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	<title>El Mostrador &#187; Patricio Araya</title>
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	<description>El primer diario digital de Chile - Noticias, reportajes, multimedia y último minuto</description>
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		<title>El plan B de Michelle</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Jan 2012 10:50:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
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		<description><![CDATA[Mediante un gesto que raya en el paroxismo político –que sin duda desautoriza de antemano el proceso de primarias planeadas por la oposición, y de paso descarta de plano cualquier otro nombre– el senador Camilo Escalona asegura este sábado 7 en El Mercurio –en relación a la candidatura de Michelle Bachelet– que, “no hay plan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mediante un gesto que raya en el paroxismo político –que sin duda desautoriza de antemano el proceso de primarias planeadas por la oposición, y de paso descarta de plano cualquier otro nombre– el senador Camilo Escalona asegura este sábado 7 en El Mercurio –en relación a la candidatura de Michelle Bachelet– que, “no hay plan B”. Y agrega: “Yo no creo que haya plan B. Es lo realista. ¿Para qué vamos a especular? No gasto mi energía en un plan B”.</p>
<p>De sus palabras se colige que él no es partidario de rebarajar el naipe concertacionista, ni mucho menos, promover un ejercicio democrático que incluya otras voces, siendo la ex mandataria su única opción posible. ¿Para qué especular? O sea, Michelle Bachelet será sí o sí la carta presidencial de la ex Concertación.</p>
<p>Ello denota una tremenda inconsecuencia política, en tanto el parlamentario socialista sostiene en el mismo medio ser partidario de abrir el juego a otras inquietudes, que van desde la dirigente estudiantil Camila Vallejo a el ex Comandante en Jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre. “Un gobierno de ancha base social. Fuerzas sociales políticas y culturales, no necesariamente organizadas en partidos ni en corrientes políticas”, afirma el futuro presidente del Senado, valorando la “mirada republicana” del general, y la representación de “un sector socialmente excluido” de la líder universitaria.</p>
<p>Quien sí tendría plan B para ¿sorpresa? de Camilo es la propia aludida. Aunque hasta el momento Michelle Bachelet ha dicho poco y nada sobre su futuro político, algunos cercanos, como la ex directora de la Junji Estela Ortiz, en la misma línea del ex ministro Belisario Velasco, la ven en la secretaría general de la ONU. Otros, partiendo por el propio Escalona, esperan por ella en La Moneda.</p>
<p>Eso en lo público, porque en el ámbito partidista más íntimo, algunos quedaron helados con las declaraciones de la secretaria de ONU-Mujeres en la Fundación Clodomiro Almeyda, donde se reunió con la dirigencia socialista para decir un par de cosas antes de Navidad. Su candidatura presidencial –sostuvo la ex mandataria– está sujeta a un reordenamiento interno en las filas concertacionistas, “está harta del desorden”. De no ser así, su retorno a la política contingente sería por otra vía. A la ex presidenta la seduce la idea de ser senadora por Santiago Poniente –zona en la que cuenta con gran arrastre–, cuestión que no tardó mucho en llegar a oídos de los interesados en esa circunscripción, desatando el pánico de saberse fuera.</p>
<p>Para tranquilidad de los potenciales afectados, lo más probable es que Bachelet sea la candidata de la oposición, y se reinstale en La Moneda, aunque tampoco vería con malos ojos saltarse el riesgo de someterse a unas primarias, que más de alguna lonja le sacarían a su popularidad. ¿Será suficiente el golpe en la mesa de la Fundación Almeyda para poner término a la entropía concertacionista?</p>
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		<title>¿Concertación RIP o bacheletismo a la vena?</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 09:08:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Posteos del Día]]></category>

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		<description><![CDATA[A Bachelet podría llegar a incomodarle esa pléyade de veteranos sordomudos y cegatones, que fueron incapaces de leer los cambios que su gobierno estaba proponiendo al país, y que implicaban darles continuidad. Por el contrario, ellos se lanzaron a la lucha fratricida de apostar por la exclusión, apoyando un candidato cojo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Que el nuevo presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Gabriel Boric, manifieste en su primera declaración en los medios que no está ni ahí con los partidos políticos, y de paso instale un discurso anti Bachelet, por supuesto que suena como arpa vieja en los sensibles oídos concertacionistas. El presidente del PS Osvaldo Andrade, respondió los parabienes del dirigente estudiantil con otro “no estoy ni ahí”: Bachelet no necesita comandos juveniles. Fuerte, muy fuerte. Soberbio. Andrade debe estar en la lógica del “envejecimiento parlamentario”. Desde su perspectiva, los políticos tienen un solo norte: llegar al poder y allí sentarse a esperar la carroza. Él está lejos de la idea de renovación. Una prueba palpable es la falta de liderazgos juveniles en sus filas. A lo que debe sumarse la absoluta incapacidad de generar nuevas apuestas presidenciales.</p>
<p>En la última elección de la FECH no hubo candidatos socialistas –no porque no haya estudiantes socialistas en la Universidad de Chile, sino porque su orgánica partidaria es incapaz de concebir un proyecto y hacer que la comunidad universitaria lo valide. Sólo hubo representantes de la derecha, de la “Jota”, y autónomos o independientes. La falta de savia nueva es evidente. A los dinosaurios nunca les preocupó su descendencia. Los partidos de la ex Concertación han dejado de tener injerencia social por una cuestión tan elemental como es su absoluta incapacidad de apostar a la renovación generacional; aunque, en honor a la verdad, se trata de un mal que afecta a la política de modo transversal. Basta revisar la constitución de ambas cámaras del Congreso para darse cuenta que hay una generación de veteranos en ejercicio, muchos de ellos electos en 1989, es decir, personajes que llevan 21 años viviendo a costa de los chilenos, sin más aportes que su sola presencia, algunos de ellos saltando de la Cámara de Diputados al Senado, como si fuera un paso de la enseñanza primaria a la secundaria.</p>
<p>Pero, en fin, están allí y morirán allí. Cuando el diputado Osvaldo Andrade se hace partícipe de esa lógica de denostar a la juventud, menospreciando su rol en la sociedad libertaria que él mismo asegura defender, sólo confirma que el mundo político es para mayores de edad, y que los muchachos no estarían preparados para manejarse en clave política. No sólo eso: desconoce de una sola plumada el proceso formativo que implica la discusión de ideas al interior del claustro. Se entiende que el senador Camilo Escalona, que nunca pasó por un aula universitaria, mire con recelo a la juventud ilustrada, pero Andrade se formó como profesional y como dirigente al interior de una facultad de derecho.</p>
<p>¿Cuál será la estrategia de la ex Concertación frente al surgimiento de los nuevos liderazgos universitarios, considerando actitudes como la de Andrade? Pensar que a fuerza de pachotadas como las del diputado socialista se puede abofetear a un dirigente universitario y pasar piola, raya en la estupidez política. La ex Concertación es una entelequia que ya descansa en paz. Sus restos son velados por quienes alguna vez le dieron forma, fama y sentido. La forma –pregonaban– era inclusiva, o intentaba serlo, pese a la cultura del codazo, del nepotismo y del amiguismo; la fama se la ganaron en la calle y en los medios convenciendo al país que lo de ellos era la transformación social, pero no fueron más que meros administradores de un modelo que juraban odiar y que terminaron perfeccionando con ellos adentro; el sentido no era malo –conducir al país al desarrollo mediante el crecimiento con igualdad–, sólo que nunca se prepararon para la alternancia, y cuando les tocó cruzar la verdea, no les quedó más que la nostalgia de sus mejores días.</p>
<p>El historiador británico Eric Hobsbawm introduce la noción de “presente permanente” en clara alusión a la juventud que prescinde del pasado. Durante dos décadas en la Concertación se ocuparon del presente y del pasado, mas no del futuro. Tal vez ya existía conciencia de la finitud del conglomerado, y había que aprovechar el momento. Eso puede entenderse porque entonces muchos de ellos eran jóvenes a los que no les preocupaba nada más que el presente, la construcción de máquinas de poder; sin embargo, llama la atención que las generaciones más experimentadas no tuvieran en cuenta la gravedad que implicaba no alimentar el futuro. La Concertación expiró porque nadie se preocupó de renovarla, de inyectarle esa energía que sólo da la juventud, la única capaz de imaginar el futuro.</p>
<p>Por ello es comprensible el actual estado de ánimo de sus dirigentes: rebelarse ante los cambios que nunca hicieron, y que hoy se hallan en manos de las generaciones ajenas en las que ellos no tienen parte. Hoy el conglomerado carece de una generación de recambio. Los nuevos liderazgos no le pertenecen, son jóvenes que la desprecian y quieren mantenerse alejados de un mundo que los marginó, y que sólo los incluye desde la retórica discursiva, desde el panfleto. A la ex Concertación sólo le resta volver la vista a un pasado que le dio gloria y bienestar. Es aquí donde se entiende la vocación bacheletista de la que se encuentra empoderada.</p>
<p>Dado que la ex Concertación carece de futuro, no tiene más que apostar a una carta segura como Michelle Bachelet, que bien podría devolverle el protagonismo que por sí sola no es capaz de sustentar. Se equivoca el presidente del Partido Socialista cuando asegura que Bachelet no necesita comandos juveniles. Todo lo contrario, hoy, más que ayer, la ex mandataria requiere de una fuerza social organizada, pensante, crítica, hábil. A Bachelet podría llegar a incomodarle esa pléyade de veteranos sordomudos y cegatones, que fueron incapaces de leer los cambios que su gobierno estaba proponiendo al país, y que implicaban darles continuidad. Por el contrario, ellos se lanzaron a la lucha fratricida de apostar por la exclusión, apoyando un candidato cojo.</p>
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		<title>El salmón noruego sabe mejor</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Dec 2011 10:50:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Posteos del Día]]></category>

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		<description><![CDATA[Mientras Chile mantenga el modelo de crecimiento sin distribución, que sólo sustenta a la riqueza en perjuicio de la pobreza, es imposible que escalemos en el IDH. Pensarlo de otra manera, es no querer ver la realidad, y hacer de ella un relato acomodaticio, que más que justificar la riqueza, justifica la existencia de la pobreza como sostén de aquélla.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A veces uno se pregunta qué es esto de clasificar a las personas en términos más propios de la taxidermia que de la sociología, según el orden e importancia que éstas ocupan en la sociedad, y lo que es más determinante, el lugar que a cada uno corresponde en ese ethos posmoderno llamado “mercado”, una suerte de supra sociedad dotada de poderes incontrarrestables, y a juzgar por el curso de los actuales acontecimientos, irreversibles.</p>
<p>Desde luego, cualquier diferenciación entre los seres humanos es odiosa, pues, en rigor, somos todos miembros de una misma especie, aunque, en desmedro de la demagogia, bien sabemos que ello implica ciertos matices muy poderosos que operan en sentido contrario, como el nivel educacional, el origen étnico, los ingresos monetarios, los lugares de residencia, los contactos, la heráldica.</p>
<p>No obstante la persistencia con que afloran esas diferenciaciones, aún cabe preguntarse qué tan ciertas son, pues, en la práctica, sólo inducen a confusión, nutriendo el paradigma de la falsa homeostasis social. Así, por ejemplo, cuando se habla del estrato ABC1 se lo hace pensando en los ricos (los AA), o en los más próximos a la riqueza (los B y los C1); luego siguen los C2, C3 hasta llegar a los D (una categorización calcutense). Pero, más que el establecimiento de un “orden” socioeconómico que permite el funcionamiento del sistema, lo que hoy tenemos en Chile es un “consenso” tácito de un modelo impuesto, cuyo único propósito es mantener un statu quo facilitador de la riqueza y de la pobreza. La estructura socioeconómica actual del país sólo permite una sola gran diferencia: ricos y pobres. Más ricos, menos ricos; más pobres, menos pobres.</p>
<p>Se es rico cuando se tiene todo, y se es casi rico cuando se tiene casi todo. A contrario sensu, se es pobre cuando no se tiene ni siquiera lo básico, y se es casi pobre cuando apenas se tiene lo básico. Eso de la clase media como el jamón del sándwich que le da sabor y color a la marcha económica del país –con todas las formas y explicaciones que se le den para moldearla como entidad–, no es más que una antojadiza triquiñuela del sistema de clasificación taxonómica. La clase media es gaseosa, a diferencia de la solidez de la pobreza y de la riqueza.</p>
<p>El paradigma anterior a los años setenta que sostenía que Chile era un país pobre, con escasa escolaridad y serios problemas de alimentación y de salud, y carencia de viviendas, se desplomó hace mucho rato, a manos del crecimiento económico y del auge de las exportaciones y de la masividad de las importaciones, o como llaman los entendidos, debido a la “expansión del mercado”. Todo lo cual –se supone– derivó en un nuevo paradigma, esta vez más ridículo e inmoral: Chile tiene un ingreso per cápita de US$ 15 mil. ¿Quién es estará quedando con los 75 mil dólares de mi familia?</p>
<p>Sin embargo, debido a la consabida mala distribución del ingreso, aún no podemos superar la barrera entre crecimiento y desarrollo. Por lo tanto, todavía deberíamos considerarnos un país pobre, a cuya cabeza existe una selecta clase de ricos. En virtud de lo anterior, lo que hoy tenemos en Chile es una sociedad de unos pocos ricos y una gran cantidad de pobres. Polaridad social que nos mantiene en permanente y creciente conflicto. La supuesta clase media no existe. Ella es una ficción destinada a separar a ricos y pobres. En una escala de 1 a 10 los ricos se ubicarían del 1 al 5, y los pobres empezarían en el 6. Se trata, en síntesis, de matices de riqueza y matices de pobreza.</p>
<p>Hace unos días se conoció el Índice de Desarrollo Humano (IDH) entregado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que sitúa a Noruega como el país de mejor calidad de vida entre 187 naciones evaluadas a nivel mundial. Chile ocupa el lugar 44. Lo curioso es que el informe del PNUD ubica a nuestro país en el mismo grupo que Noruega, es decir, en aquellos con un “muy alto” nivel de IDH, grupo que integran potencias económicas como Estados Unidos, Alemania, Japón y otros de primer orden, y que completa Barbados en el puesto 47. Los otros tres grupos incluyen a países con “alto” nivel (del 48 al 94), “medio” (del 95 al 141) y “bajo” (del 142 al 187).</p>
<p>¿Por qué Chile pertenece a ese conjunto de países desarrollados, si todos sabemos que nos falta mucho para eso, y tal vez nunca lo logremos? La respuesta, con toda seguridad, debe ser más compleja que la pregunta. Noruega está en el primer lugar por una razón tan simple como que eliminó la pobreza distribuyendo la riqueza, no repartiendo bonos en los campamentos ni engordando el asistencialismo que tantos réditos da al mundo político, sino invirtiendo sus ingresos (crecimiento económico) en las personas y en la institucionalidad social (desarrollo humano).</p>
<p>Su población puede dormir tranquila porque sabe que el crecimiento económico se traduce en desarrollo humano. El Estado garantiza educación, salud, vivienda, seguridad social. La única vía que explica este “milagro” es la altísima carga tributaria que paga el capital. No existe otro misterio.</p>
<p>Mientras Chile mantenga el modelo de crecimiento sin distribución, que sólo sustenta a la riqueza en perjuicio de la pobreza, es imposible que escalemos en el IDH. Pensarlo de otra manera, es no querer ver la realidad, y hacer de ella un relato acomodaticio, que más que justificar la riqueza, justifica la existencia de la pobreza como sostén de aquélla.</p>
<p>En resumen, Chile no tiene clase media, sino distintos estratos de pobreza que aspiran a la riqueza, ello debido al alto endeudamiento de quienes son bombardeados a diario con la idea de acumular bienes, entre los cuales se pondera a la educación como importante bien de consumo, a la altura de plasmas LED o condominios enrejados, y no en mejorar su calidad de vida, cuestión de la que se ocupa el verdadero desarrollo humano.</p>
<p>Si tenemos fiordos tan hermosos y salmones de tan buena calidad como los noruegos, ¿por qué no nos deshacemos de la pobreza y repartimos la riqueza como ellos, antes de fagocitarnos entre nosotros mismos?</p>
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		<title>Concurso de &#8220;erselensia&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Nov 2011 10:00:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Posteos del Día]]></category>

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		<description><![CDATA[La mala noticia para ese Servicio es que ellos no son los únicos en proveer con tanta celeridad y eficiencia los cargos. Es una cuestión generalizada. “Todos los concursos están arreglados”, me consoló mi amigo. ¿Y para qué los hacen? Simple: la ley lo exige de esa forma.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El  viernes 18 de noviembre, gracias a un tweet de @ChilePeriodista  (Twitter oficial del Colegio de Periodistas), me enteré de un <a href="http://www.hospitalsoterodelrio.cl/home/files/ofertas_empleo2011/COD_114_PERIODISTA.pdf">concurso</a> para proveer el cargo a honorarios de Periodista en el Hospital Sótero  del Río. La paga no era mala: $825.000, menos el 10 por ciento.</p>
<p>Postulé  de inmediato. Pero, como todo periodista que se precie de tal,  inquieto, desconfiado, un tanto empoderado de la teoría del complot  permanente, comencé a hacer algunas averiguaciones. Lo primero que hice  fue llamar a un amigo que trabaja en la Administración Pública (léase  “conocedor” del tema) para que éste opinara sobre qué tan arreglado  estaba el concurso. En estas cosas siempre hay alguien que corre con  ventaja. La experiencia demuestra que la desconfianza no se inventó por  las puras. “No te preocupes, pego un telefonazo y te cuento”, me  prometió.</p>
<p>Minutos  más tarde mi buen amigo estaba al habla. Aún era viernes. El plazo de  postulación es el 23 de noviembre. Su contacto en el Hospital Sótero del  Río le contó la firme. “Ayer me presentaron a la periodista, ya está  trabajando; está lista”. ¡Eso es erselensia, mierda!, me dije. Así de  eficientes son en el Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente. O sea,  una vez más, estamos en presencia de un concurso chanta.</p>
<p>La  mala noticia para ese Servicio es que ellos no son los únicos en  proveer con tanta celeridad y eficiencia los cargos. Es una cuestión  generalizada. “Todos los concursos están arreglados”, me consoló mi  amigo. ¿Y para qué los hacen? Simple: la ley lo exige de esa forma.</p>
<p>Pero,  como mi amigo también es eficiente, en menos de lo que canta un gallo  se consiguió el nombre de la afortunada colega, que por esas cosas de la  vida, se saltó, o mejor dicho, no necesitó cumplir con las cuatro  instancias que contempla el llamado a concurso: <em>a) Análisis  Curricular; b) Evaluación Psicolaboral; c) Entrevista Individual y d)  Entrevista Final con la Comisión de Selección. Todas las etapas son de  carácter presencial.</em></p>
<p>Ella, pensé, mejor que nadie cumple eso de “presencial”, <em>nobís </em>que trabaja allí mismo la chiquilla. Me  pregunto si el ministro Mañalich llegará a enterarse de estas prácticas  corruptas. No. Él está para otras cosas. En todo caso, le deseo mucha  suerte a la colega “seleccionada”, quien es amiga de su jefa Andrea  Estrada (factor que por ningún motivo gatilló la decisión de  seleccionarla como “la única que cumplía el perfil del cargo”, según  supe). Lo siento por mí y por unos 500 ingenuos colegas que también  deben haberse ilusionado con la peguita.</p>
<p>Aprovecho  la ocasión para manifestarle, más que mi molestia, mis felicitaciones a  los encargados del concurso. Esos tíos sí que son “erselentes”,  comenzando por la jefa de Relaciones Públicas, Andrea Estrada. Para la  otra, eso sí, no gasten tiempo subiendo llamados, que por fortuna, aún  sonrojan a personas honestas que trabajan en el hospital, háganse los  jiles, total siempre habrá una explicación posible que dar, si es que  alguien la pide, ¿cierto, ministro Mañalich?</p>
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		<title>¿Qué tan primarias son las primarias?</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Nov 2011 10:55:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Blogs y Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Posteos del Día]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno  siempre tiene la idea de que las cosas parten un poco más atrás de lo  que se conoce de ellas, y a la vez, que luego esa etapa pasa al olvido  como algo innecesario. Un buen ejemplo de esto es la propia vida humana.  El derecho lo considera a uno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Uno  siempre tiene la idea de que las cosas parten un poco más atrás de lo  que se conoce de ellas, y a la vez, que luego esa etapa pasa al olvido  como algo innecesario. Un buen ejemplo de esto es la propia vida humana.  El derecho lo considera a uno persona a partir del día del nacimiento.  La gestación pareciera no valer nada. Así lo asegura nuestro Código  Civil en su artículo 74: <em>“La existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente de su madre.</em><em> La  criatura que muere en el vientre materno, o que perece antes de estar  completamente separada de su madre, o que no haya sobrevivido a la  separación un momento siquiera, se reputará no haber existido jamás”</em>.</p>
<p>Con  el Conglomerado Opositor, CO2 (“ex Concertación”) –llámenosle así, no  por lo tóxico en que se convirtió esa fuerza política tan potente  surgida hace más de veinte años, que se gastó todo el oxígeno disponible  para mantener viva la confianza que la ciudadana les prodigó con  holgura, sino como el remake de una promesa incumplida de principio a  fin– sucede algo muy similar.</p>
<p>Los  cuatro coroneles del CO2 acaban de concebir a la última criatura de su  vasta descendencia: las vociferadas elecciones primarias municipales  2012 (“con o sin ley de primarias”, según Carolina Tohá), cuya fecha de  parto se anuncia para el 1 de abril próximo (de no mediar alguna  desgracia que frustre tan hermosa ilusión, y que termine reputándola  como “no haber existido jamás”), proceso con el que pretenden persuadir  (una vez más) a la ciudadanía de su presunta vocación inclusiva.</p>
<p>En  relación a las primarias de la oposición, la presidenta del PPD  Carolina Tohá, afirmó que “es inédito en Chile, por primera vez, <strong>la  decisión de dónde va a haber primaria no va a depender de un acuerdo  entre los partidos, sino que va a depender que haya candidatos que  cumplen los requisitos</strong><strong> de  una cierta base de apoyo, y allí donde haya más de un candidato que  cumple con los requisitos, se va a definir por primarias y no por otros  métodos, cuál va a ser quien nos va a representar en definitiva” (La  Nacion.cl 26/10/2011).</strong></p>
<p>“Esta  situación podría replicarse en otras comunas y en otros partidos, por  lo cual creo que lo más conveniente será llamar a elecciones primarias,  abiertas y vinculantes… como oposición debemos hacer un esfuerzo por  llevar un solo candidato. La oposición tiene que ponerse de acuerdo para  que todos aquellos que quieran ser alcalde compitan en forma  democrática”, aseguró el diputado radical <a href="http://www.elnoticierodelhuasco.cl/robles-llama-a-realizar-primarias-para-municipales-2012.html">Alberto Robles</a>, en relación a municipios de su distrito.</p>
<p>Sin  embargo, las prometidas primarias municipales al interior del CO2 –que  sólo serán tales en la eventualidad que se lleven a cabo, en abril de  2012– hoy se hallan en etapa de “gestación”, pero no en su acepción  material que implique una dinámica de trabajo participativo, serio –como  sostienen Tohá y Robles–, donde cualquier militante o simpatizante de  cada uno de los partidos políticos pueda ser incluido, sino en  conciliábulos destinados a poner sobre la mesa los nombres de personas  ya elegidas bajo ciertos criterios, que no siempre coinciden con los  reales intereses partidistas, sino más bien con los de sus hombres más  fuertes. De participación ciudadana cero.</p>
<p>Entonces,  ¿qué tienen de primarias las primarias municipales del CO2? En rigor,  nada. De hecho, los dirigentes más influyentes de sus partidos ya han  decidido qué personas representarán sus intereses en las primarias  internas, donde competirán con sus colegas de alianza. Por ejemplo, el  PPD de Maipú ya decidió que la concejala <a href="http://www.radioeme.cl/?p=532">Carol Bortnick</a> será quien se mida con los elegidos por el PDC, el PS y el PRSD locales  para representar al sector en la municipal de 2012. Pero, ¿hubo  primarias dentro del PPD maipucino para elegir a Bortnik, o habrá  primarias en los otros partidos para elegir a sus contenderos?</p>
<p>Sin duda  no hubo ese proceso participativo e inclusivo dentro del mundo progre de  la histórica comuna, ni tampoco lo habrá en el resto de la oposición. A  menos de un año de la elección municipal, y a pocos meses de una  eventual primaria opositora, la carta pepedeista ya está sobre la mesa, a  la espera de sus competidores.</p>
<p>Lo  que sucede en Maipú con la jefa de prensa del presidente del Senado, no  es un hecho aislado. Tanto en la propia Circunscripción Santiago  Poniente, que incluye otras 30 comunas, como en el resto del país donde  el girardismo tiene paño que cortar, se repite esta situación de  exclusión de la representatividad ciudadana; ninguno de los partidos  pretende incluir a sus bases, sólo se abocarán a los nombres ya elegidos  para la competencia con la opción del PPD. En la derecha también están  dándole vueltas a la idea, pero con la misma lógica, es decir, no hay  una búsqueda de nombres, sino una cultura de la designación. Así lo  manifestó el diputado RN Cristián Monckeberg en relación a la comuna de <a href="http://www.biobiochile.cl/2011/11/04/cristian-monckeberg-rn-no-descarta-primarias-municipales-en-los-angeles-y-postulacion-al-senado.shtml">Los Ángeles</a>.</p>
<p>Desde  ya es válido preguntarse qué tan primaria es una primaria que parte  varios pasos adelante, sin dar espacio a un proceso gestacional,  inclusivo y participativo, donde cada tienda dé posibilidades a sus  miembros o simpatizantes. ¿Por qué no hacer una competencia piramidal,  cuya base sea la ciudadanía?</p>
<p>Por el contrario, lo que se hace es un  proceso vertical de designación de candidatos, que luego se enfrentan en  una competencia ficticia, donde de antemano se sabe quién será el  candidato “más representativo” para ganarle al oficialismo.</p>
<p>El  elector merece un poco de respeto, de modo que cuando se anuncie una  instancia destinada a fortalecer la democracia participativa, se haga en  serio, y no se transforme en una estrategia más, que acabe consagrando  el engaño y la mala intención como modo de relación permanente entre el  mundo político y la ciudadanía indefensa.</p>
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		<title>Felipe la marca</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Oct 2011 10:51:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Lo peor para el crecimiento es el desorden social… (En Chile) no hemos tenido un modelo social, tenemos un modelo político (el binominal)… Chile puede aspirar a ser como Nueva Zelanda o Finlandia… El retail tiene cosas complicadas… Los productos importados vienen etiquetados hasta con los precios… Hay una tasa (de interés) máxima legal que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Lo peor para el crecimiento es el desorden social… (En Chile) no hemos tenido un modelo social, tenemos un modelo político (el binominal)… Chile puede aspirar a ser como Nueva Zelanda o Finlandia… El retail tiene cosas complicadas… Los productos importados vienen etiquetados hasta con los precios… Hay una tasa (de interés) máxima legal que puede cambiar… El sector empresarial está pensando en una tasa de 20 por ciento de impuestos, pero se están quedando cortos, hay que subir más los tributos… Existe un estudio que asegura que entre variables correlacionadas, la más importante es la que compara agitación social y nivel de ingresos…”.</p>
<p>Todas estas afirmaciones las realizó el empresario Felipe Lamarca (ex presidente de Sofofa y Copec, y actual director de Ripley) en la última edición de “Tolerancia Cero”. Días antes había pronunciado otras parecidas en un seminario de Asexma. “Hay que hacer una reforma tributaria. El que tiene más, tiene que dar más. Ya que hemos crecido mucho, hay que solucionar los problemas. ¿Cómo? Con educación y salud. ¿Están los recursos? Entonces hay que hacer una reforma tributaria. Hay 18 formas de hacerlo&#8230; No tiremos la toalla”. (Diario Financiero, 18/10/2011).</p>
<p>En la ocasión, Lamarca ya había manifestado su aprehensión con el sistema binominal, que según él, sólo “se entiende con la gran empresa”. En el ámbito social, el empresario sostuvo que “en Chile hemos cambiado del cielo a la tierra, pero es un país muy desigual. No estamos contentos, si bien estamos mucho mejor que antes. Hemos tenido un record de crecimiento en los últimos 20 años pero la gente está reclamando. Concluyo que nuestro éxito económico no se ha traducido en una sociedad mejor. El problema en Chile no es económico, hay problemas de desigualdad. Hay que preocuparse de la gente” (DF).</p>
<p>¿Qué más se podría agregar a estas inquietudes? Las palabras de Felipe Lamarca, en clave de mea culpa, al parecer, pasaron inadvertidas, o fueron ignoradas por sus destinatarios. Nadie ha recogido el guante. Ni en el gobierno ni el empresariado acusaron el golpe. ¡No se oye padre!</p>
<p>Semejante falta de reacción se condice con la actitud de indiferencia con que ambos actores vienen enfrentando el tema de la distribución del ingreso, y la consecuente desigualdad social. No obstante, que un líder gremial de la alcurnia de Felipe Lamarca, se anime a reconocer la enorme e indesmentible responsabilidad social del empresariado chileno, es un avance.</p>
<p>Hace algunos años fui desmentido en público cuando al referirme a nuestro país sostuve que Chile era un país pobre. De pobre no tenemos nada. Chile tiene recursos naturales que cualquier país se quisiera, un clima privilegiado, una vasta y variada geografía que permite el asentamiento de la población y su desarrollo, y sobre todo, gente trabajadora e inteligente. El problema es que el chancho está mal pelado.</p>
<p>Se dice que Chile tiene un ingreso de 15.800 dólares per cápita –y el FMI estima que para 2016 será de US$ 20.253. Si ello fuera cierto, es legítimo preguntarse quién se está quedando con ese dinero. Según el académico de la Universidad de Chile, Dante Contreras, en países desarrollados como Canadá y Estados Unidos, la posibilidad de heredar la riqueza asciende a 19 por ciento, en Chile, es de 58 por ciento. Dato suficiente para comprender que la cuestión es mucho más compleja.</p>
<p>En consecuencia, los dichos de Felipe Lamarca deberían ser puestos en discusión a todo nivel, en especial, a nivel de gobierno y empresariado, que son los dos principales entes involucrados en la solución del problema. Felipe marca la pauta cuando afirma que “hay que hacer una reforma tributaria. Hay 18 formas de hacerlo&#8230; No tiremos la toalla… Hay que preocuparse de la gente”.</p>
<p>No hay otra manera de equilibrar el desarrollo social. Hacer oídos sordos no sólo es ser poco solidario; avaro, también es buscarse problemas, pues, más temprano que tarde, la válvula de la olla a presión no resistirá. 2012 podrá no ser el año del fin del mundo, tal vez sea el año del fin de un sistema que ya no da para más.</p>
<p>No sigamos siendo un Mercedes Benz último modelo con los neumáticos lisos. De nada sirve el desarrollo tecnológico, si el hedor de la pobreza nos hace un país pestilente.</p>
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		<title>Militar en la Junta</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Oct 2011 10:46:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Alguien se ha preguntado alguna vez cuántos chilenos militan hoy en los partidos políticos con representación parlamentaria? La respuesta es el mejor comprahuevos que pueda escuchar un ciudadano curioso. Para empezar, la información es imposible de conseguir. Amparados en insólitas explicaciones, en los propios partidos se excusan de entregar alguna cifra. En el Servel se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Alguien se ha preguntado alguna vez cuántos chilenos militan hoy en los partidos políticos con representación parlamentaria? La respuesta es el mejor comprahuevos que pueda escuchar un ciudadano curioso. Para empezar, la información es imposible de conseguir. Amparados en insólitas explicaciones, en los propios partidos se excusan de entregar alguna cifra. En el Servel se refugian en una respuesta tipo call center: “sólo los partidos pueden dar información de sus militantes”.</p>
<p>Tras varios e infructuosos intentos por conocer la cantidad de inscritos en los partidos políticos, la conclusión no puede ser otra que, de existir, la mentada cifra sería otro más de nuestros mitos urbanos mejor alimentados.</p>
<p>Un optimista y disciplinado militante socialista asegura que su colectividad cuenta con un padrón de 100 mil inscritos. En la UDI no se quedan chicos. Allí también se aventuran con una cantidad similar; sus pares aliancistas de RN no quieren ser menos. En el PDC calculan tener unos 80 mil. Y así hasta que no queda más que pensar que en este caso, el deseo de ser muchos más supera la realidad.</p>
<p>Para no ser injustos, y para que nadie se sienta ofendido, pensemos en un promedio de 90 mil militantes por partido presente en el Congreso. La suma total de militantes alcanzaría 720 mil ciudadanos inscritos en las diferentes colectividades (UDI, RN, PS, DC, PPD, PRSD, PC y PRI).</p>
<p>Bien sabemos que el ejercicio es sólo pedagógico. De real no tiene nada. Sólo es útil para hacernos algunas preguntas: ¿cuántos de esos 720 mil militantes tienen incidencia en las decisiones de sus partidos?, ¿dónde y cuándo se reúnen 90 mil personas a debatir?, ¿qué es más potente en este caso, la generosidad o la imaginería?<br />
Basta averiguar en nuestro entorno quién milita en un partido para darse cuenta que a muy pocos les interesa el asunto. De ello se colige lo difícil que sería encontrar a 720 mil militantes. En rigor, es más fácil encontrar hinchas (no socios) de Colo Colo o la Universidad de Chile. Alguien podrá decir que en política pasa lo mismo. Hay más simpatizantes que militantes. Pero no es así. Aunque alguna vez hubo simpatizantes de la Concertación y también de la derecha, hoy son pocos los que quieren asumir esa mínima condición.</p>
<p>Entonces, ¿quién milita en la Concertación?, ¿quién decide cosas allí? De sus supuestos 360 mil adherentes nadie sabe nada; ni siquiera sus presidentes podrían convocarlos, porque, entre otras cosas, no saben dónde están y quiénes son. Si es que existen.</p>
<p>La Concertación se ha vuelto un grupo de cuatro personas que se juntan cada cierto tiempo a ver cómo lo hacen para no desaparecer como vocablo político. Sus cuatro presidentes se reúnen con la idea de decidir el futuro del país tal como hacían los cuatro miembros de la Junta Militar: entre cuatro paredes y sin más representatividad que la propia; sin legitimidad. Allí, en los pisos más altos del Diego Portales, se decidían cosas muy importantes. Los cuatro militares le llamaban decretos leyes a sus decisiones, y sus seguidores las consideraban salmos responsoriales.</p>
<p>Los cuatro presidentes de la Concertación –o lo que queda de ella– igual que el comerciante que hace sus últimos intentos antes de la quiebra inminente, sacan cuentas alegres a partir de lo que alguna vez fueron, sin atreverse todavía a reconocer los graves errores que los condujeron a la debacle; en subsidio, sólo se palmotean la espalda felicitándose por lo bueno que creen haber hecho.</p>
<p>Cada vez que observo a los cuatro presidentes concertacionistas, no puedo dejar de evocar un recuerdo de infancia. En aquella época nuestra ya difunta madre trabajaba extensas jornadas, y lo único que deseábamos al final del día era su regreso para poder contarle nuestras peripecias para sobrevivir; estar con ella. Sentirla para sabernos seguros. Ella solía llegar muy cansada y casi no nos escuchaba, sólo quería descansar. Pero ella era nuestra líder y sin ella no éramos nada.</p>
<p>Los cuatro presidentes de la Concertación se sienten desolados. Sólo esperan que vuelva su madre desde Nueva York y los abrace y los libere del cuidado de la casa. Frente a tal incertidumbre cabe preguntarse quién quiere militar en la junta de los cuatro, si ellos mismos apenas se atreven a sacar la voz. Queda claro que son incapaces de organizar una concentración de esas de antaño para reunir a sus partidarios. Lo mejor sería disolver la junta y dejar que la gente se dé la organización que se requiere para un futuro que será muy diferente al presente, y para el que cuatro son muy pocos para escribir la nueva historia. La inscripción automática podría traernos más de una sorpresa.</p>
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		<title>Indignación alba</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Oct 2011 19:05:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si alguien aún no entiende qué causa la indignación de la inmensa mayoría de la sociedad civil contra “el sistema” que regula nuestra vida nacional, la Intendenta de la Región Metropolitana, Cecilia Pérez, lo explicó sin problemas este fin de semana, montando cuatro anillos de seguridad en torno al barrio San Carlos de Apoquindo, donde [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si alguien aún no entiende qué causa la indignación de la inmensa mayoría de la sociedad civil contra “el sistema” que regula nuestra vida nacional, la Intendenta de la Región Metropolitana, Cecilia Pérez, lo explicó sin problemas este fin de semana, montando cuatro anillos de seguridad en torno al barrio San Carlos de Apoquindo, donde vive una minoría privilegiada, que con sólo desearlo, puede desatar desde el oriente todo su desprecio hacia los otros puntos cardinales de la capital –modelo que se replica desde los diferentes ghettos ABC1 a través de toda la geografía chilena.</p>
<p>El inédito operativo policial en los alrededores del estadio San Carlos de Apoquindo, tenía como único propósito garantizar durante cuatro horas la tranquilidad de los vecinos de ese privilegiado sector. Vecinos con suficiente poder para demostrar –cada vez que sea necesario– de qué estamos hablando cuando alguien no entiende esa gabela de la indignación, que tanto alboroto provoca en tantas partes, y que un día antes había congregado a millones de personas en todo el mundo para reclamar contra los abusos de todo tipo, a manos de gobiernos y de la banca.</p>
<p>“Yo lo único que veo aquí son delincuentes, no hinchas”, afirmó a un canal de televisión un vecino montado en su 4&#215;4, en relación a los transeúntes que caminaban por su barrio la mañana del domingo. Ése es el punto: la existencia de dos países en un mismo territorio, separados por su odio ancestral. Chile es como Palestina, allí viven en un mismo terruño dos pueblos que también se odian. El origen de semejante descalabro está en la Declaración Balfour de 1917.</p>
<p>El origen de nuestro odio criollo es un poco más complejo, aunque bien podría afirmarse que, igual que con el Medio Oriente, fueron las grandes potencias las responsables de un sistema aberrante para la convivencia pacífica. Nuestra “Declaración Balfour” se llama “Neoliberalismo” y sus autores son los Chicago Boys de 1975, que nos agruparon en “flaites” y “cuicos”.</p>
<p>Un ingenuo Chito Faro escribió: “Si vas para Chile, te ruego que pases por donde vive mi amada… El pueblito se llama Las Condes y está junto a los cerros y el cielo. Y si miras de lo alto hacia el valle, verás que lo cruza un estero. Campesinos y gentes del pueblo te saldrán al encuentro, viajero. Y verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero”.</p>
<p>A estas alturas ya sabemos quiénes nos pueden salir a recibir en las cercanías de Las Condes, y que, a la luz de las detenciones arbitrarias sufridas por los hinchas de Colo Colo en San Carlos de Apoquindo, queda claro que nadie quiere a los forasteros en la cota mil.</p>
<p>Excepto a los trabajadores útiles al sistema. Trabajadores que una vez concluida su tarea regresen al poniente, al norte y al sur. Lo impresionante es que nuestra democracia hemipléjica no tiene interés en desterrar la desigualdad que nos abruma. Sus beneficiados directos son los menos interesados. Lo patológico del cuento es escuchar a medio mundo hacer gárgaras con el tema, sin hacer más que comentarios inocuos.</p>
<p>Si en algún momento los “flaites” se organizaran en serio y decidieran llegar a la cota mil a exigir algo más que una entrada para ver un partido de fútbol, no debería extrañarnos el griterío que se armaría, frente al cual de nada servirían los anillos de seguridad, ni los vecinos “agredidos” por el mero mal aspecto de unos “delincuentes” que invadan sus privilegios.</p>
<p>Tal vez algún día Chile figure en los noticieros de todo el mundo como la nueva Palestina de Sudamérica. Tal vez entonces seamos el epítome de la desigualdad y el odio. Y el “Si vas para Chile” se instale en la mente de los extranjeros como otra más de las mentiras de un país que es menos de lo cree ser, y mucho más de lo que es en materia de convivencia humana.</p>
<p>Al final, el resultado del partido (U. Católica 4 Colo Colo 0) es una anécdota, o un dolor de cabeza para el DT albo. Lo que no debería ser una anécdota es la humillación de unos chilenos sobre otros chilenos. Eso debería preocuparnos y causarnos mucho más que indignación. En serio.</p>
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		<title>Carolina: si quieres girar di no</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Sep 2011 12:10:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cambiar el nombre de la fenecida Concertación –cuya acta de defunción data de la primera vuelta presidencial de 2009– como pretenden algunos dirigentes, no es el tema, menos si el nuevo (“Convergencia Opositora”) desde ya supone asumir una notoria y patética incapacidad de ser gobierno al término del actual. ¿Qué es este travestismo político?, ¿tiene [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cambiar el nombre de la fenecida Concertación –cuya acta de defunción data de la primera vuelta presidencial de 2009– como pretenden algunos dirigentes, no es el tema, menos si el nuevo (“Convergencia Opositora”) desde ya supone asumir una notoria y patética incapacidad de ser gobierno al término del actual. ¿Qué es este travestismo político?, ¿tiene alguna utilidad? Si por cada error cometido en el curso de nuestras vidas pudiéramos cambiarnos el nombre, el Registro Civil no daría abasto. Peor aún: nuestros amigos se reirían en nuestra cara de semejante estupidez.</p>
<p>¿Cuál ha sido la diferencia palpable entre Democracia y Progreso (1989-1992), Participación y Progreso (1992-1993), Unión por el Progreso (1993-1996), Unión por Chile (1996-2000), Alianza por Chile (2000-2009) y Coalición por el Cambio (2009)? Ninguna. Se trata de los mismos partidos de derecha (UDI y RN), de la misma ideología política, de los mismos parlamentarios, de la misma visión de país, del mismo fundamentalismo religioso, de la misma moralidad culposa, de los mismos coroneles, o sea, de lo mismo de todo lo mismo. De hecho podrían haber intentado con “LOS MISMOS MOMIOS DE SIEMPRE”, e igual no habría cambiado mucho la cosa.</p>
<p>¿De qué convergencia hablas Carolina? Tal vez para ti la convergencia sean unas líneas en un papel que llegan al mismo punto. Eso es geometría, no es política. Quizás tu imaginación alcance para trazar cuatro líneas paralelas sobre tu cuaderno, y luego, en un segundo intento, fijar un punto de fuga y orientarlas hacia él, y darte por satisfecha. Líneas que para ti se llaman PPD, PS, PDC y PRSD, siendo P su denominador común. Inteligente de tu parte, pero inútil.</p>
<p>En vez de “Convergencia Opositora”, lo que Chile necesita es una “Emergencia Democrática”, pues es necesario que emerja algo nuevo con urgencia, y que incluya a otros que también quieren y necesitan ser considerados. ¿Por qué ustedes se arrogan el tener que ser, a partir de lo que ya fueron?, cuando en realidad deberían plantearse en qué y cómo ayudar en un proceso donde ustedes sean parte, y no el todo; no la fundación, sino parte del tejado, de las vigas.</p>
<p>Un consejo, Carolina: si quieres girar, di no. No cedas a la tentación gatopardista de darte una vuelta y quedar donde mismo, y pensar que todo cambió. Eso es no entender nada. El esfuerzo debe ser mayor. ¿Acaso en la Concertación no escucharon la voz del electorado?</p>
<p>Al parecer, nadie entendió ni una pizca. De haberlo hecho, existiría un bloque opositor responsable, que se hiciera cargo de fiscalizar al gobierno, y de hacer propuestas recogidas en las bases populares que alguna convocaron con la promesa de cambio. Una oposición seria requiere de liderazgos, de un timón y de un norte. A falta de aquello, existe un conjunto de opositores dispersos, emborrachados, que no saben cómo regresar a casa después de la juerga o de la pena grande; opositores que culpan al empedrado de su cojera, que carecen del elemental sentido de la autocrítica, y que creen que Mea Culpa es sólo un programa de TV; opositores sin ideas, cobardes, cuidapegas. Muchos corruptos. Para tu tranquilidad en el oficialismo no lo hacen diferente.</p>
<p>Carolina: si quieres girar, di no. Dile no al nepotismo, a lo mismo de siempre, dile no al caudillismo, dile a los que viven del erario nacional, dile no al diálogo de sordomudos al interior de la Concertación. Salta, rebélate, grita, construye un relato coherente, no un discurso electoralista busca pega, pero no gires sobre tu propio eje; si quieres girar, di no.</p>
<p>El país que ustedes abandonaron tras la derrota merece algo mejor, él no tiene la culpa de la crisis que vive la Concertación. La Concertación alguna vez empatizó con la ciudadanía y ésta con ella. Hubo feeling. Eso se perdió. No en la frustración de la última elección, sino en medio del ruido provocado por la propia algarabía de sentirse con el deber cumplido, cuando aún falta tanto por hacer.</p>
<p>La comodidad los traicionó. Los asientos mullidos entibaron sus cuerpos y el dinero hizo el resto. Ahora, sin el cobijo estatal, por supuesto que es más difícil. Pero hay millones de chilenos ignorados que viven haciendo piruetas para subsistir. No es tan terrible. Aquí falta barro en los zapatos, falta calle; sobra cerumen y falta participación ciudadana.</p>
<p>Una idea: ponle más líneas a tu cuaderno, más curvas, más círculos, más puntos de fuga. Chile no es un país en blanco y negro y esto no es la Guerra Fría. Toma tu goma y borra algunos nombres –incluso el tuyo si fuera necesario– y abandona ese mesianismo insostenible tan arraigado en tu colectividad. La amarga experiencia de la derrota debería ser suficiente para darte cuenta que ustedes necesitan mucho más a los chilenos de lo que éstos los necesitan a ustedes.</p>
<p>Carolina, si quieres girar, di no. El problema no es el nombre, son las personas. No hagas como Chance Gardiner (Desde el jardín, Jerzy Kosinski), quien sólo entiende el mundo a través de los actos de la TV. Esto es mucho más que una operación mediática.</p>
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		<title>Blá, blá</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Sep 2011 10:13:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio Araya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Basta ver algunos programas de conversación “política” en TV, o escuchar otros similares en radio, o leer algún medio escrito, para darse cuenta que Chile es inventor, principal cultor, acérrimo defensor y máximo exponente del blá blá, esto es, el cantinflleo grandilocuente. En hablar nadie nos gana. Hoy todos hablan de educación; hace un mes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Basta ver algunos programas de conversación “política” en TV, o escuchar otros similares en radio, o leer algún medio escrito, para darse cuenta que Chile es inventor, principal cultor, acérrimo defensor y máximo exponente del blá blá, esto es, el cantinflleo grandilocuente. En hablar nadie nos gana. Hoy todos hablan de educación; hace un mes todos hablaban de medioambiente, y antes de salud. Desde el terremoto, la reconstrucción se tomó la agenda de los medios y la palabra de los políticos, mientras los damnificados siguen ahí, casi a la intemperie.</p>
<p>En Chile sobra saliva, en especial, la política. En época de elecciones presidenciales se habló de fideicomiso ciego, de primarias abiertas, participación ciudadana, aborto, unión civil, ingreso ético, inscripción automática y voto voluntario, pueblos originarios, desigualdad. Pero, después de tanta promesa y diagnóstico ¿hay algo en que se haya avanzado? Nada. Seamos sinceros. Mucho ruido y pocas nueces.</p>
<p>Un ejemplo de este “hablamiento” improductivo es no enfrentar los problemas como tales y chutear la pelota hacia adelante. Problemas de los que se esperan les revienten a otros, como en los hospitales, donde la táctica es entregar el enfermo con vida al turno siguiente, bajo la única consigna que éste se le muera al que viene.<br />
Se sabe que las universidades, mal llamadas “estatales”, pues el Estado no tiene interés manifiesto en ellas, no se autofinancian debido a la imposibilidad de generar renta o liberar la cobertura de sus costos a reglas de mercado como lo hacen las privadas, y por tanto, requieren del aporte fiscal para subsistir. Pero éste es tan débil como suspiro de muerto. En rigor, desde hace mucho, en dictadura y democracia, los sucesivos gobiernos le han aplicado la misma táctica del enfermo: que otros las hagan desaparecer.</p>
<p>Ningún gobierno desea pasar a la historia como el que cerró la Universidad de Chile o la Usach. Preferirían que se disolvieran en el tiempo. El discurso recurrente de declarar su interés por la educación superior obedece a la costumbre de chutear la pelota para adelante. Es decir, el asunto del financiamiento es un problema que pasa de gobierno en gobierno, sin ser resuelto jamás. Más que calidad de la educación, lo que se hace al final es caridad de la educación. Un poco de oxígeno para evitar la muerte del paciente.</p>
<p>El antónimo obvio del lucro en la educación debería ser, o el financiamiento de un bien público perfecto (educación de calidad), o  la filantropía, el noble interés de fundaciones o mecenas. Lo demás es blá blá. ¿Quién sino el Estado, a partir de una debida regulación, que implica la carga tributaria de los privados, debería asumir la obligación de financiar la educación superior de los que no puedan pagarla? Si nada de eso existe, ¿quién lo hará?</p>
<p>El Estado de Bienestar pareciera ser el antídoto natural del libre mercado. El Estado debe garantizar el desarrollo de sus habitantes para preservar la paz social con miras al desarrollo. Los defensores del libre mercado tildan de utópicos a quienes promueven un estado subsidiario, y éstos de usureros a sus adversarios ideológicos, o sea, mientras se ponen de acuerdo a quién corresponde hacer respetar las garantías constitucionales sobre educación, la cuestión no pasa de ser un correveidile de baja monta. Una discusión que de dialéctica no tiene nada. Puro empate, sólo consenso útil a las elites, más interesadas en mantener el poder que en ocuparse del futuro del país.</p>
<p>Los chilenos están hartos de este diálogo de sordomudos, desean que alguien escuche y asuma la solución de sus problemas. Pero los responsables se hacen los desentendidos. Pese a comprender la magnitud de los hechos de la realidad. El diagnóstico de la situación está hecho, en su realidad actual y en sus raíces históricas. ¿Qué más se necesita para actuar? ¿Cuál es el turno siguiente de la democracia en este caso?</p>
<p>Este yo-yo ideológico tiene una cultura de doscientos años, gobierno tras gobierno. Haber cambiado las carretas por automóviles y la desnutrición por obesidad, no nos convierte en un país desarrollado, nos lleva de vuelta a las cavernas en un círculo vicioso que, tarde o temprano, terminará en un individualismo disolvente y en marginalidad en estado crudo y estructural.</p>
<p>De cuando en cuando en Chile la democracia le da cabida a la tentación autoritaria. Hemos caído en la insana costumbre de contaminar la democracia con propensiones autoritarias y dictatoriales bajo el pretexto del orden. El denominador común es la bestia de tres cabezas: precario respeto a los derechos humanos, subvaloración de la soberanía popular y corrupción.</p>
<p>Cada cierto tiempo en nuestro país aflora el autoritarismo con rasgos clientelares que desarticula el tramado social, dispersando el descontento organizado, inmovilizando la sociedad; hasta que ésta se reorganiza para ejercer el poder y restituir la democracia, momento en el cual la elite monta un engranaje de negociaciones reservadas y volvemos al mismo ciclo.</p>
<p>Tal vez en los comienzos de la llamada “transición a la democracia” se haya dado el momento propicio para romper todos los enclaves autoritarios de una sola vez, como el sistema de seguridad social, la municipalización de la salud y de la educación. Sin embargo, el control de daños a principios de los noventa indicaba otra cosa, había que ocuparse de las graves violaciones de los derechos humanos y de la restitución del estado de derecho.</p>
<p>Lo discutible es que en esa época se haya dejado pasar ese Quantum de entusiasmo y esperanza ciudadanos, que habría permitido podar y enderezar el árbol de la educación, que a estas alturas, ya creció chueco e infructuoso. Cualquiera sea el gobierno, independiente de su inspiración e intenciones, parece ser demasiado tarde: el mercado impuso sus normas de consumo y el control social de la educación por el dinero. Si el Estado no empata la situación todo lo que se argumente será puro blá blá.</p>
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