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El hallazgo fósil que abre interrogantes sobre la remota isla Hoste Aquí Magallanes El Mostrador

El hallazgo fósil que abre interrogantes sobre la remota isla Hoste

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Franco Manzo Mansilla
Por : Franco Manzo Mansilla Periodista newsletter Aquí Magallanes de El Mostrador
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El hallazgo de fósiles de más de 120 millones de años en isla Hoste abrió nuevas preguntas sobre los ecosistemas marinos del pasado y evidenció cuánto queda por explorar en uno de los territorios más remotos de Chile.


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Tiene casi el doble de tamaño que Luxemburgo y la mitad de la isla Chiloé. Ubicada frente a la isla Navarino y al norte del Parque Nacional Cabo de Hornos, la isla Hoste es una fracturada extensión de tierra de más de 4.000 km2 que ocupa un espacio predominante en la composición geográfica del Cabo de Hornos.

Bajo un proyecto Fondecyt de Iniciación y en colaboración con el Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), la paleontóloga de la Universidad de Magallanes, Judith Pardo, impulsó la primera campaña de prospección paleontológica que se tiene registro en el lugar.

Junto a la geóloga Francisca Scappini, estudiante del magíster en Paleontología de la Universidad Austral, y el guía de montaña Carlos Rebolledo, Pardo emprendió una expedición a isla Hoste. Tras varios días de navegación y apenas iniciada la prospección en terreno, el equipo realizó su primer hallazgo: un amonite, un molusco cefalópodo extinto que permitió situar temporalmente los registros fósiles encontrados en la isla.

Tiene una edad de entre 120 a 130 millones de años, lo cual nos sitúa dentro de un período de tiempo en la zona, entre el Aptiano y Barremiano”, comentó Judith Pardo.

Posteriormente, el grupo se dirigió hasta un cerro que, aseguran, no tenía nombre inscrito en la Carta del Instituto Geográfico Militar. Ya en la cumbre, hallaron nuevas trazas y, posteriormente, un fragmento de roca en el que se encontraba una pequeña muestra de “regurgitalito”, o “vómito fosilizado”.

Los regurgitalitos son hallazgos muy poco frecuentes y permiten reconstruir las cadenas alimentarias del pasado. En isla Hoste sugieren la presencia de depredadores más pequeños que los conocidos en otros sectores de Magallanes, abriendo nuevas preguntas sobre la evolución de estos ecosistemas marinos”, comentó al respecto la paleontóloga fueguina.

Para Pardo, el principal descubrimiento podría no ser los fósiles encontrados, sino la constatación de que la isla Hoste sigue siendo un territorio prácticamente inexplorado. La complejidad de acceso, la abundante vegetación, los extensos acantilados y la escasez de afloramientos rocosos visibles han limitado históricamente la investigación paleontológica en la zona, dejando abiertas múltiples interrogantes sobre la historia geológica y biológica de uno de los territorios más remotos del país.

A diferencia de países más desarrollados en investigación paleontológica del hemisferio norte, la paleontología en Magallanes es extrema, debido a la dificultad logística que conlleva el acceso a zonas de investigación. Sumado a eso, son muy pocos quienes ejercen este tipo de investigación en la región, por lo cual resulta aún más compleja la ejecución de iniciativas más ambiciosas.

“Para llegar a lugares como isla Hoste hay que navegar durante días, atravesar bosques densos y acceder a sectores donde cualquier accidente puede transformarse en una emergencia mayor. Aun así, somos muy pocos investigando estas zonas y todavía queda muchísimo por descubrir, por lo que cada hallazgo realizado desde este rincón del planeta tiene un valor científico importante a nivel internacional“.

Pardo explica que el registro fósil permite entender cómo reaccionaron los ecosistemas marinos ante cambios ambientales ocurridos hace millones de años. Ese conocimiento, sostiene, también ayuda a interpretar los efectos que fenómenos como el cambio climático podrían tener sobre los océanos en la actualidad.

Por otro lado, los hallazgos contribuyen a ampliar el conocimiento sobre un capítulo prácticamente desconocido de la historia natural de Cabo de Hornos. Para los investigadores, este tipo de descubrimientos no solo ayudan a reconstruir ecosistemas extintos, sino también a fortalecer la valoración y conservación del patrimonio paleontológico de uno de los territorios más remotos del país.

Se han hecho muchos estudios sobre las especies que habitan actualmente la zona, pero sabemos muy poco sobre la vida que existió allí hace millones de años. Conocer ese pasado también es parte de nuestra identidad. Nos ayuda a entender de dónde venimos, valorar nuestro patrimonio y construir nuevos relatos sobre la historia natural de Cabo de Hornos“, concluyó la investigadora del CHIC.

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