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Trump amplía alcance del Escudo de las Américas más allá de la seguridad que enfatiza Cancillería MUNDO Agencia Uno

Trump amplía alcance del Escudo de las Américas más allá de la seguridad que enfatiza Cancillería

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Mientras Cancillería ha presentado el Escudo como una coordinación voluntaria contra el crimen organizado, Trump llamó a proteger recursos naturales de “potencias extranjeras hostiles” y Marco Rubio explicitó que la alianza también abarca asuntos económicos y diplomáticos.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Donald Trump y Marco Rubio explicitaron objetivos del Escudo de las Américas que exceden el combate al crimen organizado enfatizado por Cancillería. Trump pidió proteger recursos naturales, tierras raras y corredores comerciales frente a potencias extranjeras, mientras Rubio planteó coordinar posiciones diplomáticas y económicas. Pérez Mackenna había asegurado que “Chile no se obliga a nada”.
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El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, explicitó nuevos alcances del Escudo de las Américas que van más allá del combate al crimen organizado con que la Cancillería chilena ha presentado públicamente la adhesión del país a la iniciativa. Ante los líderes del bloque, el mandatario puso el foco en la protección de los recursos naturales del continente frente a “potencias extranjeras hostiles” y mencionó expresamente oleoductos, tierras raras y corredores comerciales agrícolas.

Trump pidió a los países integrantes “que ayuden a proteger la inmensa riqueza natural de este hemisferio” y vinculó ese objetivo directamente con la competencia frente a actores externos.

“Poseen una riqueza natural tremenda, quizás la mayor del mundo, y no pueden permitir que potencias extranjeras hostiles se apoderen de ella; eso no puede suceder”, afirmó.

El mandatario estadounidense precisó que dentro de los activos que deben ser resguardados se encuentran “oleoductos, elementos de tierras raras y corredores comerciales agrícolas”, incorporando así una dimensión económica y geopolítica al funcionamiento de la iniciativa.

Las definiciones contrastan con el énfasis que ha mantenido públicamente la Cancillería chilena desde que el Gobierno de José Antonio Kast anunció la adhesión al Escudo de las Américas el 22 de septiembre.

En su comunicación oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores definió la iniciativa como un “marco de coordinación voluntaria entre gobiernos americanos” destinado a combatir con mayor eficacia el crimen organizado transnacional. Entre los beneficios concretos para Chile mencionó intercambio de información, sistemas de análisis inteligente de datos, capacitación para Carabineros y la PDI y mayor coordinación fronteriza con Argentina, Bolivia y Perú.

El canciller Francisco Pérez Mackenna volvió a defender esa interpretación durante su interpelación en la Cámara de Diputados. “No hubo firma, solamente una declaración”, afirmó al sostener que no se trata de un tratado vinculante.

Tras la sesión fue todavía más explícito: “Chile no se obliga a nada”. El ministro describió al Escudo como un espacio para “conversar, planificar y coordinarse” y reconoció que “de esto pueden surgir otras cosas en el futuro”, aunque insistió en que actualmente la participación chilena apunta a fortalecer la cooperación contra el crimen organizado.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, entregó ahora una descripción más amplia del bloque. Durante el encuentro multinacional sostuvo que la alianza no se limita a materias de seguridad y planteó que puede servir para coordinar las posiciones internacionales de sus integrantes.

Rubio llamó a los países miembros a “votar juntos en foros internacionales y aunar nuestros recursos diplomáticos para actuar de forma coordinada en los intereses comunes que compartimos”.

“Esta alianza es importante también porque nos brinda la oportunidad de actuar conjuntamente en asuntos económicos y diplomáticos”, explicitó.

No es la primera vez que aparecen diferencias entre el énfasis público de Santiago y los alcances que Washington atribuye al Escudo de las Américas.

El Mostrador informó tras la adhesión chilena que la declaración conjunta difundida por Estados Unidos contenía materias que no aparecieron en el comunicado inicial de Cancillería. Entre ellas figuraban mecanismos de examen de inversiones, protección de las cadenas de suministro de minerales críticos, diversificación de sus fuentes y normas sobre “proveedores de confianza” para infraestructura digital.

Consultado entonces por la ausencia de esas materias en su primera comunicación, el Gobierno explicó que el propósito de ese texto era informar específicamente sobre la adhesión de Chile a la iniciativa.

Las diferencias también habían sido advertidas por el excanciller y exsecretario general de la OEA José Miguel Insulza. “La interpretación que hace el Departamento de Estado es mucho más amplia que lo que dice el canciller. El escenario no es solamente el narcotráfico”, sostuvo en conversación con El Mostrador.

Las declaraciones de Trump y Rubio vuelven a poner esa diferencia sobre la mesa: mientras la explicación oficial chilena ha concentrado el alcance inmediato del Escudo en la cooperación contra el crimen organizado, Washington incorpora expresamente objetivos económicos, diplomáticos y geopolíticos.

Trump abordó además el componente operativo de la lucha contra las organizaciones criminales. El mandatario pidió aplicar sanciones severas y considerar como amenazas a la estabilidad a las 24 organizaciones que su administración ha catalogado como terroristas.

También dejó abierta la posibilidad de una participación directa de Estados Unidos cuando los países integrantes no tengan capacidad para enfrentar a esas organizaciones.

“Si nos informan, las eliminamos, o si lo hacen ustedes mismos, mejor aún. Pero si no pueden, lo haremos por ustedes”, afirmó.

Este punto también toca una de las controversias que acompañaron la adhesión chilena. El Presidente Kast había descartado que la incorporación al Escudo significara operaciones militares, mientras Cancillería ha sostenido que cualquier actuación debe respetar las obligaciones legales nacionales e internacionales de cada Estado.

El Escudo de las Américas está integrado actualmente por Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago, Chile y Estados Unidos.

¿Qué es el Escudo?

El alcance más amplio de la iniciativa también fue abordado este jueves por el excanciller Ignacio Walker en una columna publicada en El Mostrador. Allí recordó que el nombre formal del acuerdo es “Defendiendo la soberanía hemisférica” y destacó que el comunicado del Departamento de Estado habla de “soberanía hemisférica”, en lugar de limitarse a la soberanía individual de los Estados.

Walker también puso el foco en que el documento contempla acciones en economía, seguridad y cooperación multilateral que exceden el intercambio de información contra el crimen organizado. Entre ellas aparecen mecanismos de revisión de inversiones –“investment screening”–, minerales críticos e “infraestructura digital confiable”, materias que el excanciller interpreta como referencias a la competencia de Estados Unidos con China.

A ese componente se suma una dimensión militar. Según recordó Walker, paralelamente al Escudo funciona la denominada “Coalición de las Américas” y, durante la cita del 7 de marzo, también se reunieron los ministros de Defensa de los países participantes, incluido el chileno Fernando Barros, bajo el liderazgo del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth. En esa oportunidad, Trump habló de utilizar “una fuerza militar letal” y del “poder de nuestros ejércitos” contra los carteles.

El excanciller destacó además que la declaración invoca el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de 1947 y vinculó el diseño del Escudo con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, presentada por la administración Trump como un nuevo corolario de la Doctrina Monroe y marcada por la competencia con China. Para Walker, este contexto plantea un riesgo de escalamiento militar y obliga a Chile a resguardar su autonomía en política exterior.

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