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Platos rotos en la oposición: senadores cuestionan brindis de reconciliación Fotos: AgenciaUNO/IA

Platos rotos en la oposición: senadores cuestionan brindis de reconciliación

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17 senadores opositores acordaron una nueva receta para enfrentar a La Moneda, con el Presupuesto 2027 como primer plato. Pero el caso del senador Pedro Araya sigue causando indigestión: mientras unos brindan por la unidad, otros denuncian un quiebre y advierten sobre acuerdos incumplidos.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Diecisiete senadores intentaron recomponer la unidad opositora, pero Pedro Araya desmiente a Castro y Carvajal: asegura que existe una fractura más profunda y evalúa su respaldo al acuerdo que llevaría a De Urresti a presidir el Senado. Ximena Órdenes también cuestiona la decisión: “Se actuó de forma imprudente e inconsulta”.
Desarrollado por El Mostrador

Con el triunfo de Lula en Brasil animando la sobremesa y después de semanas de platos rotos, la oposición volvió a sentarse a la mesa. Diecisiete senadores compartieron un almuerzo el miércoles pasado en el Congreso, acordaron retomar la coordinación y fijaron una nueva cita para el 9 de noviembre. Todo parecía encaminado a la reconciliación. Pero Pedro Araya, uno de los protagonistas del conflicto, salió a pasar la cuenta.

“Aquí lo que ha existido es un quiebre en la oposición”, advirtió a El Mostrador el senador PPD, cuya remoción de la Comisión de Constitución abrió una disputa con el Partido Socialista.

Araya contradijo directamente a Juan Luis Castro (PS), jefe del comité del Socialismo Democrático, quien había asegurado a este medio que “el episodio está superado, está superado y las cosas están hechas”. Y ante la posibilidad de revisar la decisión, remató: “Yo no vuelvo atrás en esto”.

Desde el propio PPD, Loreto Carvajal respaldó esa lectura. Calificó la controversia como un “pseudo conflicto” que está “absolutamente superado” y reafirmó el compromiso de apoyar las futuras presidencias del Senado.

Pero Araya no compra esa reconciliación. “Esta crisis no se supera con simples declaraciones o con un almuerzo donde falsamente se proclama la unidad”, respondió. Y advirtió que el problema va mucho más allá de su salida de Constitución.

La senadora Ximena Órdenes, independiente del comité PPD, también cuestionó lo ocurrido. “Descuidar las formas abre un tema de fondo y es que no se están respetando los acuerdos. Se actuó de forma imprudente e inconsulta. Y eso es inaceptable”, declaró a El Mostrador.

Una reconciliación que no todos se tragan

Pedro Araya reconoció que fue invitado al almuerzo del miércoles, pero explicó que tenía otro compromiso y que la cita se organizó a última hora. Órdenes tampoco asistió, mientras que Alfonso de Urresti (PS) y Yasna Provoste (DC) estaban fuera del país.

“El trabajo de la oposición no se recompone por un simple almuerzo y decir que estamos todos bien. Aquí efectivamente hay una crisis más profunda”, insistió Araya.

Según explicó, el PPD mantiene un reclamo formal ante el PS y el conflicto ha dejado al descubierto una disputa sobre cómo se toman las decisiones entre los partidos opositores.

“No puede existir un partido hegemónico que sea el que tome cualquier tipo de decisiones y sean las que se tienen que cumplir”, sostuvo, apuntando a lo que considera un intento de imponer una línea política al resto del sector.

Y mientras Castro intenta dar por terminado el episodio, Jaime Araya (PPD), diputado y hermano del senador removido, tampoco se guardó nada.

“El senador Castro dice una mentira y es evidente que busca cerrar de forma muy mañosa este conflicto”, respondió a El Mostrador. Acusó al socialista de actuaciones “asolapadas, manipuladas y cobardes” y aseguró que “solo en su imaginación cabe pensar que lo que hizo está superado”.

El diputado insistió en que su disputa no es con el PS como colectividad, sino con Castro, a quien acusó de romper las reglas básicas del trato democrático.

Y lanzó una pregunta: “Si el problema es personal con el Pedro, ¿por qué le quitaron el cupo al PPD?”.

El enojo tiene antecedentes. La salida de Pedro Araya de Constitución, donde fue reemplazado por Vlado Mirosevic (PL), ocurrió después de sus negociaciones con Andrés Longton (RN) y Arturo Squella (Republicanos) para impulsar una reforma constitucional de seguridad alternativa a la del Gobierno. Esas tratativas provocaron el rechazo de sectores del PS, mientras otras votaciones en que Araya coincidió con la derecha ya habían generado molestias.

Consultado por qué Carvajal considera superada la disputa, Araya evitó interpretar sus motivaciones, aunque deslizó una crítica más dura: sugirió que podría compartir la postura de quienes, a su juicio, no quieren fortalecer al Estado frente al crimen organizado. No aportó antecedentes que acrediten esa posición de su compañera de partido.

El pacto del Senado también queda sobre la mesa

El conflicto podría tener consecuencias más allá de la Comisión de Constitución.

Consultado directamente sobre si seguirá respaldando el pacto administrativo del Senado, incluida la presidencia que correspondería al socialista Alfonso de Urresti en 2027, Pedro Araya dejó abierta la interrogante.

“Yo estoy en un proceso de reflexión en ese punto. No hemos tomado una decisión de qué hacer”, afirmó.

Su hermano Jaime fue todavía más lejos. “Castro inició un efecto dominó de consecuencias insospechadas, ya perdimos la presidencia que correspondía a De Urresti, ¿qué más viene?”, advirtió, aunque la ruptura del acuerdo no está confirmada.

La Moneda tampoco se ha quedado mirando. El ministro del Interior, Claudio Alvarado, se reunió el lunes con Pedro y Jaime Araya, en medio de versiones sobre gestiones para reivindicar al senador.

Castro respondió con ironía: “Yo no sabía que los ministros del Poder Ejecutivo ahora eran a la vez senadores que tenían cualidades mágicas para ser a la vez parlamentarios y ministros de Estado”. Y ante las advertencias de romper el pacto, remató: “Yo no hago ciencia ficción”.

Pedro Araya, en cambio, defendió sus contactos con el Gobierno. “A los parlamentarios la gente nos elige para hacer leyes y llegar a acuerdos”, sostuvo, insistiendo en que conversar con el oficialismo es parte de su trabajo legislativo.

Justicia y AFP entran al menú

Pese a las diferencias, la oposición ya tiene una nueva cita para el 9 de noviembre, cuando abordará el Presupuesto 2027, con la intención de invitar a los exministros Mario Marcel y Nicolás Grau. Pedro Araya no descartó asistir: aseguró que, si su agenda se lo permite, probablemente participará.

Castro, por su parte, quiere concentrar los esfuerzos opositores en los problemas del Gobierno. Y uno de los primeros es la crisis del ministro de Justicia, Fernando Rabat, por las rebajas de condena.

Sobre la salida del subsecretario Luis Silva, fue tajante: “La salida del subsecretario es una situación que lejos de apaciguar la crisis la exacerba”.

El socialista acusó al Ejecutivo de intentar cortar el hilo por lo más delgado, mientras mantiene a Rabat, y cuestionó las contradicciones con el discurso gubernamental de protección a menores y mujeres. “Porque si esto es sálvese quien pueda”, advirtió, la crisis difícilmente se resolverá.

Las AFP también aparecen en la agenda. Castro confirmó que sigue trabajando con Conadecus para reunir a los afectados por las pérdidas del Fondo E y preparar acciones colectivas destinadas a conseguir compensaciones económicas.

Además, pidió investigar la actuación de los reguladores del Gobierno anterior y del actual. “A la gente no se le puede decir: ‘Ahora sí cayó un superintendente, ahora sí hay un culpable’, si eso no va asociado a un resarcimiento también económico de la pérdida sufrida”, sostuvo.

¿Bachelet, Boric o caras nuevas?

El menú opositor también tiene un ingrediente pendiente: quién encabezará a la izquierda en la próxima elección presidencial.

Consultado por sus anteriores reparos a una nueva candidatura de Michelle Bachelet y a un eventual regreso de Gabriel Boric a La Moneda, Castro prefirió no poner nombres sobre la mesa.

“Todavía sería prematuro hablar de candidaturas a tres años de una elección presidencial”, respondió.

Y recurrió a una metáfora más primaveral que gastronómica: “Hay que dejar que las flores florezcan”, defendiendo la aparición de nuevos liderazgos y proyectos políticos, sin descartar expresamente a ninguno de los dos expresidentes.

Pero sus declaraciones sobre Bachelet también le pasaron la cuenta. En una entrevista anterior con CNN Chile, Castro había enfriado una eventual candidatura de la exmandataria, al señalar que no veía sus recientes señales “como una suerte de precandidatura presidencial”.

Jaime Araya aprovechó ese antecedente para arremeter contra el socialista: “Fue el primero que se sumó a la ultraderecha para descartar a la Presidenta Bachelet”, acusó, calificando su actuación como “actos de gran miseria política, hechos asolapados, manipulados y cobardes”.

Por ahora, la oposición intenta ordenar sus votos y preparar una agenda compartida para enfrentar a Kast. La mesa está nuevamente servida, pero todavía hay quienes no están dispuestos a dar por pagada la cuenta.

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