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Elecciones en Brasil: mayoría conservadora en el Senado cambia el tablero para Lula o Bolsonaro
Flávio Bolsonaro llega al balotaje por delante de Lula, pero el giro también alcanzó al Congreso: el PL tendrá 28 de los 81 senadores y podría construir una mayoría con aliados. Sway LATAM y SEC Newgate advierten, sin embargo, que esa mayoría no garantiza disciplina fiscal ni certeza regulatoria.
La segunda vuelta entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva no es la única definición que dejó abierta la elección brasileña. Más allá de quién llegue a la presidencia tras el balotaje del próximo 25 de octubre, el nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso ya modificó el escenario político que enfrentará el próximo gobierno.
Así lo plantea un informe elaborado por Sway LATAM y SEC Newgate tras la primera vuelta del 4 de octubre, en la que Bolsonaro obtuvo 47,03% de los votos válidos, equivalentes a unos 56,1 millones de sufragios, frente al 45,16% de Lula, con aproximadamente 53,9 millones.
El documento advierte que la ventaja obtenida por Bolsonaro debe ser analizada junto con el fortalecimiento de los sectores conservadores en el Senado y en gobiernos estaduales relevantes.
Uno de los principales cambios se producirá precisamente en la Cámara Alta. El Partido Liberal (PL) de Bolsonaro quedará con 28 de los 81 escaños, frente a nueve del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula.
La nueva composición considera tanto a los senadores elegidos este año como a aquellos cuyos mandatos continúan. En la elección se renovaron 54 de los 81 puestos del Senado, correspondientes a dos tercios de la Cámara Alta, mientras los otros 27 fueron escogidos en 2022 y permanecerán hasta 2031.
Según el análisis, el PL, Republicanos y Novo podrían reunir 37 senadores. Si a ellos se suma el PP, alcanzarían 43 escaños, superando el umbral de 41 requerido para una mayoría absoluta.
Sin embargo, Sway LATAM y SEC Newgate advierten que esa aritmética no implica automáticamente una coalición estable. El centro y la centroderecha conservarán una posición decisiva en las negociaciones parlamentarias, especialmente cuando se trate de decisiones que exigen mayorías calificadas.
MDB, PP, PSD y União Brasil sumarían, de acuerdo con las proyecciones recogidas en el informe, 24 senadores. El análisis plantea que sus posiciones dependerán de factores como los intereses sectoriales, la política de los estados y la distribución de espacios de influencia en la próxima administración.
Esto adquiere especial importancia para reformas constitucionales, que requieren 49 votos en el Senado y 308 en la Cámara de Diputados, así como para otras decisiones institucionales. Un eventual juicio político contra ministros del Supremo Tribunal, por ejemplo, necesita 54 votos en la Cámara Alta.
La composición del Senado también tendría efectos diferentes dependiendo de quién gane la Presidencia. El informe sostiene que una reelección de Lula podría encontrar en esa cámara un contrapeso relevante para nombramientos al Supremo Tribunal Federal y designaciones diplomáticas o regulatorias que necesitan aprobación de los senadores.
Bolsonaro, en cambio, enfrentaría esas mismas decisiones con una presencia parlamentaria inicialmente más favorable para sus aliados. Aun así, el documento recalca que necesitaría negociar con sectores del centro para aquellas iniciativas que requieran apoyos más amplios.
El nuevo escenario institucional comenzará formalmente el 1 de febrero de 2027, cuando asuma la próxima legislatura. Hasta entonces, sin embargo, seguirá funcionando el Congreso saliente, abriendo lo que el informe identifica como un segundo calendario político relevante.
Entre las materias que podrían resolverse antes del cambio legislativo se encuentran el Presupuesto 2027, la discusión sobre las apuestas en línea y modificaciones a la jornada laboral, además de permisos, medidas fiscales y eventuales debates sobre amnistía.
El análisis advierte que las decisiones adoptadas durante este período pueden condicionar el margen de acción de quien resulte elegido presidente. Después de febrero, en tanto, el foco se desplazará hacia la elección de las autoridades del Congreso, la integración de sus comisiones, los nombramientos regulatorios y el primer paquete fiscal del próximo gobierno.
El resultado electoral también tiene implicancias para las relaciones económicas internacionales de Brasil. Según el informe, Lula mantendría una estrategia de autonomía diplomática, preservando la importancia de China mientras mantiene vínculos con Estados Unidos y Europa.
Una administración de Bolsonaro, en cambio, tendría una inclinación política más marcada hacia Washington. Sin embargo, el análisis advierte que los intereses comerciales brasileños obligarían a mantener una relación pragmática con China, particularmente en sectores como agroindustria, minería, telecomunicaciones y vehículos eléctricos.
Energía y minería aparecen precisamente entre las áreas que podrían verse afectadas por las diferencias entre ambos candidatos. El programa de Bolsonaro pone mayor énfasis en agilizar permisos y atraer capital internacional, mientras Lula mantendría una agenda industrial y de transición que combine procesamiento local de minerales y producción de hidrocarburos.
Los centros de datos presentan un escenario de mayor continuidad. Lula ya promulgó el régimen de incentivos Redata, mientras el programa de Bolsonaro vincula la infraestructura de cómputo con las ventajas energéticas y minerales del país. En ambos casos, el informe advierte que factores como disponibilidad eléctrica, agua, permisos y restricciones sobre proveedores tecnológicos serán determinantes para las inversiones.
También existen diferencias potenciales en política ambiental, salud, tributación, privatizaciones, universidades y derechos sociales. Sin embargo, Sway LATAM y SEC Newgate enfatizan que el fortalecimiento conservador no permite asumir automáticamente cómo se resolverán esas materias.
En materia fiscal, por ejemplo, el documento advierte que una mayoría conservadora no garantiza por sí sola disciplina presupuestaria. En un eventual gobierno de Bolsonaro, recortes de gasto, una nueva regla fiscal y menores impuestos podrían enfrentar las demandas de gasto de los propios parlamentarios y las obligaciones permanentes del Estado.
De esta forma, el análisis identifica dos procesos paralelos tras la primera vuelta: la disputa presidencial entre Bolsonaro y Lula y la reorganización del poder legislativo que comenzará a operar plenamente desde febrero de 2027.
La conclusión para empresas e inversionistas es que las relaciones comerciales, la inversión extractiva, la infraestructura digital y la política social no dependerán únicamente del próximo presidente, sino de su capacidad para negociar con el Congreso y desenvolverse dentro de las restricciones institucionales del sistema brasileño.
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