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Obras pendientes mantienen riesgo de desborde del río Las Minas en Punta Arenas Aquí Magallanes El Mostrador

Obras pendientes mantienen riesgo de desborde del río Las Minas en Punta Arenas

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Franco Manzo Mansilla
Por : Franco Manzo Mansilla Periodista de El Mostrador
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Una crecida del río Las Minas estuvo cerca de provocar un desborde en Punta Arenas pese a que las lluvias fueron menores que en episodios anteriores. El deshielo elevó el caudal y la única barrera sedimentológica construida evitó que troncos y sedimentos avanzaran hacia la ciudad.


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Entre el viernes y el sábado pasado, el río Las Minas, que cruza Punta Arenas y desemboca en el Estrecho de Magallanes, subió casi un metro producto de las precipitaciones. La alerta roja ya fue levantada y no hubo desborde, pero el margen fue mínimo, según reportaron las autoridades que estuvieron en terreno.

  • Lo llamativo es cuánto llovió: 26,6 milímetros en el Instituto de la Patagonia, 39,6 en la estación aeropolicial, cercana al río, y 51 en el colegio Padre Hurtado. Es poco fcomparado con marzo de 2012, cuando cuatro días de lluvia intensa acumularon 94,2 milímetros y el río comenzó a desbordarse con 75,5 milímetros acumulados. También es menos que el 6 de mayo de 2025, cuando cayeron 95,5 milímetros en 24 horas en la misma estación aeropolicial y el río no alcanzó ni la mitad del nivel registrado esta vez.

¿Qué cambió? El deshielo. El climatólogo de la UMAG, Nicolás Butorovic, explica que durante el jueves y el viernes las temperaturas se mantuvieron cerca de los cinco grados y que, en la cuenca alta, las precipitaciones duplicaron las registradas en la ciudad, con entre 80 y 90 milímetros.

Es una combinación similar a la de mayo de 1990. En aquella oportunidad cayeron 56,2 milímetros, pero la temperatura subió cerca de ocho grados durante la noche después de una nevada y el río terminó desbordándose.

  • “Acá lo peligroso es que haya un deshielo y, obviamente, la lluvia lo gatilla”, dice Butorovic. A diferencia de una lluvia prolongada, que entrega más tiempo para prepararse, esta combinación puede generar una respuesta mucho más rápida de la cuenca. “Es un evento más rápido, y si hubiera seguido lloviendo, el río se habría desbordado”, advierte.

El ingeniero civil Juan Francisco Miranda, quien junto a su colega Fernando Harambour diseñó las obras de control tras la inundación de 2012, recuerda que aquel año el caudal alcanzó unos 70 metros cúbicos por segundo. Esta vez rondó los 60: un evento comparable, pero con una fracción de la lluvia registrada entonces y, además, en una época poco habitual para una crecida de esta magnitud.

Miranda y Harambour diagnosticaron que en 2012 los puentes, de poca capacidad, se obstruyeron con sedimento y troncos provenientes de la cuenca alta. El esquema diseñado posteriormente contempló el reemplazo de cinco puentes. Cuatro ya fueron cambiados –Chiloé, Bories, Magallanes y Lautaro Navarro– y falta el O’Higgins, actualmente el de menor capacidad.

El proyecto también considera tres barreras sedimentológicas en serie, destinadas a retener material grueso y troncos antes de que lleguen al centro de la ciudad. El sistema se completa con defensas fluviales y obras para hacer más permeable la costanera, de modo que el agua de crecidas superiores a la de diseño –calculada para un período de retorno de 100 años– pueda evacuar hacia el mar y no quede aposada, como ocurrió en 2012 en los sectores de barrio Croata y Playa Norte.

Esa lógica ayuda a explicar por qué Punta Arenas no se inundó la semana pasada.

La barrera de control sedimentario 1, terminada en septiembre de 2021, retuvo un volumen de material que, según Miranda, de otro modo habría avanzado hacia el centro. Sin esa infraestructura, sostiene, troncos, piedras y sedimentos podrían haber obstruido incluso los puentes nuevos y provocado el desborde del río.

“Hoy día Punta Arenas evitó el desborde porque, afortunadamente, el MOP alcanzó a construir una obra antes de que se la paralizaran por la demanda de un tercero”, afirma.

Pero la barrera cumplió su función y quedó prácticamente sin capacidad.

“Ahora el tema que tenemos es que la obra uno retuvo todo ese sedimento, pero no tenemos una obra dos”, advierte Miranda. Una crecida similar, o incluso menor, encontraría hoy al sistema con mucho menos margen. Por eso pide que el MOP retire cuanto antes el material acumulado. Con maquinaria, señala, la limpieza podría realizarse en un par de semanas, interviniendo primero un lado del cauce.

Desde el MOP Magallanes señalaron que el día lunes 5 de octubre se publicó la licitación de la obra de conservación para limpieza de los sedimentos acumulados en la primera barrera de control sedimentológico en el río Las Minas. Tiene un plazo de ejecución de 60 días y se debe desarrollar dentro del presente año.

¿Por qué faltan las otras dos barreras?

En 2021, Alejandro Riquelme Ducci, hoy diputado republicano por Magallanes, reclamó ante el Tribunal Ambiental contra la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), que había archivado una denuncia suya por una eventual elusión de la evaluación ambiental del proyecto.

La SMA, sobre la base de antecedentes entregados por el MOP, sostenía que las obras no superaban los 100.000 metros cúbicos de material que obligaban a ingresar al sistema de evaluación ambiental. El tribunal, sin embargo, consideró un volumen de 239.953 metros cúbicos, acogió el reclamo y anuló el archivo.

A partir de esa decisión, las obras se detuvieron y el MOP debió presentar una Declaración de Impacto Ambiental. La Resolución de Calificación Ambiental fue aprobada por el Servicio de Evaluación Ambiental el 1 de diciembre de 2025, hace diez meses, pero las obras pendientes aún no se retoman.

Según la ficha del proyecto, que contempla una inversión de US$26,3 millones, siguen pendientes la segunda y la tercera barrera, además de obras complementarias. Miranda sostiene que la mayor parte de la inversión ya fue realizada, que las obras restantes podrían construirse en cerca de un año y que forman parte del Plan de Zonas Extremas.

El seremi de Obras Públicas, Alejandro Marusic, explicó que el proyecto debió ser revisado estructuralmente luego de que el modelo físico desarrollado para el estudio derivara en modificaciones a las obras previstas, entre ellas, trabajos anexos a las barreras de control para mejorar su operatividad. “En virtud de estos ajustes y de los plazos transcurridos, se debió revaluar la ficha, la cual ya cuenta con continuidad financiera”, señaló.

Según indicó, el proyecto se encuentra ahora a la espera de su presentación ante el Consejo Regional de Magallanes para la aprobación de recursos y la posterior tramitación de los convenios, mandatos y su licitación, proceso que el MOP espera concretar durante este año. Marusic agregó que la iniciativa tiene “prioridad alta” para la Dirección de Obras Hidráulicas y que, para acelerar su ejecución, se cambió la fuente de financiamiento al FNDR. El plazo estimado de ejecución de las obras es de 18 meses.

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