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Fundadores de partidos y candidatos a diputados están entre los hijos de militantes de la NM

Mi tía Bachelet: la sombra concertacionista sobre el Frente Amplio, lo viejo que se niega a morir

por 30 junio, 2017

Mi tía Bachelet: la sombra concertacionista sobre el Frente Amplio, lo viejo que se niega a morir
Hace unas semanas, la Presidenta Michelle Bachelet rompió su tradicional estrategia comunicacional y arremetió contra el Frente Amplio, al asegurar que “más bien son los hijos de…”, agregando que a varios de sus principales dirigentes los conoce hace años. Una realidad que desde el nuevo bloque no se desconoce, pero afirman que “el Frente Amplio es más que eso” y que la declaración de la Mandataria es solo una medida desesperada por acercar el nuevo proyecto a la antigua política.
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“Más bien son los hijos de…”, con esta frase la Presidenta Michelle Bachelet intentó trazar una tenue línea entre los principales dirigentes del Frente Amplio y la Nueva Mayoría, antigua Concertación. Cargar con la mochila de ser los hijos de la dirigencia de un bloque que representa a la antigua política que está en crisis, es uno de los temas que suele rondar al interior del Frente Amplio, pero principalmente en los sectores “más de elite”, porque entre los territorialistas y arraigados en las luchas sociales este “peso familiar no tendría ninguna relevancia”.

En el programa "El Informante", de TVN, Bachelet señaló que "si bien es cierto que hay irrupción de estos partidos nuevos, si ustedes se preguntan quiénes son estos jóvenes que irrumpen, son hijos de personas militantes de los otros partidos tradicionales (...), porque no es que aquí estén participando miles y miles de personas que hoy día no tenían ningún vínculo con el poder".

Una frase que, por una parte, marca un punto de inflexión en la política comunicacional de la Mandataria, que no está acostumbrada a atacar directamente a los adversarios políticos y que –según el frenteamplismo– termina por consolidar una apuesta que de “una u otra forma está golpeando al bachetelismo, que sale a defenderse”.

Para el vocero del Frente Amplio, Juan Pablo Paonessa, estas declaraciones reflejan el hecho de que “la Nueva Mayoría le tiene miedo al Frente Amplio, un temor entendible, porque prometió un sinfín de cosas que no se cumplieron”.

“Que sea la Presidenta Bachelet –agrega– la que hace estas críticas, no es mera casualidad, refleja que hay una gran preocupación desde la Nueva Mayoría". A la vez, indica que estas muestras de debilidad por parte de la coalición gobernante los fortalece como bloque: “Que el resto hable de nosotros significa que estamos haciendo bien las cosas”, sostiene.

Desde la Mesa Política del Frente Amplio insisten en que “no les sorprende en nada” lo declarado por la Mandataria. “Hay una parte de esa élite que está cimentando el Frente Amplio y eso no es una novedad para nosotros como Poder. Sabemos que hay miembros (del Frente Amplio) que piensan que la Reforma Universitaria de Bachelet es buena, o que la Reforma Tributaria es rescatable (...). Lo raro es que ella haya entrado en esta pelea con nosotros”, indica Andrés Hidalgo, encargado de las relaciones políticas del partido Poder.

Y es que claramente para nadie que haya participado de las acaloradas movilizaciones estudiantiles de 2011, ni de las primeras reuniones que empezaron a hacer cuajar al denominado Frente Amplio, a fines de 2014, era una novedad que una serie de hijos de militantes y autoridades políticas de los periodos de la Concertación y la Nueva Mayoría ocuparían un rol relevante en la construcción del nuevo bloque.

Entre los principales militantes que se definen bajo la etiqueta de “hijos de…”, al interior del Frente Amplio, está uno de los fundadores de Revolución Democrática y candidato a diputado, Miguel Crispi, quien es hijo de Claudia Serrano, militante socialista y ex ministra del primer periodo de Bachelet, que hoy se desempeña como embajadora ante la OCDE.  Es más, tras las declaraciones de Bachelet, el mismo ex asesor del Mineduc salió a responderle a la gobernante, intentando distanciarse de la herencia de la Nueva Mayoría, una “acción necesaria”, puntualizan desde RD.

Dentro de las filas del sector de Giorgio Jackson también destaca el candidato a diputado Carlos Figueroa, quien es nieto del ex ministro de la Concertación, Carlos Figueroa Serrano. Junto con Figueroa, se encuentra la ex agregada cultural en EE.UU.,  Javiera Parada, quien corría por la diputación de Maipú hasta que protagonizó un accidente automovilístico bajo los efectos del alcohol. Parada es hija de Estela Ortiz, miembro del círculo cercano de la Presidenta Bachelet, quien se desempeña como secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia.

Desde el ala autonomista también surgen nombres destacados, entre ellos, el de uno de los principales gestores de la línea programática de la campaña de Beatriz Sánchez, Nicolás Grau, destacado académico que es hijo de la ex ministra secretaria general de la Presidencia, Paulina Veloso. Además está el diputado de Movimiento Autonomista, Gabriel Boric, hijo de Luis Boric, dirigente de base en Punta Arenas de la Democracia Cristiana. Se halla también el candidatos a diputado de MA, Camilo Riffo –fue parte de la dirección de Movimiento Autonomista y hoy compite por Concepción–, quien es hijo de Paula Quintana, ex ministra de Bachelet, que renunció al Partido Socialista para respaldar la campaña de Jorge Sharp como alcalde de Valparaíso. Junto con Riffo está el ex asesor de Gabriel Boric, Gonzalo Winter, candidato por el Distrito 10, quien es hijo de la ex superintendenta de Isapres del Gobierno de Frei Ruiz-Tagle.

Finalmente, al interior de Izquierda Autónoma se encuentra Sebastián Aylwin, también forjado en el núcleo de Derecho de la Universidad de Chile, quien es nieto del ex diputado democratacristiano Andrés Aylwin.

Desde Revolución Democrática plantean que “ellos no tienen un estatuto privilegiado dentro del Frente Amplio, lo que pasa es que en los medios de comunicación sí”, mientras que desde el autonomismo agregan que, a pesar de que es una realidad, esta se concentra en la Región Metropolitana, principalmente en comunas como Providencia, Ñuñoa y Vitacura. Desde RD añaden que la principal tarea de los otros sectores del Frente Amplio es ver “si la periferia puede crear una contrahegemonía a esta élite”, aunque destacan que es difícil si “la izquierda tiene un candidato como Alberto Mayol, que es hijo de Manfredo Mayol. Yo no sé qué problema tienen con Crispi y con Grau”.

Claramente para nadie que haya participado de las acaloradas movilizaciones estudiantiles de 2011, ni de las primeras reuniones que empezaron a hacer cuajar al denominado Frente Amplio, a fines de 2014, era una novedad que una serie de hijos de militantes y autoridades políticas de los periodos de la Concertación y la Nueva Mayoría ocuparían un rol relevante en la construcción del nuevo bloque.

Para el partido Poder hay “dos grandes almas en el Frente Amplio. Un grupo que es el más conocido, el más parecido desde el punto de vista discursivo, desde la gradualidad de las reformas, incluso desde el punto de vista del discurso a la Nueva Mayoría. Y otro grupo que ha estado siempre fuera de los círculos de poder y que estamos en proceso de construir en conjunto esta cosa. Eso ha estado siempre”.

De la Nueva Acción al Frenteamplismo

A pesar de que la conexión sanguínea entre la Nueva Mayoría y el Frente Amplio era conocida por el mundo progresista y de izquierda, y que para muchos de sus militantes el hecho de hacer conexión entre estas fuerzas puede verse como un intento de desacreditar al nuevo proyecto político, desde el mismo bloque emergente reconocen que son las vinculaciones de formación política las que “podrían preocupar a la interna, pero tampoco son novedad”.

Estos núcleos se concentrarían en Revolución Democrática. “Para nadie es nuevo el nexo de los militantes de RD con el Gobierno de la Nueva Mayoría, pero el vínculo se remonta a hace muchos años”, sostienen desde el Frente Amplio. Esto, en lo que denominan como “el primer intento de Juventudes Concertacionistas de superar su estancamiento”, a través del surgimiento de la Nueva Acción Universitaria (NAU) en la Pontificia Universidad Católica, la que tenía como objetivo “poner en segundo plano a los partidos”. La NAU, que dio origen a dirigentes como el diputado Jackson, nació como una alternativa de centro ante “la hegemonía de la derecha en la Católica”. Fue fundada, entre otros, por Miguel Crispi e  Ignacio Saffirio, hijo del ex diputado DC Eduardo Saffirio, y contó con distintos representantes estudiantiles, entre ellos, Joaquín Walker, quien fue presidente de la FEUC y es sobrino de los DC Ignacio y Patricio Walker.

Los primeros años de la NAU estuvieron marcados por la conducción del Partido Socialista y la DC, quienes mantenían una tensión constante con los grupos independientes, que intentaban desmarcarse de la hegemonía partidista. Esto, hasta el año 2010, cuando Giorgio Jackson ganó la federación, “marcando un punto de inflexión”, recuerda un dirigente estudiantil de la época. Es con ese triunfo que las aguas entre la NAU y la entonces Concertación habrían empezado a separarse políticamente, esto hasta las parlamentarias de 2013, cuando Jackson llega a la diputación de Santiago por medio de un pacto de omisión de la Nueva Mayoría, y una serie de dirigentes internos de un emergente RD comienzan a tomar roles al interior del aparato gubernamental, el que dejaron al formar el Frente Amplio, a fines de 2016.

Desde el frenteamplismo destacan que “eso ocurre en la Católica y en algunas partes de la Universidad de Chile, pero nada más. Claro, es algo que es real, pero es consecuencia de las características de reproducción de nuestro país. Porque el Frente Amplio es hijo o hija de las luchas sociales, y en ellas hay sectores de la élite también”.

“Los padres de…”

Pero, pese a que todos los ojos están puestos en las conexiones de padres de la “vieja política” e hijos “de la nueva política”, muchos desde el FA destacan un fenómeno que ha comenzado a ocurrir desde la emergencia del nuevo bloque: la migración de militantes de la Nueva Mayoría “descontentos” hacia el Frente Amplio. Explican que, aunque en su mayoría son militantes de base, “también ha habido conversaciones completas con sectores socialistas para ver su posible salida de la Nueva Mayoría”, lo que habría encendido las alertas del oficialismo.

Entre los principales casos se encuentran el de Félix Avilés, padre de Rodrigo Avilés, el joven que terminó grave al ser agredido por el chorro del carro lanzaguas de Carabineros el 21 de mayo de 2015. Avilés padre dejó su militancia en el Partido por la Democracia (PPD) y se enlistó como independiente en las filas del frenteamplismo, siendo cercano a la campaña de Alberto Mayol.

También está el caso de Paula Quintana, ex ministra de Bachelet, quien renunció al Partido Socialista para respaldar la campaña de Jorge Sharp del año 2016 en pos de la alcaldía de Valparaíso. Su hijo, Camilo Riffo (MA), destaca que “desde el Frente Amplio estamos convocando a personas que están defraudadas de la Nueva mayoría y ahí aparecen los 'padres de'. Muchos de nuestros padres se han ido sumando también, y eso es algo muy rico que se ha ido construyendo dentro del Frente Amplio”.

Riffo agrega que “los ataques de la Nueva Mayoría y en particular el de la Presidenta, que no es frecuente, tiene que ver con que, la esperanza que se perdió hoy, la están viendo depositada en el Frente Amplio”.

Finalmente, está Yerko Ljubetic, ex ministro del Trabajo de Ricardo Lagos y militante DC durante 33 años, quien renunció en el 2013 a la falange. A principios de 2017 oficializó su ingreso a Movimiento Autonomista y hasta fue sondeado como un posible candidato a la diputación por Santiago. A Ljubetic no le parece que las declaraciones de la Presidenta “tengan un aspecto peyorativo, sino una constatación sociológica. También hay hijos de la Concertación, de la UP, del desencanto, hay para todos los gustos en el Frente Amplio”, indica.

Explica que se retiró “hace varios años de la DC y la Concertación porque para mí el sentido de la política tiene que ver con la búsqueda de cambios”, lo que hoy se ve reflejado en el Frente Amplio y no en el oficialismo, que se dedicó a “administrar bien un mal sistema”. Afirma que en el nuevo bloque “hay un par un elementos que buscan el rescate de la política y repolitización del país y, en segundo lugar, es la convicción que para avanzar en proyectos de cambios reales hay que forjar una estrecha relación entre lo social y lo político, eso le da sentido y vigencia al Frente Amplio como alternativa”.

Lo viejo que no muere y lo nuevo que no nace

Desde un punto de vista analítico, la frase de la Presidenta Bachelet se puede ver como la expresión viva de lo que Gramsci denomina la pugna entre lo viejo que no acaba de morir y lo nuevo que no termina por nacer. Un problema que, expresa un académico cercano al frenteamplismo, se arrastra desde las lecturas de Lenin: “Si los hijos de los nobles debían o no sumarse a los bolcheviques, es un problema estratégico de la izquierda, sociológico, que se repite siempre (...). Llega un punto donde los hijos de las elites se separan de la obra de sus padres y abuelos y tratan de cambiarlas y se genera una tensión que finalmente se resuelve”, explica.

Para el analista e historiador Andrés Cabrera, y desde una perspectiva politológica, “la intensa descomposición que expresa la Nueva Mayoría en la actualidad, se corresponde con lo que Antonio Gramsci significaba como la 'momificación' de las estructuras partidarias: su tendencia a volverse anacrónicas a los ojos de la sociedad y a enquistarse en ciertas posiciones de poder dentro de la institucionalidad. Revertir el déficit de los nuevos cuadros concertacionistas representa uno de los desafíos más complejos de un tensionado bloque oficialista”, señala.

Según el historiador, los dichos de la Mandataria reflejan el hecho de que "la Nueva Mayoría se ha quedado sin recambio generacional. Aquello es evidente si se observan las correlaciones de fuerza dentro de los espacios universitarios. Las juventudes partidarias de la Nueva Mayoría han sido prácticamente barridas de la dirección del movimiento estudiantil, quizás con la sola excepción de las Juventudes Comunistas, las cuales también han retrocedido posiciones en la conducción de federaciones universitarias en comparación con el avance de las organizaciones estudiantiles vinculadas explícita o implícitamente con el Frente Amplio”.

Finalmente, Cabrera hace hincapié en que “la frase de Michelle Bachelet intenta aclimatar la abrupta separación que existe entre Nueva Mayoría y el Frente Amplio, presentando a este último casi como la continuación de la Nueva Mayoría, para lo cual se apoya en ciertos liderazgos del Frente Amplio que son hijos o nietos de personeros concertacionistas”, pero precisa que “pareciera ser que el Frente Amplio no nació para cargar el muerto de la Concertación”.

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