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Universidades de La Araucanía convocan a segundo seminario para fortalecer el diálogo regional
El encuentro reunirá a las siete universidades con presencia en La Araucanía y buscará profundizar el trabajo iniciado en 2025 para promover herramientas de diálogo, convivencia y transformación de conflictos en la región.
Mientras La Araucanía supera los cuatro años bajo estado de excepción constitucional, las siete universidades con presencia en la región volverán a poner sobre la mesa una discusión que corre por un carril distinto al de la seguridad, pero toca el mismo territorio: cómo construir una cultura de diálogo y abordar conflictos que se arrastran por años.
Ese será el eje del II Seminario de la Cátedra Regional para el Diálogo, que se realizará el próximo viernes 28 de agosto, desde las 09:30 horas, en Temuco, bajo la pregunta “¿Cómo construir una cultura de diálogo en la Región de La Araucanía?”. La convocatoria es abierta, previa inscripción en este formulario, y reúne a la Universidad Autónoma de Chile, Universidad Católica de Temuco, Universidad de La Frontera, Universidad Santo Tomás, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Arturo Prat y Universidad Mayor.
El encuentro ocurre en un momento particularmente marcado por el debate sobre el futuro de la seguridad en la zona. El estado de excepción rige en La Araucanía y las provincias de Arauco y Biobío desde mayo de 2022, y esta semana la Cámara volvió a aprobar una extensión por otros 30 días. Según las cifras presentadas por la Subsecretaría de Seguridad Pública, entre enero y el 26 de julio de este año los eventos de violencia rural disminuyeron un 19% respecto de 2025 y un 84% frente a 2021. Al mismo tiempo, los hechos con presencia de armas de fuego aumentaron 9% en comparación con el año pasado.
Ese escenario constituye el telón de fondo de una iniciativa que busca trabajar otra dimensión del conflicto: la construcción de confianza, la escucha y la capacidad de convivir con diferencias. La Cátedra Regional para el Diálogo fue creada en septiembre de 2025 por las siete casas de estudio y se convirtió en la primera experiencia de este tipo en Chile. Su diseño contempla formación de pregrado y posgrado, educación continua, preparación de facilitadores, proyectos comunitarios e investigación sobre diálogo y transformación de conflictos.
Detrás de su creación hubo cuatro años de trabajo con el Centro Nansen para la Paz y el Diálogo, organización noruega que desarrolló en La Araucanía más de 80 talleres con cerca de 1.400 participantes, entre representantes de la sociedad civil, comunidades mapuche, universidades, sindicatos y sector privado. El trabajo buscó no solo enseñar herramientas de diálogo, sino también generar espacios de conversación entre personas provenientes de realidades sociales, culturales y políticas distintas.
Uno de los protagonistas de ese proceso fue Alfredo Zamudio, especialista en transformación de conflictos y exdirector de la misión en Chile del Centro Nansen. La organización llegó al país en octubre de 2019 y posteriormente concentró parte importante de su trabajo en La Araucanía, luego de una invitación realizada en 2021 por las siete universidades de la región y el entonces obispo Héctor Vargas. La misión terminó en diciembre de 2025, pero Zamudio continuó vinculado al proyecto: actualmente es profesor visitante de la UC en su Campus Villarrica e integra el Consejo de la Cátedra Regional para el Diálogo.
La apuesta de Zamudio ha sido que el diálogo no implica eliminar las diferencias ni alcanzar unanimidad, sino construir relaciones que permitan procesarlas. En conversación con El Mostrador, ha advertido que los acuerdos que no incorporan suficientes voces quedan expuestos a una mayor fragilidad y ha defendido que los procesos más lentos pueden ganar legitimidad precisamente porque permiten incluir a más actores. “Lo lento te permite incluir voces, e incluir voces te permite ir más lejos”, sostuvo en mayo en Al Pan Pan con Mirna Schindler.
Esa preocupación también apareció al cierre de la misión Nansen en Chile. Zamudio señaló entonces que el problema no era que el país desconociera cómo dialogar, sino la resistencia al cambio y la falta de tiempo para escuchar: en la experiencia nacional del Centro, el 74% de quienes participaron en talleres identificó la resistencia al cambio como una de las principales dificultades para aplicar posteriormente las herramientas aprendidas.
Con ese recorrido detrás, el segundo seminario buscará avanzar desde la instalación de la Cátedra hacia su consolidación. En una región donde el Estado mantiene un despliegue militar extraordinario para enfrentar la violencia, las universidades intentarán profundizar una vía complementaria y de más largo plazo: formar capacidades para gestionar diferencias, reconstruir confianza y sostener conversaciones incluso cuando no existe acuerdo.