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Ni oficialismo ni oposición: el codiciado péndulo del PDG PAÍS

Ni oficialismo ni oposición: el codiciado péndulo del PDG

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El PDG consolida su papel de bancada bisagra en el Congreso: negocia voto a voto con el Gobierno, fija condiciones para el Presupuesto 2027 y abre conversaciones con el Frente Amplio, elevando el costo político de cada acuerdo legislativo.


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“En este Gobierno hace falta que pongan un poquito de corazón”, dijo esta semana el jefe de bancada del PDG, Juan Marcelo Valenzuela, a propósito del financiamiento al proyecto de Sala Cuna Universal. El partido de Parisi rechaza que se use el Seguro de Cesantía para costear la iniciativa y ya evalúa otras alternativas. Es decir, su apoyo no está garantizado.

No es una señal aislada. Hace poco, las gestiones de Pamela Jiles fueron clave para que la Cámara rechazara el proyecto que buscaba ampliar el plazo de detención de migrantes irregulares, un revés grave para la agenda de seguridad del Ejecutivo.

La propia diputada lo explicó días antes sin rodeos: el Gobierno necesita “imperiosamente” al PDG, y añadió que su apoyo es “imprescindible para la gobernanza”.

Diagnóstico que resume la estrategia de la bancada. Ni oficialismo ni oposición, y desde esa lógica negocian cada voto.  De hecho, esta semana la Cámara aprobó ampliamente el proyecto que establece un mecanismo de compensación del pago del IVA de medicamentos y pañales, iniciativa que fue propuesta por el PDG a cambio de entregar sus votos a la megarreforma de Quiroz. 

Presupuesto 2027: la próxima prueba. El siguiente test será la discusión presupuestaria, y Parisi ya fijó sus condiciones con tres preguntas: “No se hace mención alguna a los US$ 6.000 millones de ahorro, ¿o era una metáfora?; dos, ¿en cuánto se va a endeudar Chile el próximo año? (…); y tercero, no se bajaron los sueldos millonarios que se pagan en el Estado”.

  • Sus parlamentarios anticipan que revisarán la letra chica. También advierten que el ajuste no puede recaer sobre la inversión regional y exigen reducir los sueldos de los funcionarios públicos. Así, el PDG le exige al Gobierno la austeridad que este mismo prometió.

El coqueteo con el FA. El Gobierno no es el único que sigue de cerca los movimientos del PDG. En el Frente Amplio ven en la bancada una posible aliada para frenar la agenda legislativa del Ejecutivo en el Congreso. Ese acercamiento ya tiene una primera expresión en la Comisión de Trabajo, donde las diputadas Gael Yeomans (FA) y Tamara Ramírez (PDG) coordinan cambios al proyecto de Sala Cuna. Si la alianza prospera, el Gobierno no solo tendrá que pagar más por los votos del PDG, sino que además competirá con la oposición por ellos.

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