grupo en el CNIO ofrece, involuntariamente, una doble lección. La primera es metodológica: desde 2017 han publicado en Cancer Cell resultados convincentes sobre la inhibición combinada en modelos murinos de cáncer pancreático que no se han traducido en beneficio clínico. El grupo lo documentó y siguió trabajando; ciencia que se corrige a sí misma, lo más valioso que puede hacer.
- La segunda lección es de otra índole: en abril de 2026, PNAS retractó un paper reciente del mismo grupo sobre triple terapia en páncreas murino, no por ciencia defectuosa sino por intereses financieros en una startup comercializadora que nadie había declarado. El ratón no fue el problema en ninguno de los dos casos. Pero las razones son muy distintas.
La pregunta correcta no es si abandonar el modelo animal, sino cuándo y para qué sigue siendo informativo. Los organoides tridimensionales, validados en oncología gastrointestinal, ofrecen una arquitectura tumoral más fiel, una respuesta farmacológica con variabilidad interindividual real y la posibilidad de cocultivo con células inmunitarias. Los modelos de humanización inmune avanzan, aunque el microambiente tumoral humano, central para predecir la respuesta a la inmunoterapia, sigue sin replicarse de forma fidedigna.
- En Chile, donde el cáncer de vesícula biliar registra tasas de mortalidad entre las más altas del mundo y el gástrico sigue siendo una causa desproporcionada de mortalidad oncológica, esta brecha tiene costos epidemiológicos concretos. El modelo animal no está obsoleto, pero depositarle fe ciega es un error con consecuencias clínicas reales: decisiones de desarrollo farmacológico, asignación de recursos y, en última instancia, pacientes que esperan tratamientos que el ratón prometió y el ensayo no cumplió.
Seguimos enviando ratones a explorar un territorio que solo habitamos los humanos. Deberíamos, al menos, ser conscientes de lo que ese mapa no puede mostrarnos.
CUANDO LA ESPERANZA LLEGA ANTES QUE LA EVIDENCIA

Johannes Vermeer, Países Bajos, 1664.
Crédito: Historia Arte (HA!).
Un colega me mandó un mensaje por WhatsApp hace unos días con una nota adjunta. Un compuesto nuevo, resultados en células tumorales, universidad extranjera. “¿Esto sirve?”, me escribió. Le contesté que depende de qué entienda por “servir”. Después pensé en otro amigo, que lleva meses preguntándome por cosas que lee, siempre en relación con un familiar. La primera vez preguntaba de forma distinta, con más aire. Ahora llega más despacio, como si calibrara la respuesta que puede recibir.
- Son preguntas legítimas. El problema es que vienen formateadas por titulares que no fueron escritos para orientar sino para detener el pulgar en la pantalla.
Entre un resultado en modelos de laboratorio y una terapia disponible para un paciente hay, en promedio, más de una década. Tasas de fracaso superiores al 95% en la cadena de desarrollo oncológico. Comités, fases, poblaciones, efectos adversos que solo aparecen a escala. Hay evidencia acumulada de que la distorsión en la forma en que se comunican estos resultados no es un descuido: es el resultado de incentivos que apuntan en otra dirección.
- El comunicado de prensa existe para mostrar el impacto institucional. El titular existe para generar tráfico. Ninguno de los dos existe para que el paciente entienda en qué punto del proceso se encuentra al leer. Como consecuencia, la gente llega a la consulta, o a ese WhatsApp, con una esperanza que tiene la forma equivocada.
Y acá viene la parte difícil de escribir: cuando alguien pregunta con la esperanza puesta en un familiar enfermo, la respuesta honesta es más costosa que la amable. Decir que el estudio es preliminar, que la distancia hasta una aplicación clínica es real y que los plazos no son compatibles con un diagnóstico activo, eso incomoda. Hacerlo igual, con cuidado, con contexto, sin aplastar lo que el otro necesita sostener, es lo que diferencia informar de simplemente no mentir.
- Un paciente que entiende en qué fase se encuentra un hallazgo puede tomar mejores decisiones sobre dónde concentrar la energía, qué preguntar al médico tratante y cómo interpretar lo que viene. Uno que llega con una nota mal contextualizada trae una pregunta sin una buena respuesta.
Quienes trabajamos en investigación en cáncer y, además, sabemos leer la literatura, tenemos ahí una responsabilidad que es fácil evitar. Contestar el WhatsApp con un “hay avances, veremos” no es neutralidad. Es una elección.
NOTICIAS: LA SEMANA EN CIENCIA

Nuevos estudios sugieren que los gatos podrían ayudar a desarrollar tratamientos contra cánceres agresivos, especialmente de mama. Crédito: Foto de Sam Lion.
En los últimos siete días hemos visto cómo siguen apareciendo avances que podrían acercarnos a tratamientos más efectivos contra distintos tipos de cáncer, incluidos algunos de los más agresivos, mientras la inteligencia artificial marcó uno de los hitos científicos más importantes en lo que va del año. También descubrimos nuevas pistas sobre el popular medicamento para bajar de peso y cómo los animales caminaron por primera vez sobre la Tierra, junto a otros fascinantes hallazgos científicos.
- OpenAI logra decisivo avance en un problema matemático de 80 años
Un sistema de OpenAI sorprendió a matemáticos de todo el mundo tras encontrar nuevas soluciones para un problema planteado en 1946 por Paul Erdős. La inteligencia artificial descubrió construcciones geométricas que contradicen límites aceptados durante décadas y encontró caminos que los investigadores nunca habían probado. El avance ya es considerado uno de los hitos más importantes del año en inteligencia artificial aplicada a la ciencia.
Dato curioso: Paul Erdős era famoso por ofrecer dinero a quienes lograran resolver algunos de sus problemas matemáticos más difíciles.
Publicado el 21 de mayo de 2026. Conoce MÁS.
- Descubren por qué Ozempic deja de hacer efecto con el tiempo
Medicamentos como Ozempic y Wegovy podrían perder parte de su efecto porque algunas neuronas dejan de responder igual a la semaglutida, un fármaco que imita la sensación de saciedad después de comer. Esto reduce gradualmente el control del apetito y podría explicar por qué muchas personas dejan de bajar de peso tras los primeros meses de tratamiento.
Dato curioso: algunos pacientes tratados con semaglutida pueden perder más del 15% de su peso corporal en menos de un año.
Publicado el 25 de mayo de 2026. Conoce MÁS.
- Gatos domésticos podrían ayudar a descubrir nuevos tratamientos contra el cáncer en humanos
Científicos analizaron casi 500 tumores de gatos domésticos y descubrieron mutaciones genéticas muy similares a las presentes en cánceres humanos agresivos, especialmente de mama. El estudio encontró que algunos tumores felinos reaccionaban mejor a ciertos medicamentos según sus alteraciones genéticas, algo que podría ayudar a desarrollar tratamientos más precisos tanto para animales como para personas. Los investigadores creen que los gatos podrían transformarse en aliados inesperados para estudiar cómo aparece y evoluciona el cáncer.
Dato curioso: el gen que comparten gatos y humanos en cáncer de mama se asocia a los tumores más agresivos de este tipo en personas.
Publicado el 24 de mayo de 2026. Conoce MÁS.
- Fósil antártico revela cómo algunos peces dieron el primer paso hacia la vida terrestre
El cráneo de un pez de 380 millones de años hallado en la Antártica mostró adaptaciones que habrían ayudado a algunos vertebrados a sobrevivir en aguas poco profundas y con poco oxígeno. El fósil conserva estructuras relacionadas con la respiración cerca de la superficie y la detección de luz, claves en la transición evolutiva que permitió el surgimiento de los primeros animales terrestres.
Dato curioso: durante la época en que vivió este pez, algunos depredadores acuáticos superaban los 8 metros de largo.
Publicado el 25 de mayo de 2026. Conoce MÁS.
ÓRBITAS PARALELAS
Herbicida prohibido en más de 70 países sigue contaminando comunidades
El paraquat, un herbicida asociado al párkinson y capaz de matar con solo un sorbo, sigue utilizándose masivamente en Estados Unidos. Una investigación reveló que plantas industriales del sur del país liberan toneladas de esta sustancia cerca de zonas habitadas, pese a que ya fue prohibida en gran parte del mundo por sus riesgos para la salud y el medioambiente.
Más información.
Auroras rojas gigantes sobre Japón desconciertan a científicos
Investigadores detectaron auroras rojas elevándose hasta 800 kilómetros sobre Japón, mucho más alto de lo que indican los modelos actuales. El fenómeno sugiere que algunas tormentas solares podrían ser más intensas de lo que aparentan y afectar satélites, comunicaciones y sistemas espaciales alrededor de la Tierra.
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LA IMAGEN DE LA SEMANA

Imagen microscópica que muestra cómo células cancerosas humanas se desplazan y organizan colectivamente.
Crédito: Aslemarz et al. / The EMBO Journal (2025).
| Por Liliana Yantén-Fuentes Ingeniera en Biotecnología |
EL CÁNCER DESDE UNA MIRADA MICROSCÓPICA
El cáncer es una enfermedad que la mayoría de las personas asocia con diagnósticos difíciles, tratamientos largos y cifras que aparecen constantemente en campañas de salud y noticias. Sin embargo, detrás de todo eso existe también un enorme trabajo científico dedicado a entender cómo se comportan las células tumorales y cómo encontrar mejores formas de combatirlas. Y para lograrlo, los investigadores han tenido que ingeniárselas.
- Durante años, gran parte de la investigación en cáncer se realizó utilizando células cultivadas sobre superficies planas. Aunque estos modelos permitieron importantes avances, estaban lejos de representar lo que ocurre realmente dentro de un tumor, donde las células crecen en tres dimensiones, interactúan entre sí y responden continuamente a su entorno.
- Frente a esta necesidad, la comunidad científica comenzó a desarrollar modelos más complejos, capaces de imitar –al menos parcialmente– las condiciones presentes en la enfermedad. Sus resultados los vemos hoy en La Imagen de la Semana en Universo Paralelo.
A primera vista, esta podría parecer una galaxia o una pequeña explosión suspendida en la oscuridad. Incluso algo que pertenece más a la astronomía que a la biología. Pero no: lo que muestra esta imagen es un esferoide tumoral, una estructura tridimensional formada por cientos o miles de células cancerosas creciendo juntas en un laboratorio.
- En la imagen, obtenida a partir del trabajo de Aslemarz y colaboradores (2025), se observa la organización de células cancerosas con bastante claridad. En la región central, las células aparecen más densamente agrupadas, formando una zona compacta y brillante. Hacia la periferia, la estructura se vuelve más irregular, como si la esfera se desdibujara hacia el exterior.
- Lo que parece una figura abstracta o incluso una pequeña estrella, es en realidad una comunidad celular creciendo, organizándose y adaptándose a escala microscópica.
Este tipo de estructuras, conocidas como esferoides, se utilizan actualmente para estudiar distintos aspectos del cáncer, desde la forma en que las células proliferan hasta cómo responden a potenciales tratamientos. Aunque no reproducen completamente la complejidad de un organismo vivo, sí permiten aproximarse de mejor manera a lo que ocurre dentro de un tumor real.
- Y quizás ahí está una de las cosas más interesantes de la ciencia: a veces, para idear tratamientos para una enfermedad tan compleja como el cáncer, primero hay que recrear parte de ella en el laboratorio.
Detrás de imágenes como esta no solo hay microscopía y cultivos celulares, sino también años de ingenio científico buscando nuevas maneras de observar, comprender y eventualmente enfrentar una enfermedad que sigue siendo uno de los grandes desafíos de la medicina actual.
BREVES PARALELAS

Crédito: Imagen generada por IA.
DE LAS CURAS MILAGROSAS
El día de hoy quiero hacer algo inusual y en cierta forma indigno de la ciencia: hablarles en primera persona.
Cuando mi madre enfermó de cáncer de colon, hubo un desfile de buenos deseos, magia y curas milagrosas. En el pabellón oncológico del hospital, pacientes sentados en sus largas quimioterapias murmuraban mitos de santos, aguas y “una máquina milagrosa, que te la pones y te quita el cáncer” –al parecer era una máquina japonesa, nunca entendí bien–.
- Su convencimiento, mezclado con la desesperación, fue algo que llegué a comprender muy bien el día en que me dijeron que la quimioterapia ya no sería efectiva: allí aparecieron los “sanadores cuánticos” y las cirugías de los monjes brasileños.
- Un cheque de 400 mil pesos después y mi madre había sido operada por “una machi” que nos explicó que en realidad la gente le decía así, pero ella era una “sanadora cuántica”. No era mapuche, quiero aclarar, era una profesora de matemática de enseñanza básica de una localidad rural y una sanadora cuántica. Era, en buena ley, una charlatana.
Mi madre nos dejó unos meses después. La esperanza existe mucho antes que la evidencia y, por cada luz, se proyecta lamentablemente una sombra que asoma su fea cara cuando nos sentimos abandonados por un tratamiento que parece no funcionar más.
LA ENFERMEDAD COMO METÁFORA
Susan Sontag plantea que las enfermedades no se sufren solo físicamente, sino que también cargan con un significado social, cultural y moral que empeora la condición real de quienes las padecen.
Esta idea “metafórica” del padecer es interesante, puesto que asocia el malestar con alguna característica profunda de la personalidad: te da cáncer por reprimir la rabia o te da tuberculosis porque eres muy sensible (esto último se creía mucho en el siglo XVIII). Lo mismo ocurre con la obesidad, en donde se atribuyen características indeseables a las personas obesas: piensa en el niño obeso y egoísta de Charlie y la fábrica de chocolates.
Sontag propone algo simple: ¿para qué hacer sufrir más a la persona enferma? Las enfermedades deben tratarse como un fenómeno físico, no una metáfora, y no como un índice de algo más profundo. ¿Qué opinan ustedes?
RECOMENDACIÓN: PROYECTO FIN DEL MUNDO

Crédito: Penguin Libros.
Proyecto fin del mundo –título latinoamericano de Project Hail Mary, la novela de Andy Weir– propone una idea exquisitamente perturbadora: un microorganismo llamado astrófago que se alimenta de la energía de las estrellas. El nombre viene del griego phagein, devorar –igual que bacteriófago, el virus que devora bacterias–. El astrófago es, literalmente, un comeestrellas.
- En nuestro planeta hemos encontrado organismos “extremófilos” que se desarrollan en ambientes que en otros tiempos pensábamos imposibles. La historia lleva el extremófilo al máximo extremo.
El astrófago de Weir tiene ADN, mitocondrias y usa ATP como moneda energética: es, en ese sentido, un ser vivo de manual. Lo que lo hace extraordinario es que sobrevive en la superficie del Sol, a unos 5.500 grados. El récord en la Tierra lo tiene una archaea llamada Methanopyrus kandleri, que se reproduce a 122 grados en fumarolas hidrotermales.
- Hay hongos encontrados en Chernóbil que parecen alimentarse de radiación gamma –un proceso llamado radiosíntesis–, creciendo hacia las fuentes más contaminadas en lugar de huir de ellas. La evolución, cuando no tiene límites imaginarios, es capaz de llegar a lugares que ningún diseñador habría concebido.
La película, estrenada en marzo y dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, lleva todo esto a la pantalla con precisión y belleza visual notables. Y Ryan Gosling, que encarna al héroe que debe salvar al Sol, sostiene largos tramos en monólogo absoluto –solitario en una nave a años luz de la Tierra– con una humanidad tan genuina que uno olvida que está mirando una pantalla.
Pero, más que la biología, lo que queda es otra cosa: una amistad entre dos seres de distintos sistemas solares, construida sobre el único lenguaje universal posible. Es ciencia ficción de la mejor clase: la que usa la ciencia como pretexto para hablar de lo que nos hace humanos.
Léanlo antes de verla. O véanla y léanlo después. Ambas obras valen la pena.
Y esto es todo en esta edición de Universo Paralelo. Ya sabes, si tienes comentarios, recomendaciones, fotos, temas que aportar, puedes escribirme a universoparalelo@elmostrador.cl. Gracias por ser parte de este Universo Paralelo.
- Mis agradecimientos al equipo editorial que me apoya en este proyecto: Fabiola Arévalo, Francisco Crespo, Francisca Munita, Ignacio Retamal, Camilo Sánchez y Sofía Vargas, y a todo el equipo de El Mostrador.
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