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Elecciones en Israel: tres escenarios para formar gobierno tras el empate político entre bloques MUNDO Archivo

Elecciones en Israel: tres escenarios para formar gobierno tras el empate político entre bloques

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Con el 100% de los votos escrutados, ningún bloque alcanzó la mayoría parlamentaria. Netanyahu obtuvo 53 escaños y Eisenkot, 48. El presidente Isaac Herzog deberá encargar la formación de gobierno, mientras se perfilan complejas negociaciones entre las fuerzas políticas.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Las elecciones israelíes dejaron a los bloques de Benjamin Netanyahu y Gadi Eisenkot sin los 61 escaños necesarios para formar gobierno. El presidente Isaac Herzog deberá designar a un candidato para iniciar negociaciones, con un plazo inicial de 28 días, prorrogable por 14. Entre las alternativas figuran un pacto opositor con partidos árabes, un gobierno de unidad entre Likud y Yashar o un acuerdo de Netanyahu con sectores de derecha de la oposición.
Desarrollado por El Mostrador

Las elecciones legislativas de Israel dejaron un escenario abierto para la formación del próximo gobierno. Con el 100% de los votos escrutados, ni el bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu ni el encabezado por el opositor Gadi Eisenkot consiguieron la mayoría necesaria para controlar la Knesset, el Parlamento israelí.

El oficialismo obtuvo 53 escaños, frente a los 48 del bloque de Eisenkot, resultados que obligan a las fuerzas políticas a buscar nuevos acuerdos para alcanzar los 61 parlamentarios requeridos.

Con el escrutinio concluido, la siguiente etapa estará marcada por las negociaciones para conformar una coalición de gobierno.

El presidente israelí, Isaac Herzog, deberá encomendar a uno de los candidatos la tarea de reunir los apoyos parlamentarios necesarios. Hasta ahora, no ha citado ni a Netanyahu ni a Eisenkot para iniciar formalmente ese proceso.

El candidato designado dispondrá de 28 días para alcanzar un acuerdo, plazo que podrá extenderse por otros 14 días si las conversaciones no llegan a buen puerto.

Si fracasa el primer intento, Herzog podrá encargar la formación de gobierno a otro integrante de la Knesset, quien contará con 28 días adicionales, esta vez sin posibilidad de prórroga.

“Si este intento también fracasa, la mayoría de los miembros de la Knéset puede solicitar al presidente que encomiende la tarea a un candidato específico, quien dispondrá de 14 días para formar gobierno”, explica el organismo electoral israelí.

Las conversaciones deberán abordar la distribución de ministerios, eventuales nombramientos diplomáticos y compromisos políticos que permitan sostener una futura coalición.

Una vez alcanzado un acuerdo, el bloque deberá comunicarlo al presidente y a la autoridad parlamentaria, que tendrá que convocar una sesión dentro de los siete días siguientes.

En esa instancia, el candidato a primer ministro presentará su programa, la composición del gabinete y la distribución de responsabilidades ministeriales, antes de someter su gobierno a un voto de confianza.

Tres escenarios de negociación

Entre las alternativas que se barajan figura un eventual acuerdo entre el bloque opositor de Eisenkot y al menos uno de los partidos árabes, que en conjunto reúnen 19 escaños.

Sin embargo, esa posibilidad podría provocar tensiones con los partidos de derecha que integran la oposición. Hasta ahora, solo el sector izquierdista encabezado por Yair Golan ha manifestado disposición a explorar esa fórmula.

Una segunda alternativa sería un gobierno de unidad nacional entre el Likud de Netanyahu y Yashar, el partido de Eisenkot.

Ese acuerdo permitiría acercar a ambos líderes, pero supondría una reconfiguración de las alianzas del actual primer ministro, particularmente respecto de los sectores de extrema derecha que han sostenido sus gobiernos durante los últimos años.

La tercera posibilidad contempla que Netanyahu busque acuerdos con B’Yachad y Yisrael Beiteinu, dos partidos opositores de derecha vinculados al bloque de Eisenkot.

No obstante, las diferencias entre ambas colectividades respecto del servicio militar obligatorio aparecen como un obstáculo para concretar esa negociación.

Por ahora, ninguna de estas alternativas cuenta con un acuerdo confirmado. El resultado electoral abre así una etapa de conversaciones cuyo desenlace dependerá de la capacidad de los partidos para superar sus diferencias y reunir una mayoría parlamentaria.

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