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“69”: Ryu Murakami recupera una juventud física, ruidosa y colectiva

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Tatiana Oliveros
Por : Tatiana Oliveros Artista, colaboradora de El Mostrador Cultura
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La novela autobiográfica del autor japonés reconstruye el Japón de fines de los sesenta entre barricadas escolares, rock psicodélico y deseo juvenil. Más que una historia de formación, “69” captura la intensidad contradictoria de una generación que intentaba escapar del aburrimiento.


¿Cuándo eras adolescente? ¿De qué te reías? ¿Qué querías cambiar del mundo? Esas preguntas recorren 69 (Editorial Abducción), la novela más vital y emotiva de Ryu Murakami. Publicada originalmente en 1987, pero ambientada en el Japón convulsionado de fines de los años sesenta, la historia sigue a Ken, un estudiante secundario obsesionado con el rock, las chicas y las ideas revolucionarias que recorrían la época. En una ciudad marcada por la presencia militar estadounidense, Murakami transforma la adolescencia en una experiencia caótica donde política, música y deseo aparecen completamente entrelazados.

Nacido en 1952 en Sasebo, la misma ciudad donde transcurre la novela, Ryu Murakami pertenece a una generación marcada por la ocupación cultural norteamericana posterior a la guerra y las tensiones políticas del Japón moderno. Antes de convertirse en escritor fue músico y cineasta, experiencias que atraviesan gran parte de su obra. Irrumpió en la literatura japonesa con Azul casi transparente, novela con la que obtuvo el Premio Akutagawa en 1976 y donde ya aparecían temas centrales de su escritura: el vacío existencial, la violencia, las drogas y el desencanto juvenil.

Pero en 69 domina otra energía. Aunque la novela conserva la mirada crítica y corrosiva característica del autor, aquí aparece atravesada por una nostalgia lúcida que nunca idealiza el pasado. Murakami entiende que la adolescencia es también una edad profundamente performática: sus personajes exageran, improvisan y actúan versiones delirantes de sí mismos mientras intentan descubrir quiénes son realmente. Y en ese proceso la música ocupa un lugar central. Hendrix, The Doors y el rock psicodélico funcionan no solo como referencias culturales, sino como expresión de una sensibilidad política y emocional.

Leída hoy, 69 también funciona como una crítica indirecta al presente. Frente a sociedades marcadas por la hiperproductividad, el aislamiento y la hiperconexión digital, Murakami recupera una juventud física, ruidosa y colectiva. Sus personajes fracasan, discuten cara a cara, levantan barricadas absurdas y buscan desesperadamente experimentar el mundo antes de que el mundo imponga sus reglas. Tal vez por eso la novela sigue conservando una intensidad tan viva: porque entiende que crecer consiste, en parte, en aprender a convivir con la pérdida de aquella primera sensación de libertad absoluta.

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