“Taiwán…”, análisis con una premisa no declarada y una interrogante
Señor Director:
Comento el artículo de opinión elaborado por Alberto Rojas Moscoso, titulado “Taiwán: cuando la amenaza china se convierte en una peligrosa rutina”, desde su panorámica y puntos de vista. Sin duda, podría considerarse, analíticamente, como un enfoque que aparece como creativo, deductivo y proyectivo, siendo que es evasivo, en lo cardinal.
Desde su título, el autor se basa y guía por una premisa no declarada: toda actividad de República Popular China, en variadas esferas – diplomáticas, militares, políticas u otras -, en relación o en torno a la isla de Taiwán, constituiría una “amenaza”, lo cual no resulta riguroso, así enunciado, aunque pueda ser su pensamiento. Y agrega otros de sus propios juicios de valor: “la coerción constante”; “el mayor riesgo”.
Creo que, lo anterior está íntimamente vinculado a una natural y obvia interrogante que surge de sus contenidos: en ninguna parte de su texto escribe o se refiere al “principio de una sola China”, el cual es absoluto, innegociable y esencia vital de la diplomacia de la República Popular China, ampliamente apoyado y reconocido en la llamada comunidad internacional – Chile es uno de los 183 países que reconocen ese principio -, y su actual membresía en la ONU, desde lunes 25 de octubre de 1971 con Resolución 2578 (XXVI), restituyendo sus legítimos derechos, los que quedaron bien simbolizados cuando sus representantes ocuparon sus asientos en la Asamblea General, el lunes 15 de noviembre de 1971. Junto con ser República Popular China uno de los cinco Miembros Permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
El analista Rojas Moscoso alude a la isla de Taiwán como “un territorio que reclama como propio”, refiriéndose a la República Popular China. Muy ambigua y débil es su afirmación sobre esta provincia que, es parte inalienable del territorio chino.
Jorge Vera Castillo