Juego Limpio
El Mostrador
Futuro verde en marcha: laboratorio del Jardín Botánico, enzima que degrada plástico y ADN ambiental
La reconstrucción del Jardín Botánico de Viña incorpora bosque nativo, recuperación de suelos y preparación comunitaria ante incendios. Además, científicos identificaron una enzima de Atacama capaz de degradar PET y un proyecto utiliza ADN ambiental para monitorear biodiversidad en Los Lagos.
Futuro en marcha se tiñe de color. En esta sección, que de ahora en adelante se llamará Futuro verde en marcha, cada semana reunimos iniciativas, hallazgos y decisiones que están impulsando cambios reales en acción climática, restauración ecológica y conservación de la biodiversidad, mostrando que la transición ya no es solo una idea, sino sobre todo un proceso que avanza y se instala en el presente.
Jardín Botánico de Viña se transforma en laboratorio de adaptación frente a incendios extremos
El megaincendio de 2024 no solo obligó al Jardín Botánico de Viña del Mar a reconstruirse: también aceleró una transformación más profunda. El recinto está siendo convertido en una especie de laboratorio de adaptación frente a incendios extremos, donde la restauración ya no consiste simplemente en volver a plantar lo que había antes. El nuevo diseño reemplaza antiguas franjas de pinos y eucaliptos por bosque esclerófilo y otras especies nativas seleccionadas según su exposición al sol, disponibilidad de agua y capacidad de responder a condiciones climáticas más adversas, reorganizando el paisaje frente a un escenario de sequía e incendios extremos.
La estrategia también baja al nivel del suelo y sale de los límites del propio parque. Científicos de la Universidad de Valparaíso están utilizando cianobacterias como bioestimulantes y biofertilizantes para recuperar suelos degradados por el fuego y mejorar la supervivencia de especies del bosque esclerófilo. Al mismo tiempo, la estrategia de prevención se extiende hacia las comunidades vecinas: la Memoria 2024 del Jardín Botánico registra la instalación de estanques con bombas y canales directos de coordinación con los habitantes del entorno, mientras el plan actual incorpora motobombas y barreras vegetales para retardar un eventual avance del fuego. Así, en un mismo territorio convergen tres dimensiones que habitualmente se trabajan por separado —paisaje, microbiología del suelo y preparación comunitaria— y convierten al Jardín Botánico en una experiencia concreta sobre cómo podría adaptarse la interfaz urbano-forestal chilena a incendios cada vez más intensos.
U. de Chile identifica enzima del desierto de Atacama capaz de degradar plástico
Investigadores del Centro de Biotecnología y Bioingeniería (CeBiB) de la Universidad de Chile identificaron y caracterizaron PETS26b, una enzima bacteriana proveniente de microorganismos del desierto de Atacama capaz de degradar tereftalato de polietileno (PET), uno de los plásticos más utilizados en botellas, envases y fibras textiles. El estudio, liderado por Sebastián Rodríguez y publicado en Protein Science, analizó 27 enzimas candidatas y seleccionó PETS26b por su mayor actividad sobre PET y ésteres sintéticos, lo que abre posibilidades para aplicaciones en biotecnología ambiental y economía circular.
Uno de los principales hallazgos es que la enzima probablemente no evolucionó para degradar plástico. El análisis genómico sugiere que su función original estaría relacionada con el metabolismo de carbohidratos y la degradación de biomasa vegetal, pero su “promiscuidad enzimática” le permite actuar también sobre polímeros sintéticos. El trabajo, que incluyó síntesis de proteínas en Austria y caracterización avanzada en Dinamarca, refuerza el potencial de los microorganismos de ambientes extremos como fuente de nuevas herramientas biotecnológicas y muestra cómo la biodiversidad chilena puede generar soluciones frente a problemas ambientales globales.
ADN ambiental para medir biodiversidad y avanzar hacia un turismo más sostenible en Los Lagos
Un proyecto apoyado por Corfo a través del instrumento Bienes Públicos y Sernatur está utilizando ADN ambiental para medir la biodiversidad del Parque Katalapi y del Parque Nacional Alerce Andino. El proyecto tiene como objetivo establecer una línea base que permita monitorear la conservación de estos ecosistemas y desarrollar modelos de compensación sostenibles y trazables. La iniciativa, ejecutada por Greenticket, también mide la huella hídrica y de carbono de servicios turísticos de la cuenca del lago Llanquihue, buscando crear un modelo de gestión de destinos turísticos sostenibles que pueda replicarse en otros territorios y vincular conservación, actividad económica y adaptación al cambio climático.
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