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El techo de cristal de la ONU y el impulso de Michelle Bachelet en una candidatura histórica BRAGA

El techo de cristal de la ONU y el impulso de Michelle Bachelet en una candidatura histórica

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Informa elaborado por la organización GWL Voices recuerda cómo en los años de vida de la ONU no se ha considerado oficialmente a una mujer para el cargo.


Por primera vez desde la fundación de las Naciones Unidas en 1945, una mujer con respaldo regional explícito y trayectoria global comprobada entra a la carrera por el cargo más influyente del multilateralismo. El Presidente Gabriel Boric oficializó la inscripción de Michelle Bachelet como candidata a la Secretaría General de la ONU, en un gesto que trasciende la política nacional y se instala en el debate global sobre liderazgo, género y gobernanza internacional.

La postulación de la exmandataria chilena no es solo del Estado de Chile. En una señal inédita de unidad latinoamericana, Brasil y México —las dos mayores economías y poblaciones de la región— se sumaron formalmente al respaldo, buscando fortalecer la voz del continente en un escenario mundial marcado por la fragmentación, los conflictos armados, la crisis climática y la desconfianza en las instituciones multilaterales.

Una deuda histórica con las mujeres

El anuncio ocurre en un contexto simbólicamente cargado. En ocho décadas de historia, ninguna mujer ha sido elegida Secretaria General de la ONU. De las 48 candidaturas presentadas desde 1945, solo ocho han sido femeninas, y siete de ellas compitieron en un mismo año: 2016. Antes de eso, durante los primeros 60 años de vida del organismo, ni siquiera se consideró oficialmente a una mujer para el cargo.

Así lo recuerda el informe 2026 de Las mujeres en el multilateralismo, elaborado por la organización GWL Voices, una red global de mujeres líderes que desde hace años denuncia la exclusión sistemática femenina de los espacios de poder internacional. El estudio sostiene que, cuando finalice el segundo mandato de António Guterres el próximo 31 de diciembre, “es hora” de que una mujer tome el testigo.

Para la organización, no se trata solo de voluntad política o méritos individuales. El informe pone el foco en uno de los principales obstáculos estructurales: el Consejo de Seguridad. Los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— tienen poder de veto sobre cualquier candidatura, lo que limita incluso a las alianzas regionales más amplias. “Da igual el apoyo global que tenga una persona candidata; sus posibilidades dependen de resultar aceptable para los cinco”, advierte GWL Voices.

El diagnóstico establece que aunque existen avances graduales, el poder sigue concentrado. Según el mismo informe, el 46% de las organizaciones multilaterales monitoreadas hoy son lideradas por mujeres, una cifra cercana a la paridad, pero engañosa. Veintiuna de estas instituciones nunca han tenido una mujer al mando y otras veinte solo una vez. La infrarrepresentación femenina persiste, sobre todo en los órganos donde realmente se toman las decisiones.

“Una mujer que abre caminos”

Durante la ceremonia realizada en el Palacio de La Moneda, el Presidente Boric subrayó el carácter regional de la candidatura y agradeció explícitamente el respaldo del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y de la Presidenta Claudia Sheinbaum.

“Michelle Bachelet ha desarrollado una vida pública marcada por el compromiso con la democracia, la defensa irrestricta de los derechos humanos y el fortalecimiento de instituciones al servicio de las personas, especialmente de los más vulnerables”, afirmó el mandatario.

Boric repasó una trayectoria que combina experiencia política, liderazgo internacional y legitimidad ética: dos veces Presidenta de Chile —la primera mujer en hacerlo—, ministra de Salud y de Defensa, primera directora ejecutiva de ONU Mujeres y Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

“Una mujer que abre caminos”, insistió el Jefe de Estado, destacando que su experiencia “política y humana” le permite ofrecer un aporte serio y sustantivo a la organización.

Para Boric, el prestigio internacional de Bachelet es clave: “Es impresionante el reconocimiento, respeto y cariño que se le tiene en todos los lugares del mundo”.

En un sistema internacional tensionado por guerras, polarización y retrocesos democráticos, la candidatura propone una mirada desde el sur global, con énfasis en derechos humanos, equidad y diálogo.

Una ONU que necesita renovarse

En su primer discurso como candidata, Michelle Bachelet fue directa. Reconoció que el mundo atraviesa un momento “desafiante” y que Naciones Unidas enfrenta una crisis de legitimidad que exige cambios profundos.

“Seguimos apostando por fortalecer el multilateralismo, modernizar Naciones Unidas y reconocerla como el espacio de encuentro y búsqueda de soluciones comunes más importante del mundo”, afirmó.

Con el centenario de la ONU en el horizonte, Bachelet advirtió que la organización no puede seguir dependiendo únicamente de su historia. Cambio climático, disrupciones tecnológicas y nuevas formas de desigualdad obligan a repensar su rol.

“Es necesario reafirmar el compromiso con la Carta de Naciones Unidas y, al mismo tiempo, construir una organización eficiente, coherente, transparente en su liderazgo y capaz de inspirar nuevamente a los pueblos del mundo”, concluyó.

La carrera recién comienza. Pero por primera vez, una mujer latinoamericana no solo aspira a romper el techo de cristal de la ONU, sino que lo hace con el respaldo explícito de una región que busca, también, hacerse escuchar.

Otras mujeres en el radar de la sucesión en la ONU

Aunque la candidatura de Michelle Bachelet ha logrado una visibilidad inédita gracias al respaldo conjunto de Chile, Brasil y México, no es la única mujer cuyo nombre circula en los análisis internacionales sobre la sucesión de António Guterres. El proceso aún está abierto y, como ha ocurrido en elecciones anteriores, varias figuras femeninas con trayectoria multilateral aparecen como posibles contendientes, algunas con apoyos implícitos y otras aún en fase exploratoria.

Entre ellas destaca Rebeca Grynspan, economista costarricense y actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Con una carrera sólida dentro del sistema ONU y experiencia política en América Latina, su nombre ha sido mencionado en encuestas y análisis especializados como una opción con peso técnico y diplomático.

También figura Alicia Bárcena, diplomática mexicana y actual secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, quien durante más de una década lideró la CEPAL. Su perfil combina conocimiento profundo de la región, gestión multilateral y una agenda centrada en desarrollo sostenible y equidad.

Desde el Caribe, ha surgido el nombre de Mia Mottley, primera ministra de Barbados, reconocida internacionalmente por su liderazgo en temas de cambio climático, reforma del sistema financiero global y defensa de los países más vulnerables. Su voz ha ganado fuerza en foros multilaterales, especialmente en debates sobre justicia climática.

Otra figura mencionada es María Fernanda Espinosa, diplomática ecuatoriana y expresidenta de la Asamblea General de la ONU, con amplia experiencia en negociaciones internacionales y derechos humanos.

A estos nombres se suman menciones más exploratorias, como la de la ex primera ministra de Nueva Zelanda Jacinda Ardern, la directora gerente del FMI Kristalina Georgieva, o la actual vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, todas mujeres con alto reconocimiento global, aunque sin candidaturas formalizadas hasta ahora.

La diversidad de perfiles confirma una tendencia que, aunque aún no se traduce en resultados concretos, marca un punto de inflexión: por primera vez, la discusión sobre quién liderará Naciones Unidas incluye de manera sostenida a mujeres con experiencia, legitimidad y visión global. Sin embargo, como advierten los análisis especializados, el desenlace seguirá dependiendo en gran medida del complejo equilibrio político del Consejo de Seguridad.

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