Hugo Herrera: Kast “está convencido de que hay que cambiar el rumbo” pero no sabe en qué dirección
El filósofo cuestionó el diseño político del Gobierno y advirtió que pasar de la excepcionalidad en seguridad a la del empleo termina por banalizar el concepto. También criticó el funcionamiento del segundo piso de La Moneda y pidió incorporar cuadros capacitados y un vocero con agenda propia.
El filósofo y analista político Hugo Herrera puso en duda que el Presidente José Antonio Kast tenga claridad sobre la dirección que debe tomar su administración, pese a considerar que el Mandatario está convencido de la necesidad de introducir cambios. En entrevista con Al Pan Pan de El Mostrador con Mirna Schindler, el académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales cuestionó la sucesión de medidas presentadas bajo una lógica de excepcionalidad y apuntó directamente al diseño político del Ejecutivo.
“El Presidente yo creo que está convencido de que hay que cambiar un poco el rumbo. De lo que yo no estoy seguro es de que sepa en todos sus alcances la dirección en que debe girar”, sostuvo Herrera, al abordar el escenario que enfrenta La Moneda después de sus primeros seis meses de gestión.
Su análisis se produce en medio de una nueva salida de autoridades del Ejecutivo. El Gobierno sumó su baja número 47 luego de que se solicitara la renuncia al seremi de Salud de La Araucanía, José Bravo, debido a declaraciones consideradas inapropiadas sobre el incendio en un hogar de ancianos en Pitrufquén.
El recuento de las salidas incluye tres ministras, seis subsecretarios, 37 seremis y un delegado provincial, lo que equivale a un promedio cercano a ocho autoridades por mes durante el primer semestre de la administración.
A ello se suman los resultados de la encuesta Cadem incluidos entre los antecedentes de la entrevista: un 62% de los consultados consideró que el Gobierno ha sido “peor de lo que esperaba” en sus primeros seis meses, mientras que el Presidente obtuvo una nota promedio de 3,4.
En ese contexto, Herrera cuestionó la forma en que el Ejecutivo ha recurrido a la idea de excepcionalidad para abordar distintos problemas del país. “A mí este cambio de excepción, digamos, pasamos de la excepción de la seguridad, ahora la excepción del empleo, y donde todo es excepcional, nada es excepcional al final, se banaliza el término”, afirmó.
Para el filósofo, la discusión no debería limitarse a determinar qué medidas adoptará el Gobierno frente a cada problema, sino a establecer si existe una comprensión compartida del escenario que enfrenta Chile y de la orientación que se pretende dar a la administración.
“Yo creo que la pregunta que hay que hacerse es si el Presidente, y luego de él, el segundo piso en La Moneda, tienen claro el escenario de fondo al que se enfrenta el país, y cuáles son los caminos, porque a esta altura no son medidas, cuáles son los caminos por los cuales el Gobierno va a intentar hacer transitar al país en los años que vienen”, señaló.
Herrera vinculó esa definición con la posibilidad de que los cambios impulsados desde La Moneda produzcan los resultados que busca el Ejecutivo. “Yo creo que esa es la pregunta que hay que hacerse, y de esa depende el éxito o el fracaso de este cambio de actitud”, agregó.
El académico también dirigió sus críticas a la estructura política del Gobierno, particularmente al equipo que asesora al Presidente y a la coordinación entre sus autoridades. “El Gobierno tiene que darse cuenta de que su diseño político, su segundo piso, son un desastre, digamos, o sea, no están funcionando y ya van seis meses y no ha funcionado”, sostuvo.
Sus declaraciones se producen, además, después de que la excandidata presidencial de Chile Vamos Evelyn Matthei planteara reparos sobre las relaciones al interior del gabinete. Matthei dijo tener la impresión de que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se comunica directamente con el Presidente y con el jefe de asesores, Alejandro Irarrázaval, mientras que al biministro Claudio Alvarado “no lo inflan”.
Ante los problemas de funcionamiento que identifica, Herrera propuso revisar tanto los perfiles que se incorporan al Ejecutivo como la organización de sus equipos políticos. “En ese sentido, creo que haría dos cosas. Por una parte, buscar cuadros de personas capacitadas más en las universidades que en esta corruptela oscura, digamos, de los think tanks”, planteó.
El segundo aspecto, explicó, consiste en construir un diseño político que permita una relación efectiva entre los integrantes del gabinete. “Segundo, tener un diseño político, y eso significa que las relaciones entre los ministros funcionen”, afirmó.
Dentro de esa estructura, Herrera asignó especial importancia a la vocería gubernamental. A su juicio, La Moneda requiere una figura que no se limite a respaldar las decisiones del Ejecutivo, sino que también tenga capacidad para desarrollar una agenda política.
“Se necesita un vocero”, sostuvo, antes de precisar: “Tú necesitas un vocero que respalde, un vocero además con agenda política propia”.
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