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Foto: AgenciaUNO
Ley de la jibia reabre choque entre industriales y pescadores artesanales tras dichos de ASIPES
El debate resurgió además en medio de gestiones legislativas para flexibilizar la prohibición del arrastre y tras advertencias del sector artesanal sobre el avance de flotas extranjeras que capturan el mismo recurso con poteras industriales en aguas cercanas a Chile.
La controversia por la captura de jibia volvió a instalarse en el debate pesquero luego de que la presidenta de la Asociación de Industriales Pesqueros del Biobío (ASIPES), Macarena Cepeda, afirmara que el sector industrial tiene prohibida la extracción del recurso por razones “más bien ideológicas” y no científicas.
En entrevista con T13 Radio, Cepeda sostuvo que “el sector industrial tiene prohibida su captura básicamente no por definiciones científicas sino que más bien ideológica”, aunque en el mismo diálogo reconoció que la industria mantiene una cuota asignada equivalente al 20% de la captura nacional autorizada.
La regulación vigente fue establecida mediante la Ley 21.134, promulgada en agosto de 2019, que determinó que la jibia solo puede capturarse mediante potera o línea de mano, prohibiendo el uso de arrastre de fondo y cerco para esta pesquería. La norma mantuvo la participación del sector industrial, reservándole el 20% de la cuota global anual.
Según datos del propio sector, durante 2025 quedaron sin capturar cerca de 100 mil toneladas de jibia autorizadas a nivel nacional. El fenómeno, sin embargo, no respondió a restricciones legales, sino a la falta de disponibilidad del recurso, lo que impidió tanto al sector artesanal como al industrial completar sus respectivas cuotas.
Las declaraciones de Cepeda generaron cuestionamientos desde organizaciones artesanales. El presidente del Consejo para la Defensa del Patrimonio Pesquero (CONDEPP), Hernán Cortés, sostuvo que la industria no ha realizado esfuerzos para adaptar sus operaciones al método de captura permitido por la ley.
“Han pasado cinco años desde la aprobación de la Ley de la Jibia y la industria no ha realizado esfuerzo alguno para pescar el 20% de la cuota que le corresponde por ley con línea de mano o potera”, afirmó Cortés, quien además cuestionó que las empresas no hayan transferido parte de su cuota al sector artesanal, tal como —según indicó— ocurrió con la totalidad de la cuota industrial de sardina.
El dirigente también rechazó que la disponibilidad del recurso dependa de la normativa vigente. “La jibia, a diferencia de otras especies, es migratoria. Su disponibilidad no tiene que ver con la aprobación de la ley que prohíbe su pesca con arrastre”, señaló.

Descarga de jibia en el puerto de Talcahuano.
En la misma línea, el vocero de la Coordinadora Nacional de Jibieros, Pascual Aguilera, sostuvo que la ley no impide la captura industrial, sino que regula el método de extracción. “No tenemos ningún problema en que la industria pesque su cuota, lo que exigimos es que lo haga con las artes de pesca que la ley permite”, afirmó.
Aguilera agregó que la potera “no es artesanal por naturaleza”, sino una tecnología utilizada por grandes flotas industriales a nivel internacional para la captura del mismo recurso.
Debate legislativo y evidencia internacional
La discusión ocurre además en medio de un debate legislativo abierto sobre el futuro de la pesquería. En abril de 2026, un grupo de senadores presentó una moción destinada a eximir a seis embarcaciones industriales de la prohibición de arrastre para la jibia, iniciativa que fue rechazada por organizaciones artesanales.
Desde CONDEPP calificaron esa propuesta como un intento de revertir medidas de conservación marina adoptadas en los últimos años, en paralelo a la tramitación de una nueva ley de fraccionamiento que elevó la cuota artesanal de jibia al 80%.
En el plano internacional, organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han documentado el uso de sistemas de potera automatizada en flotas industriales dedicadas a la captura de calamar gigante (Dosidicus gigas), la misma especie conocida en Chile como jibia.
Según antecedentes recopilados por el sector artesanal, países como Japón y Corea del Sur operan embarcaciones industriales equipadas con sistemas automatizados de jigging y focos de atracción lumínica, mientras que Argentina cuenta con 66 buques poteros industriales que concentran la mayor parte de la captura nacional de calamar.
En Perú, en tanto, la captura de pota —nombre local del mismo recurso— se realiza exclusivamente mediante potera, tanto por flotas artesanales como industriales.
El debate reapareció además luego de que organismos internacionales alertaran, a comienzos de 2026, sobre la presencia de más de 500 buques chinos operando con poteras industriales en aguas adyacentes a la Zona Económica Exclusiva de Chile.