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Cuando de deportes se trata, toda cábala es bienvenida: conociendo las más descabelladas de Chile
El deporte, en su esencia más pura, es una mezcla de talento, disciplina y estrategia. Sin embargo, en un país como Chile, donde la épica suele ganarle a la lógica, existe un tercer elemento invisible que juega cada partido: la cábala. Desde el hincha que no lava su camiseta desde la final de la Copa América 2015, hasta el atleta olímpico que sigue un orden estricto para amarrarse los cordones, las supersticiones deportivas son parte del tejido cultural chileno.
Para el chileno, el éxito deportivo no solo depende del entrenamiento; depende de no “mufar” al equipo. En esta entrega de El Mostrador, exploramos el fascinante y a veces irracional mundo de los rituales que dominan los salones y camarines de nuestro país, donde incluso el análisis técnico de plataformas de renombre como Betsson Chile se mezcla con la fe ciega en los amuletos.
¿De dónde viene este “pensamiento mágico” en el deporte?
¿Por qué un país con una creciente alfabetización digital sigue confiando en calcetines de la suerte? La psicología deportiva explica que, en situaciones de alta incertidumbre y estrés (como un penal en el último minuto o una final de Grand Slam), el ser humano busca recuperar el control.
En Chile, esta necesidad se traduce en rituales colectivos e individuales. Las apuestas deportivas también han entrado en este juego; muchos apostadores no solo analizan las cuotas de fútbol, sino que deciden su jugada basándose en señales externas o rituales previos.
Si el equipo ganó la semana pasada mientras el hincha comía completitos, es altamente probable que el menú se repita para “asegurar” el resultado.
El living como templo del “no mufar”
El salón de una casa chilena durante un partido de la Roja es un campo minado de reglas no escritas. Aquí, la superstición alcanza niveles casi religiosos.
1. ¿Cómo se congelan a los rivales?
Uno de los rituales más extendidos en redes sociales y hogares chilenos es escribir el nombre del jugador estrella del equipo rival en un papel y meterlo al congelador.
El objetivo es “enfriar” su desempeño. Aunque su efectividad científica es nula, la paz mental que otorga al hincha es absoluta.
2. El asiento asignado nunca se cambia…
Si Chile anotó un gol mientras tú estabas sentado en el suelo o en un piso de la cocina, ese será tu lugar por el resto del torneo. Moverse es pecado. La creencia en que la posición física del espectador influye en la trayectoria de un balón a miles de kilómetros de distancia es la base de la mística del “hincha de sillón”.
3. Hay ropa prohibida… y otra que es obligatoria
Aquí entran los famosos calcetines de la suerte. Hay prendas que son consideradas “mufa” (traen mala suerte) y otras que son amuletos.
No es extraño encontrar chilenos que usan la misma ropa interior o calcetines específicos, a veces incluso con agujeros, cada vez que juega su equipo, bajo la premisa de “si funciona, no se toca”.
No todo queda en los fans: supersticiones de élite
Los deportistas de alto rendimiento no se quedan atrás. Si bien el profesionalismo ha crecido, las manías personales persisten como una forma de calmar la ansiedad pre-competitiva.
- Iván Zamorano y la venda blanca: el histórico capitán de la Roja siempre jugaba con una venda en su muñeca derecha. Aunque inicialmente fue por una lesión, terminó siendo su amuleto de identidad y poder goleador.
- Arturo Vidal y los peinados: para el “King”, su corte de pelo no es solo estética, es una armadura. Mantener su característico estilo es parte de su preparación psicológica para la batalla.
- Francisco “Chaleco” López: en el mundo del rally, los pilotos suelen tener objetos dentro de la cabina o rituales de entrada al vehículo que no pueden saltarse por temor a un accidente o falla mecánica.
El boom de las apuestas y la mística digital
En la actualidad, las cábalas han saltado al mundo digital. Con el crecimiento de las plataformas de apuestas deportivas como Betsson Chile, el ritual ya no es solo ver el partido, sino también participar activamente en las predicciones.
Muchos usuarios han integrado sus supersticiones al momento de revisar las cuotas de los partidos. Existe la cábala de “apostar en contra” para que, en caso de que su equipo pierda, al menos haya un consuelo económico, o la de realizar la apuesta exactamente a la misma hora para mantener la racha ganadora. Es la evolución de la cábala: del papel en el congelador a la interfaz del smartphone.
Pero… ¿cuáles son las mufas más temidas?
Para los que no quieren arriesgar el resultado, aquí están las acciones que un chileno promedio evitará a toda costa durante un evento deportivo:
- Gritar el gol cuando el balón aún no cruza la línea es garantía de que el VAR lo anulará o el delantero la tirará afuera.
- Tocar la copa es una regla universal, pero en Chile se respeta con pavor. Ningún jugador debe tocar el trofeo al entrar a la cancha en una final.
- Identificar a ciertos periodistas o relatores como portadores de mala suerte es un deporte nacional en sí mismo.
- Si el equipo va ganando, el control remoto queda confiscado. No se cambia ni en el entretiempo.
La fe en lo invisible
En un mundo cada vez más analítico y basado en datos, las supersticiones deportivas en Chile nos devuelven a lo humano, a lo emocional y a lo lúdico. Quizás esos calcetines de la suerte no tienen el poder de desviar un balón, pero tienen el poder de unir a un país detrás de un televisor, compartiendo la misma esperanza. Al final del día, el deporte chileno se alimenta de esa mística. Mientras exista la fe en que un ritual en el salón puede cambiar el destino de un partido, seguiremos siendo esa nación sufrida y apasionada que cree, por sobre todas las cosas, que los milagros se pueden invocar
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