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Raphael Bergoeing y realidad económica: “Pensamos que iría de menos a más y ha ido de más a menos”

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El economista Raphael Bergoeing afirma que el deterioro económico golpeó las expectativas del Gobierno porque las condiciones parecían dadas para una recuperación. “Nadie lo esperaba”, señala, y advierte que no todo se explica por factores externos: consumo e inversión también se han debilitado.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Raphael Bergoeing sostiene que la economía ha seguido la trayectoria contraria a la esperada: “Ha ido, en los datos, de más a menos”. El economista apunta al petróleo como factor externo, pero también al retroceso del consumo y la inversión. La entrevista fue realizada antes de que el Banco Central recortara a 0,25%-0,75% su proyección de crecimiento para 2026.
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La economía chilena debía ir “de menos a más”, pero los datos terminaron mostrando exactamente la trayectoria contraria. Ese es el diagnóstico del economista Raphael Bergoeing, quien sostiene que el deterioro de la actividad ha significado un golpe particularmente fuerte porque las condiciones iniciales y las expectativas apuntaban a una recuperación durante 2026.

“Todo hacía suponer que, a esta altura del partido, lo que íbamos a ver quizás no era una economía súper sana, pero una economía que iba de menos a más, y ha ido, en los datos, del mes a mes, de más a menos. Eso es un hecho de la causa”, afirmó el académico de la Universidad Adolfo Ibáñez en entrevista con Al Pan Pan de El Mostrador con Mirna Schindler.

La conversación se realizó antes de conocerse el IPoM de septiembre, que terminó reforzando el escenario descrito por Bergoeing: el Banco Central recortó desde 1%-1,75% a 0,25%-0,75% su rango de crecimiento para este año y constató una desaceleración de la demanda interna, junto con un deterioro del empleo y de los indicadores de confianza.

Consultado por las razones detrás de la combinación de bajo crecimiento, inflación y desempleo, el expresidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad distinguió entre factores externos y elementos que se están produciendo dentro de la propia economía.

Entre los primeros identificó inmediatamente el encarecimiento del petróleo. “Una razón externa obvia es el precio del petróleo”, señaló, agregando que el problema radica en que “el precio del petróleo tiene una desgracia, ¿no es cierto?, y es que es una parte muy importante de los costos de producción”.

Pero para Bergoeing la explicación no termina en el escenario internacional. “Hay otras cosas que no son exógenas, que son más endógenas, y ahí viene el debate”, sostuvo.

El economista puso en ese punto el foco en el comportamiento del consumo y la inversión. Advirtió que resulta difícil determinar cuánto corresponde atribuir a cada factor, pero recordó que los propios datos del Banco Central ya mostraban que ambas variables habían retrocedido durante el segundo trimestre.

Esos antecedentes, planteó, apuntaban a una economía que podía terminar 2026 creciendo incluso menos de 1%, escenario que posteriormente se vio reflejado en el nuevo rango presentado por el instituto emisor.

Lo inesperado, a juicio de Bergoeing, es que existían varios elementos que permitían anticipar una trayectoria distinta. Entre ellos mencionó una base de comparación poco exigente respecto de los años anteriores, el cambio de signo político y las expectativas que aquello podía generar en el sector empresarial, además de un ministro con un discurso marcadamente favorable al crecimiento.

La expectativa, por lo tanto, no era necesariamente un salto inmediato hacia una economía robusta, sino una mejoría progresiva que hasta ahora no se ha producido.

Bergoeing vinculó ese escenario con una de las apuestas que, a su juicio, hizo la administración de José Antonio Kast al comenzar su mandato.

“La apuesta de este Gobierno era: mira, si venimos de algo muy malo, que yo creo que por muchas variables era cierto, en términos de resultado macro, entonces, de alguna manera, solo puede venir algo mejor”, explicó.

Precisamente por eso considera que los resultados conocidos durante los últimos meses han tenido un impacto mayor. “Yo creo que ha sido este un golpe que ha pegado fuerte, porque nadie lo esperaba”, afirmó.

El economista insistió en que las cifras heredadas ofrecían un punto de partida que, en principio, facilitaba mostrar una recuperación. “La base de comparación importa mucho en economía y la base de comparación no era exigente”, señaló.

Bergoeing no descartó que la actividad pueda mejorar durante la segunda mitad del año. Sin embargo, introdujo una advertencia frente a las sucesivas expectativas de recuperación que se han ido desplazando a medida que avanzan los meses.

“Todo dice que en el segundo semestre, por la misma razón, esto debería empezar a recuperarse, pero también todo decía en marzo que en junio ya se iba a estar recuperando”, concluyó.

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