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Chile y países andinos sellan hoja de ruta sanitaria común con foco en salud mental, vacunas e IA PAÍS Archivo

Chile y países andinos sellan hoja de ruta sanitaria común con foco en salud mental, vacunas e IA

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Los ministros de Salud de Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela aprobaron la Declaración de Lima 2026, un acuerdo que fija una hoja de ruta común en atención primaria, salud mental, vacunación, acceso a medicamentos, inteligencia artificial y cambio climático.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
En Lima, los seis países miembros del Organismo Andino de Salud (ORAS-CONHU) adoptaron por unanimidad la Declaración de Lima 2026, considerada el primer marco estratégico sanitario regional posterior a la pandemia. El documento establece compromisos en integración sanitaria, fortalecimiento de los sistemas de salud, preparación ante emergencias, acceso a medicamentos, transformación digital y respuesta al cambio climático.
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Los ministros de Salud de Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela aprobaron por unanimidad la Declaración de Lima 2026, un acuerdo que inaugura una nueva etapa de integración sanitaria regional y que establece una agenda común para más de 173 millones de personas.

El documento fue adoptado durante la XL Reunión Extraordinaria de Ministras y Ministros de Salud del Área Andina (REMSAA) y es presentado como el primer marco estratégico sanitario construido de manera conjunta por los seis países tras la pandemia.

La declaración reconoce que la región enfrenta desafíos estructurales y emergentes que ponen presión sobre los sistemas de salud, entre ellos las desigualdades persistentes, enfermedades transmisibles y no transmisibles, problemas de salud mental, cáncer, malnutrición, embarazo adolescente, envejecimiento poblacional, migración, restricciones fiscales y los efectos crecientes del cambio climático.

Frente a ese escenario, los países acordaron avanzar hacia una “cooperación sanitaria regional reforzada, orientada a resultados, basada en evidencia científica, solidaridad, equidad, innovación, servicio público y acción coordinada frente a desafíos comunes”.

Uno de los principales ejes del acuerdo apunta al fortalecimiento de la Atención Primaria de Salud. Los ministros se comprometieron a impulsar sistemas sanitarios “universales, de calidad, equitativos, integrados, resilientes y centrados en las personas y familias”, fortaleciendo además las redes integradas de servicios de salud y las estrategias territoriales e interculturales.

La salud materna, infantil y adolescente ocupa un lugar central en la hoja de ruta. Los países acordaron desarrollar iniciativas para reforzar la continuidad de los cuidados desde el embarazo hasta la adolescencia, con el propósito de reducir la mortalidad materna e infantil, enfrentar la desnutrición crónica infantil y disminuir el embarazo adolescente. Asimismo, destacaron que la inversión en inmunización, nutrición y acceso oportuno a servicios de salud constituye un elemento esencial para el desarrollo humano y la cohesión social.

Otro de los compromisos relevantes se relaciona con la salud mental. La declaración establece que los países “propiciarán el abordaje integral de la salud mental en los sistemas de salud”, promoviendo además la cooperación regional en prevención del suicidio, apoyo psicosocial, bienestar emocional y fortalecimiento de vínculos comunitarios. El acuerdo también considera acciones para la detección temprana y tratamiento oportuno del cáncer y otras enfermedades crónicas no transmisibles.

En materia de preparación ante emergencias, los ministros acordaron fortalecer la vigilancia epidemiológica y genómica, las capacidades de laboratorio, los sistemas de alerta temprana y el intercambio oportuno de información para mejorar la respuesta frente a enfermedades emergentes, reemergentes y otras amenazas para la salud pública.

La Declaración de Lima incorpora además un capítulo específico sobre acceso a medicamentos, vacunas y tecnologías sanitarias. En él se plantea fortalecer la cooperación regional para mejorar el acceso oportuno, asequible y equitativo a estos productos, mediante intercambio de información, cooperación técnica, evaluación de tecnologías sanitarias y fortalecimiento de capacidades regulatorias.

Otro de los puntos destacados es la transformación digital de los sistemas de salud. Los países acordaron avanzar en interoperabilidad, telesalud y gobernanza de datos, además de desarrollar enfoques para el uso “responsable, seguro y ético de la inteligencia artificial en salud”, resguardando la protección de datos personales, la ciberseguridad y la supervisión humana.

Respecto de la crisis climática, el documento señala que ésta constituye una “amenaza creciente para la salud, el bienestar y el desarrollo sostenible” de los países andinos. Por ello, los gobiernos impulsarán acciones conjuntas para fortalecer la resiliencia climática de los sistemas de salud, la gestión del riesgo de desastres y la adaptación a eventos extremos, bajo el enfoque de “Una Salud”, que integra la salud humana, animal y ambiental.

La declaración concluye reafirmando que “las fronteras no deben limitar la cooperación sanitaria ni la acción conjunta para proteger la salud y la vida de las personas” y expresa la voluntad política de avanzar hacia una “Región Andina más integrada, preparada, resiliente y equitativa, colocando la salud y el bienestar de las personas en el centro de las políticas públicas, la cooperación regional y el desarrollo sostenible y sustentable”.

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