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El Mostrador
Falta de proyectos energéticos amenaza a buses eléctricos en Chillán y Chillán Viejo
Un estudio de la UCSC advirtió que la transición hacia buses eléctricos en Chillán requerirá fortalecer la red eléctrica regional. El investigador Eduardo Espinosa sostuvo que el recambio total de la flota permitiría reducir en un 65% las emisiones asociadas al transporte público.
Sabido es el déficit de generación eléctrica existente en Ñuble, lo que ha mantenido paralizadas inversiones que esperan certezas en términos de suministros para materializar sus proyectos.
La esperanzas están puestas en proyectos como la ampliación de la Línea Charrúa-Chillán, nueva línea de transmisión de 66 kV, impulsada por CGE, con una inversión de US$45 millones, que permitirá mejorar la confiabilidad y seguridad del sistema local y cuyas obras estarían terminadas el próximo año.
También destaca el primer parque eólico de la región que se ubica en la comuna de Pemuco, proyecto de la empresa Engie Chile, que contempla una inversión de US$228 millones y 22 aerogeneradores para aportar 165 MW al sistema eléctrico. El proyecto va bien encaminado y esta semana se anunció la operatividad de los primeros tres aerogeneradores.
Mientras se espera que comiencen a operar los nuevos proyectos eléctricos, el déficit energético sumó un nuevo desafío: el de la elecromovilidad del transporte público.
Aun cuando Ñuble encabeza el proceso de pago electrónico en microbuses de la locomoción colectiva, en electromovilidad se avanza lento. Según el gremio de dueños de taxibuses de Chillán, la subvención entregada por el Gobierno para modernizar las flotas y pasar a buses eléctricos es muy baja por lo que piden más financiamiento tanto al Ministerio de Transportes como al Gobierno Regional. Lo anterior, además, porque serán ellos quienes deberán invertir en terminales con los cargadores para los microbuses.
Todos estos planes, además, chocan con la escasa generación eléctrica existente. Así lo dio a conocer una investigación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), que proyectó cuánta energía e infraestructura de carga requerirá Chillán para reemplazar por completo su flota de transporte público por buses eléctricos hacia 2050.
El estudio reveló que Ñuble requerirá un importante fortalecimiento de su red eléctrica para sostener la transición del transporte público de pasajeros hacia la electromovilidad. “Este recambio va a depender en gran medida del apoyo que hagan tanto el gobierno central como el regional”, afirmó el director alterno del Centro de Energía UCSC.
El académico puso el acento en que ciudades intermedias como Chillán enfrentan desafíos distintos a la de grandes capitales como Santiago. Uno de estos es el retraso histórico en las obras de transmisión y distribución eléctrica.
“Ñuble todavía tiene ciertos retrasos que se están trabajando para superarlos. Ya en eso, tanto la participación del sector público como la del privado en conjunto han hecho esto, pero todas estas medidas, una vez aprobadas, no tienen una ejecución instantánea”, indicó.
En esa línea, sostuvo que también existen tensiones respecto del destino prioritario de la energía disponible. “Hay un tema, finalmente, energético y también de prioridades: qué se prefiere, o sea, entre poner energía, en este caso, en un hospital, y un transporte público”, explicó.
Más allá de la infraestructura, el estudio también proyecta efectos directos en la calidad de vida urbana. Según Espinosa, el transporte eléctrico podría transformar la experiencia cotidiana, tanto de pasajeros como de peatones.
“El bus eléctrico genera una sensación de mayor confort para el pasajero: no hay vibraciones ni ruido, y ese ruido también se reduce para los peatones cercanos a la ruta por donde transita un bus eléctrico”, señaló. “Por lo tanto, la reducción del ruido en la ciudad generará una ciudad mucho más amigable con sus ciudadanos”, añadió el Dr. Eduardo Espinosa.
El investigador destacó, además, el impacto ambiental que podría generar un recambio total de la flota. “En otro estudio vimos que, si hoy en día hiciéramos un recambio total de la flota, bajaríamos en un 65% las emisiones de gases de efecto invernadero en la ciudad de Chillán, debido al transporte público de pasajeros”, afirmó.
En un contexto en el que la calidad del aire durante el invierno representa un problema crítico para la ciudad, acelerar la electromovilidad es un tema de salud pública.
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